He vivido 7 días con el móvil flexible de Samsung y no, gracias, me quedo como estoy
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EL PAPEL LO AGUANTA TODO

He vivido 7 días con el móvil flexible de Samsung y no, gracias, me quedo como estoy

Una pantalla plegable de 7,3 pulgadas es una idea prometedora sobre el papel. Sin embargo, tras una semana con el Galaxy Fold me parece un terminal tan espectacular como enrevesado

Foto: El Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)
El Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)
Foto: Lei Jun sostiene el Mi Mix Alpha. (Jorge Álvaro Manzano)

No hay olvidar que esta joyita tecnológica (que lo es, al César lo que es del César) cuesta 2.020 euros en su versión básica. Sí, versión básica. Hay una superior con 5G, que no ha llegado a España. Puestos a ser 'early adopters' (una traducción un tanto cañí de esto sería un 'culo veo, culo quiero') vamos a serlo con todo...¿o no? Pasaremos de puntillas por el asunto del precio. Este teléfono no está hecho para ser un 'hit'. No. Y eso que agotaron las unidades que pusieron a la venta el pasado viernes en España. No se sabe el alcance de la remesa, pero algunos están ya circulando. Es más un modelo de estos que da imagen de marca, que sirve para mostrar al mundo en general lo que puedes hacer con el 'hardware'.

Hay una versión con 5G que no llega a España. Puestos a ser 'early adopters' vamos a serlo bien

La primera impresión, al menos en mi caso y eso que ya lo había visto, fue de cierta emoción. Han creado un embalaje en el que vas sacándolo poco a poco, te encuentras unos Galaxy Buds (los Airpods de Samsung), la funda y una buena cantidad de advertencias sobre su correcto uso y manipulación. Es todo muy ceremonial. Incluso cuando lo coges en las manos sientes algo de pudor. No estamos acostumbrados a que una pantalla se pliegue sobre sí misma. El 'clac' que el teléfono hace al cerrarse no deja de ser extraño hasta pasadas varias horas cuando ya te atreves a abrirlo y cerrarlo sin miedo. He visto hasta quien lo hace con una mano, cosa que yo no me atrevo.

¿Por qué y para qué?

Su panel de 7,3 pulgadas AMOLED sorprende. cuenta con una resolución de 1536 x 2152 pixeles. Ocupa el 82% de la frontal. Tiene bordes más grueso de lo que acostumbramos. Tampoco tiene una gran densidad de pantalla, pero en colores y brillo va sobrado. Hay que pensar en el aparato como en una tableta pequeña. Partiendo de que es un móvil y no una tableta es una experiencia única para ver una serie, jugar a todo pantalla o incluso leer un artículo largo.

"Ver pelís ahí tiene que ser cojonudo". Está mejor que en cinco pulgadas pero tampoco es lo más

Simplemente no tiene comparación por mucha pantalla sin marcos que tenga un terminal móvil. También a la hora de utilizar varias aplicaciones al mismo tiempo, lo que llaman 'multitarea'. Puedes manejar hasta tres. Pegando y retocando cosas del mail a un editor de texto, mientras tienes abierto Spotify o Twitter en otra esquina. Personalmente he acabado optando por utilizar solo dos, por tener espacio suficiente. Lo cierto es que cuando añadía una nueva ventana me sentía bastante encajonado.

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Foto: M. Mcloughlin.

A todo esto hay que sumarle lo cuidado del sonido. Son altavoces potentes. Estéreo y compatibles con Dolby Atmos. Están colocados de manera bastante inteligente: es complicado agarrarlo de alguna forma que los tapes. La biometría corre de la mano de un lector de huellas en el lateral derecho. Un sensor rápido y fiable. La altura a la que lo ha colocado hacen que el dedo gordo sea el más adecuado y más natural para alcanzarlo. Mi consejo, que configures también el reconocimiento facial. Especialmente para cuando lo tienes abierto.

Un teléfono muy alargado

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Foto: M. Mcloughlin.

No es justo medir el diseño de este Fold en los mismos términos que un teléfono cualquiera, porque no es un teléfono cualquiera. Pero no es exactamente bonito, a pesar de que han intentado jugar con el acabado del cristal templado con un tono similar al Al final tener esa pantalla te condiciona. Por fuera recuerda al que recientemente presentó Andy Rubin. Muy alargado.

Soporta hasta tres 'apps' repartidas en la pantalla, sin embargo, algunos se sentirán encajonados

El doblar una pantalla por la mitad le obliga a tener un grosor considerable. 17,1 milímetros. Pesa 276 gramos. Unido a los más de 16 centímetros de largo cabe decir, sin réplica alguna, que no es cómodo para llevar en el bolsillo del pantalón. La funda, incluída en la caja, es en realidad una pequeña carcasa de plástico dividida en dos. Se adhiere a la parte trasera y delantera y deja la bisagra al aire.

Cuando ves el Galaxy Fold extendido, en toda su plenitud, piensas que la pantallita pequeña -esa de 4,6 pulgadas y resolución HD+- la vas a utilizar en contadas ocasiones. Vaya por delante que es completamente funcional. Puedes mirar Google Maps, echar un ojo a Facebook, un vídeo de YouTube o contestar a los grupos de WhatsApp. Pero el tamaño y el formato da para lo que da. El efecto más notable es el del teclado. Es como alguien sobradito de carnes trata de meterse en unos vaqueros 'ultra strech slim skiny fit'. Después de una semana, me seguía costando escribir rápido sin pulsar teclas que no correspondían.

El Galaxy Fold tiene la piel fina

Este terminal es más impresionante pero también más delicado que la actual generación de terminales de alta gama. Hay que cuidarlo más. Tienes que tener más ojo con la humedad y la suciedad, porque no es ni resistente al agua ni al polvo, así que uno siempre está algo nervioso por si se le cuela alguna porquería. Tampoco puedes tenerlo cerca de tarjetas de crédito que los imanes pueden acabar con los cierres magnéticos.

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Foto: M. Mcloughlin.

Una de las mayores conquistas, en mi opinión, de esta industria ha sido la capacidad de crear móviles que no tuviesen la piel tan fina. Hagan memoria y miren a su alrededor. Recuerden cómo hace dos o tres años había muchos más terminales con la trasera destrozada o la pantalla rajada. A día de hoy hay gente que sigue siendo capaz de reventar terminales en tiempo récord, pero cada vez es más complicado. Han tomado medidas en la buena dirección. El protector de pantalla ahora se extiende hasta ocultarse debajo de los marcos, sin posibilidad que nadie lo arranque. Y la bisagra cuenta con nuevas protecciones para reducir la posibilidad de que las partículas se cuelen.

Me ponían el ejemplo de un bolso o una chupa cara. Muy cara. ¿Te lo llevarías a una verbena de pueblo o lo tirarías por ahí al llegar a casa? Pues no. Pero un 'smartphone' es algo que estamos utilizando a todas horas, en todo tipo de situaciones y lugares.

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Foto: M. Mc.

Acabas utilizando la pequeña

¿Os acordáis de la pantalla exterior? Esa tan chiquitita, de resolución tan corta y donde mis dedos muchas veces no atinaban porque era un teclado comprimido. Pues es la que he acabado utilizando en la mayoría de ocasiones. Andando por la calle, por ejemplo. O en el gimnasio. Incluso, cuando voy sentado en el metro, el tren o el bus muchas he preferido esta opción.

Para ver una serie o leer una noticia larga está francamente bien. He ido dando salida a los pendientes de 'Pocket' a una velocidad pasmosa. Sin embargo, cuando uno va en el metro con el WhatsApp abierto en una pantalla de 7,3, pulgadas pues se siente un poco desnudo. Está la cosa como para utilizar el Tinder y ponerse a deslizar a izquierda y derecha hasta tener un 'match'. O sea que las ventanas de oportunidad para utilizarlo son escasas.

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Foto: M. Mcloughlin.

El panel de 4,6, siguiendo con la analogía de esta 'app', es demasiado pequeña para ver al candidato en cuestión. En la oficina o en una rueda de prensa me ha servido para tomar apuntes y lo he agradecido pero al terminar he vuelto a cerrarlo. Una idea que sería muy útil es que lo pudieses mantener en un ángulo de 100 o 110 grados y contar con un teclado más extenso para escribir. Por cierto, el pliegue se nota. Queda un pequeño halo. Solo hay una situación en la que no ha sido así. Cuando lo sostienes centrado y lo miras de frente. Si inclinas la cabeza o el terminal verás la marca por donde se cierra. No es incómodo pero está ahí.

Cambio de pantalla

El motor con el que han equipado a este Samsung Galaxy Fold para el mercado español es el Exynos 9820, que llega jalonado con 12GB de RAM y 512GB de almacenamiento, ampliables un terabyte. La experiencia, desde el punto de vista del rendimiento, no tiene nada que ver reprochar. En el pasado CES de Las Vegas pude probar el FlexPai, el primer terminal con pantalla plegable del mercado.

El rendimiento y las transiciones son muy fluidas. Este móvil tiene potencia de sobra

El cierre dejaba todo hacia fuera. Y las transiciones eran un dolor de muelas (y me refiero a los dientes por mantener el decoro) de cuidado. Aquí lo cierto es que han hecho un flujo muy natural. Si abres una 'app' en la pantalla pequeña y lo despliegas seguirá en el mismo punto. Puedes configurarla para que también sea de la manera inversa. Algo útil por ejemplo antes de montar al coche. El tamaño desplegado supera lo permitido por la DGT. Así que si quieres utilizarlo como GPS al volante tendrá que ser con la pantalla de 4,6 pulgadas.

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Android aún no está preparado, One sí

El software es Android 9.0 con One UI. Samsung ha hecho los retoques con su capa de personalización para exprimir el formato, que el sistema operativo de Google no está aún preparado para estos menesteres. Pero tampoco lo están algunas 'apps'. Instagram es el mejor ejemplo. Las historias no están preparadas para un formato así y cuando las abres a todo trapo se corta parte de la imagen.

Hay 'apps' extensísimas que no están preparadas: Instagram, por ejemplo, corta las 'stories'

Cuenta con dos baterías -divididas por el tema del pliegue- que actúan como una sola. En total, suman 4380 mAh. No me ha sorprendido. Ni para bien ni para mal. Me han dado, los días que he apretado, para pasar justo la jornada. No te vas a librar de cargarlo cada noche cuando te vayas a dormir. Viene con cargador rápido incluido, de 15W. Potencia también de su carga inalámbrica.

Seis cámaras

¿Cómo se articulan las cámaras en un teléfono así? El ZTE Axon M, aquel experimento de la marca china que tenía dos pantallas con bisagra, apostaba por una única lente que hacía todo. Aquí nos encontramos con un total de seis cámaras.

No vamos a entrar en la calidad y en los modos porque realmente hereda las cámaras del S10, en sus distintas versiones, que hemos visto este año. Tenemos una única lente frontal cuando tenemos el terminal plegado y dos, en un generoso 'notch', cuando lo tenemos desplegado.

En ambos casos, contamos con una triple cámara en su parte trasera. Personalmente sacarse un selfie o utilizar las lentes principales con esta triple cámara con la pantalla de 7,3 pulgadas es algo tan incómodo como hacerlo con una tableta.

Cámara principal: 

12 MP, f/1.5-2.4, 27mm (angular), 1/2.55", 1.4µm, Dual Pixel PDAF, OIS
12 MP, f/2.4, 52mm (telefoto), 1/3.6", 1.0µm, AF, OIS, 2x optical zoom
16 MP, f/2.2, 12mm (ultra gran angular), 1.0µm
Vídeo: 

2160p-60fps, 1080p-60/240fps, 720p-960fps., HDR10

Cámara delantera (desplegado):

10 MP, f/2.2, 26mm (gran angular), 1.22µm
8 MP, f/1.9, 24mm (gran angular), 1.22µm, sensor de profundidad
Vídeo: 2160p-30fps, 1080p-30fps. 

Cámara delantera (plegado): 

10 MP, f/2.2, 26mm (gran angular), 1.22µm
Vídeo: 2160p-30fps, 1080p-30fps.

La innovación como lujo

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Foto: M. Mcloughlin.

Sobre el papel todo lo revolucionario aguanta. Pero a la hora de la verdad, las cosas cambian. Las tabletas iban a sustituir masivamente a los portátiles y los relojes inteligentes también iban a triunfar reduciendo el uso del móvil. Pero no ha ocurrido así. El Galaxy Fold es otro ejemplo más. Llevamos teorizando muchísimos años sobre este formato y sus ventajas, que son claras. La posibilidad de llevar una pantalla de 7 u 8 pulgadas en el bolsillo es una idea fabulosa. Pero cuando la llevas a la realidad empiezas a surgir los peros. Como es mi caso. Tras el 'hype' y la emoción inicial empezaron a surgir las dudas y los problemas en mi rutina diaria.

El tema de poder manejarlo con una sola mano mientras vas de pie en el transporte público, el número de ocasiones que lo utilizaba desplegado y plegado, los problemas de tener una pantalla tan reducida en la parte frontal... son cosas que solo se pueden comprobar con fallo y error. Sin quitarle un ápice de mérito, tecnológicamente hablando, no deja de ser un experimento, una primera prueba comercial. Y cuando pagas 2.020 euros, al menos yo, espero que todo vaya como la seda y que sea útil. No estoy diciendo que sea un inútil y costoso huevo de Fabergé. No. Pero creo que le faltan refinar aspectos de su funcionamiento y sobre todo una 'killer app'.

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Foto: M. Mcloughlin.

Es difícil justificar que un móvil cueste mil euros. Doblar ese precio, multiplica exponencialmente las complicaciones para decir que es un precio adecuado a lo que tenemos entre manos. En este caso, la innovación, que este terminal lo es, es un producto de lujo al que todos no sabrán sacarle verdadero partido.

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