IMAPACTO DEL COVID-19 EN LA MOVILIDAD

El sur se frena y el norte continúa: el coronavirus abre otra brecha en Europa

El 17 de abril, viernes, la ocupación de las calles volvió a subir en Europa hasta superar el 40% de lo habitual por primera vez en el último mes

Foto: Un sanitario se toma un descanso en el hospital temporal de Ifema, en Madrid. (EFE)
Un sanitario se toma un descanso en el hospital temporal de Ifema, en Madrid. (EFE)

El 15 de marzo, la mitad de las personas que caminaban habitualmente por las calles de las capitales europeas se había esfumado. Europa contaba ya con unos 40.000 casos confirmados de covid-19. Pocos días después, esa ocupación siguió bajando, mientras el número de contagiados seguía creciendo. En las siguientes semanas, el número de viandantes rondó el 30% de lo habitual. Y ahí se ha mantenido hasta ahora, casi mes y medio más tarde, cuando estamos viviendo un pequeño resurgir en la movilidad con el principio del fin de las medidas de confinamiento en algunos países. El 17 de abril, viernes, la ocupación de las calles volvió a subir en Europa hasta superar por primera vez en un mes el 40%. Para entonces, ya eran más de 765.000 los casos confirmados y casi 76.000 los fallecidos en la Unión Europea.

Pero esta vuelta a la normalidad no está siendo homogénea en toda Europa. Ciudades como Atenas, Zagreb, Copenhague y Berlín han visto crecer su número de viandantes durante la última semana. Madrid, Roma y París, con medidas mucho más restrictivas, mantienen la línea muy baja, casi plana y por debajo del 20%. Y es que Italia (más de 22.000), España (más de 19.000) y Francia (casi 18.000) eran los tres países de la UE con más fallecidos por esta enfermedad a 17 de abril de 2020. La excepción: Lisboa, donde la movilidad a pie es similar, por debajo del 20%, aunque el número de fallecidos en ese país (657 a 17 de abril) está lejos de las cifras de España, Italia y Francia.

Otras capitales europeas optaron desde el primer momento por medidas más laxas, permitiendo la movilidad y la apertura de comercios. En Estocolmo, por ejemplo, la ocupación de las calles rara vez ha bajado del 50% con respecto a lo habitual. Y el pasado sábado llegó hasta el 77%. Algo similar ocurre en Helsinki, que apenas bajó de la mitad y rozó el 80% el sábado.

Y la situación del tráfico sigue, casi idéntica, los mismos parámetros que la de los viandantes. El descenso en el número de coches en circulación también ha sido drástico, pero no tanto. El número de vehículos con respecto a lo habitual en las capitales europeas ha ido rondando el 40%. Pero, como con la movilidad a pie, el pasado sábado vimos un pico en el crecimiento del último mes y Europa se puso al 45% del tráfico habitual.

Una vez más, la diferencia entre el centro y norte de Europa y los países mediterráneos es sustancial. El tráfico en Roma se mantiene alrededor del 20%, como en Atenas, Lisboa y Madrid, y París es del 10%. Mientras que Copenhague, Praga y Estocolmo están ya casi a niveles precrisis, con aproximadamente el 80% de lo habitual. Y Berlín se acerca a esa cifra.

Caída del 90% del tráfico aéreo

El tráfico aéreo ha vivido la caída más brusca y homogénea de la crisis. El 25 de marzo, los aeropuertos principales de cada país ya estaban a menos del 20% de lo que es habitual. Ahora, no llegan al 10%.

En la mayoría, la caída de vuelos se produjo la tercera semana de marzo, entre el 15 y el 22, coincidiendo con la recomendación de la Comisión, que instó a todos los países miembros a cerrar sus fronteras excepto para ciudadanos residentes en el espacio Schengen que viajaran a su casa o trabajadores sanitarios, fronterizos, transportistas, diplomáticos, militares, quienes lo hicieran por razones humanitarias o por “motivos familiares imperativos”. La Comisión recomienda que estas restricciones se mantengan, al menos, hasta el 15 de mayo.

Antes de esa decisión, en Italia, el primer país europeo donde el coronavirus se cebó y el primero en poner en marcha, por tanto, medidas de confinamiento, los vuelos ya habían descendido, llegando a rondar el 30% en la segunda semana de marzo, la primera de la que tenemos datos.

Este descenso en el número de vuelos fue brusco en Riga, Bratislava, Nicosia, Varsovia o Madrid. En otras capitales europeas, la curva fue algo más suave, con restricciones más progresivas, como pasó en Zagreb, Sofía o Dublín. De hecho, todos los países europeos se sumaron al cierre de fronteras acordado. Excepto Irlanda. Por eso, en el aeropuerto de Dublín la caída es mucho más progresiva y no bajaron del 30% del tráfico aéreo habitual hasta el 27 de marzo. Y es que, en ese fecha, Irlanda era de los países europeos con menos fallecidos (19) y tenía algo más de 1.800 casos confirmados.

* Este artículo utiliza los datos de la aplicación creada por Civio para EDJNet que monitoriza a diario tres parámetros, comparados con los habituales precrisis: los viandantes, el tráfico y los vuelos. Miguel Ángel Gavilanes, Ángela Bernardo y María Álvarez del Vayo han colaborado en su elaboración.

Tecnología
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
23 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios