un 20% más caro que el modelo anterior

10 días con el MacBook Air 2018: este ya no es el portátil de Apple que te enamoró en su día

El precio y la competencia han restado atractivo a uno de los equipos más emblemáticos de la manzana. Sin embargo, esta renovación sigue siendo una opción de primera línea

Foto: Vista del nuevo MacBook Air. (E.Villarino)
Vista del nuevo MacBook Air. (E.Villarino)

Hace una década Apple ponía sobre el tablero un ordenador más ligero y más fino de lo que estábamos acostumbrados por aquella época. Era 2008. Todavía quedaban dos cursos para ver el primer iPad y aquel MacBook, bautizado con el apellido Air, era un primer acercamiento a cómo debían ser los portátiles en los años venideros. Lo cierto es que los de Cupertino lograron marcar el paso con el éxito de este equipo. Tuvo tres años de gloria casi en solitario hasta que aparecieron sobre la mesa los 'ultrabooks', un palabro patentado por Intel por aquel entonces para referirse a máquinas más ligeras y compactas. Una especie de hoja de ruta que acabó siendo abrazada por los fabricantes del universo Windows.

Desde su creación, Apple ha puesto su MacBook Air a punto en siete ocasiones. Fueron puestas al día más que nada. De mayor o menor entidad, pero en la mayoría de casos no hubo enormes evoluciones y saltos de generación. La última reseñable llegó en 2015, aunque el pasado verano hubo un pequeño retoque que pasó casi inadvertido. Es decir, en tres años este portátil de la marca californiana no había recibido ninguna actualización significativa. La parroquia conformada alrededor de este popular producto pedía una renovación, una demanda que se había intensificado en los últimos doce meses. Llegó el pasado 31 de octubre, junto al iPad Pro y el nuevo Mac Mini.

Hemos pasado diez días con el nuevo MacBook Air de 2018. Mejor pantalla o un diseño más liviano y fino son algunas de sus grandes bazas. Viene acompañado de una notable subida del precio, tal y como nos tiene acostumbrados Apple cuando actualiza sus productos. En este caso un 20%. 1.349 euros de salida. Las preguntas que a uno le asaltan son varias. ¿Está justificado este precio? ¿Qué diferencias hay con el anterior modelo? ¿No me merecerá la pena irme a un MacBook o un MacBook Pro? Y en este tiempo, ¿se ha puesto las pilas la competencia? Esto es lo mejor y lo peor de mi tiempo con este portátil.

Más fino y más grueso a la vez

Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)
Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)

El MacBook Air es más Air que hace tres años. ¡Solo faltaba! Otra cosa que no hubiese sido adelgazar el equipo hubiese supuesto un fraude mayúsculo. En este, el chasis es más ligero y liviano. Pero no impresiona tanto. Hace una década este equipo parecía haber sido sometido a una dieta milagro con resultados únicos. Ahora mantiene esa silueta tan 'fit' e incluso la mejora. La cuestión es que, a pesar de su reducción, ya no es el único con esa figura. Ha llovido mucho en diez años y sus rivales también se han entregado

Air en 2017 (y en 2015) era un apellido que se traducía en un 1,35 kilos de peso y 1,7 centímetros de grosor en su parte más gorda. Ahora, un año más tarde, adelgaza cien gramos y además se queda, en ese punto, en 1,56 centímetros. Sin embargo, hay una cosa en la que no ha sido capaz ni de alcanzar a su predecesor. El grosor de su cierre. Aquí se queda en 0,41 centímetros. Antes estaba en 0,3.

Es más fino y más ligero. El problema, que la competencia se ha puesto las pilas

Por cierto, que el armazón de esta máquina es 100% de aluminio reciclado. ¿Y eso para qué sirve? Pues, siendo prácticos, a la hora de la verdad para poco. Si uno acaricia el lomo a este equipo lo sentirá igual que cualquier otro de la manzana. Lo único, tener la conciencia tranquila y cumplir uno de los mandamientos 'ecofriendly' que exige ser un nuevo urbanita. Apple ha hecho un recorte importante en los marcos del equipo si lo comparamos con su predecesor. Pero esto no es una pantalla infinita. Ni tan siquiera se acerca a la de los nuevos iPad Pro. Y, por supuesto, no impresiona porque ya lo habíamos visto en los MacBook Pro y en los MacBook de las últimas temporadas. Lo mejor es que permite ofrecer una pantalla de 13,3 pulgadas en un tamaño más contenido.

Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)
Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)

Esa sensación es una de las que acompañan a esta prueba desde que he tocado el equipo. Es como si se hubiesen dedicado a recopilar parte de los avances (o cambios) vistos en el resto del catálogo e incorporarlos de una manera u otra en este MacBook Air de 2018, que al final llevaba tres años sin grandes cambios y eran suficientes como para 'vender' una actualización mayúscula.

Teclado y 'trackpad'

Si hay algo en lo que Apple haya rozado la perfección desde hace tiempo es en dotar a sus equipos de un 'trackpad' que logre que en ningún momento (a excepción de diseñadores o editores de vídeo) se eche en falta un ratón u otro utensilio para gobernar el puntero y la interactuación. La guinda hubiese sido una pantalla táctil. Lo cierto es que cada vez es más común pero la manzana ha decidido dejar pasar de largo esta tendencia. Personalmente, me encuentro entre dos aguas. Por un lado me apetecería poder comandar todo a golpe de dedo pero, por otro, agradezco la situación de no tener que estar limpiando el panel cada dos por tres.

Volviendo a lo que atañe. El 'trackpad' gana enteros. El rectángulo es mayor que en anteriores versiones aunque es ligeramente inferior al de los MacBook Pro. Aquí poco que comentar. Sin noticias más que el aumento de tamaño. Sigue respondiendo igual de bien y eso es lo mejor que podía ocurrir.

El 'trackpad', más grande que en la anterior generación, sigue rozando la excelencia

El teclado trae más controversia. Pero más que por el desempeño actual, por los problemas que acompañaron al bautizado como 'teclado mariposa' cuando lo estrenaron en 2015. En este modelo se incluye la protección de silicona debajo de cada control, para evitar que se filtre el polvo, algo que trajo de cabeza a muchos usuarios en el pasado reciente. Me he encontrado con piezas mucho más silenciosas y compactas a la hora de redactar textos.

Nuevo MacBook Air. (E. Villarino)
Nuevo MacBook Air. (E. Villarino)

Se hace raro al principio, sobre todo si vienes de un portátil Windows con más aire debajo de las teclas, pero te acabas haciendo a él e incluso te sientes muy a gusto. Sin embargo, me da la sensación de que la experiencia pierde un poco frente al anterior ejemplar de la familia Air.

La seguridad en este caso corre de la mano de Touch ID. Funciona a la perfección. También se puede desbloquear con un Apple Watch, pero viendo el buen desempeño del lector de huella no he tirado de esta solución ni he echado en falta Face ID al estilo del iPad. Es compatible con Apple Pay y se puede utilizar para comprar 'online'. El responsable de manejar el lector de huellas es el coprocesador T2. Todo un acierto añadirlo, ya que además de esto se encarga del cifrado de datos en la SSD o la decodificación de ciertos vídeos. Por último, mencionar que los altavoces se colocan a ambos lados del teclado. Y suenan francamente bien.

'Puerticidio'

Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)
Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)

Este es probablemente lo que más dolerá a muchos. El 'puerticidio' del MacBook Air 2018. De acuerdo, que estamos en la época de menos cables, más nube y bla bla bla... pero quizás las conexiones de este equipo sepan a poco. El modelo anterior tenía ranura para SD, conector Jack, una conexión Thunderbolt 2.0 y dos USB tradicionales (3.0). Ahora todo se queda limitado al agujero para los auriculares y dos puertos USB tipo C situados ambos en el mismo lado, lo que siempre resta algo de versatilidad. Ambos sirven para enchufar el equipo a la corriente y al optar por este estándar cambia el cargador. Ya no tenemos los pines magnéticos sino que tenemos un puerto como el que ya hemos visto en muchísimos móviles.

Dos puertos en un equipo portátil me parecen poco. Por muy rápidos que sean, me parecen poco

El problema principal que me he encontrado es que he tenido que hacerme con un 'dongle ' que me sirviese para enchufar todo lo que ya tenía, además de tener que enchufar la cámara de fotos de esta manera, al no disponer de ranura para tarjetas. Una molestia salvable con ciertos adaptadores pero que no deja de ser un peñazo mayúsculo.

Hay que darse cuenta también de que ampliar la memoria de los MacBook Air (y del resto de equipos) no es precisamente barato. Por ejemplo, el modelo básico viene con 128 GB. Doblarlo ya cuesta 250 euros. Si quieres 512GB, apoquinarás 500 euros extra. El tope es 1,5 terabytes. La factura, eso sí, ascenderá 1.500 euros extra. Por eso muchos hacen uso de un disco duro. Y al final si lo tienes conectado y tienes enchufado el cargador no tienes más puertos. Por eso, tener solo dos, en mi opinión, resultan muy poco.

Una deuda pendiente (y saldada)

Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)
Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)

Apple ha saldado una de sus grandes deudas con la línea MacBook Air: la pantalla. En su día estaría muy bien un panel de 1440 x 990 pero a día de hoy era insuficiente a todas luces, viendo otros modelos que ofrecían mayor resolución por el mismo o menos precio que al que se vendía el modelo de 2017. Ahora ha abrazado la pantalla retina con una resolución 2K. Luce muy muy bien. Es cierto que el MacBook Pro ofrece una reproducción de color más profunda pero aquí, a excepción de que lo necesites para edición profesional de foto, es suficiente. Y cuando digo es suficiente me refiero al 99,9% de la gente. El brillo también necesitaría un pequeño empujón. Llega a 300 nits. Te puedes manejar tanto en exteriores como en interiores. Pero en ciertas situaciones pide más chicha a gritos.

Por lo demás, con la pantalla Apple ha dejado pasar una oportunidad única. Especialmente con los marcos. Después de tres años, ha recortado los bordes hasta dejarlos en algo aceptable, que no impresionante. El diseño en este punto se había quedado muy muy atrasado y lo único que ha hecho es ponerse al día. Queda bastante que cortar, especialmente en la parte superior, donde se esconde la cámara frontal, de 720p.

Potente, pero no una bestia

Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)
Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)

Aquí está el gran dilema del MacBook Air. Este es un equipo que quiere incidir en la movilidad. Que sea cómodo llevarlo encima, en la mochila... y que te dé tiempo de sobra lejos del enchufe. El peaje a pagar por ello es la potencia. Viene equipado con un Intel Core i5, de dos núcleos que corre hasta 1,6 Ghz. Lo que no se recoge tan claramente en las especificaciones es que este procesador pertenece a la gama Y. Esa letra, en el caso del fabricante de chips, viene a indicar que el procesador está optimizado energéticamente. La gráfica integrada también es de Intel.

Los Air siempre sacrifican algo de potencia para ganar autonomía. Y aquí estamos en las mismas

Por defecto, viene con 8GB de RAM. Se puede ampliar (previo paso por caja) a 16 GB. En general, para tareas corrientes no tendrás pegas. Pero como tampoco las tenía, al menos yo, con el anterior modelo. Obviamente hay diferencias. Faltaría más. Pero no todas las que cabría esperar tras un trienio sin una nueva versión sobre la mesa.

Foto:  E. Villarino.
Foto: E. Villarino.

He podido currar con varias pestañas de Chrome abiertas (hasta 12) y con varias aplicaciones en paralelo. Sin embargo, en tareas complicadas (edición de fotos en RAW, por ejemplo) hay algo que lo delata. El ventilador interno. Sufre un poco cuando le toca lidiar con estas actividades. Así que si van a ser una norma en tu día a día mejor que te fijes en un modelo superior.

Es decir, si en su día te parecía que el MacBook Air se quedaba corto de potencia, el nuevo no te convencerá de lo contrario.

Autonomía sobresaliente

MacBook Air 2018. (E. Villarino)
MacBook Air 2018. (E. Villarino)

Apple afirmaba que la batería del nuevo MacBook Air 2018 llegaba a lo que Antonio Recio vendería como media jornada laboral. 12 horas. Navegando por Safari. Nada de eso. Al menos con el uso medio alto que yo he hecho. Suele ser habitual que la autonomía real diste de la que prometen los fabricantes que miden hasta el último detalle de las pruebas a las que someten a sus equipos en los laboratorios.

Pero me han dado para pasar de sobra mis días en la oficina con todo lo que ello conlleva. En la mayoría de días he sobrepasado las ocho horas de uso. Incluso he rozado las nueve, cuando no he tenido que abusar del brillo. Algo que es más que notable. Sin duda.

¿Me conviene?

Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)
Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)

El MacBook Air sigue siendo un gran equipo. Sin embargo, algunos de los argumentos que convirtieron a esta gama en un éxito de ventas ahora se han diluido. Es decir, los 'ultrabooks' han avanzado a pasos agigantados y muchos equipos de estos guarismos son ahora bastante más ligeros y manejables. Mejora la pantalla y la vida de la batería, algo que le ha vuelto a obligar a montar un motor bien calibrado y eficiente en el plano energético en lugar de uno que fuese una mala bestia. Todo esto, unido al incremento de precio, ha hecho que en tres años el MacBook Air deje de ser un corredor destacado casi en solitario en carrera a estar en la cabeza del pelotón. En lugar privilegiado, sí, pero rodeado por otros competidores.

Su mayor problema, lo que le ha hecho perder ese liderazgo, ha sido pasar a costar 1.349 de euros. Ya sabemos que con Apple hay que aflojar billetes, pero uno de los principales encantos era tener un precio cercano a los mil cien euros. Y al final cuando coges el precio y le metes un 'patapúm pa arriba' sabes que corres el riesgo de perder gregarios.

El MacBook Air sigue siendo un equipo muy bueno, pero ya no es tan atractivo como antaño

Era el más barato de los Mac y ahora ha perdido ese argumento que ha quedado algo diluido. Ese es su gran lunar. Obviamente, sobra decir que si eres de los que en política se harían llamar indecisos y no les importa pasar de un bando a otro, en Windows encontrarás versiones por menor precio que no tienen nada que envidiar a este equipo. Aquí es el momento de repetir una cosa que ya hemos dicho. Si no te convenció el anterior modelo, este tampoco lo hará.

Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)
Imagen del nuevo MacBook Air. (E. Villarino)

Sin embargo, si eres fiel a macOS y a Apple la historia cambia. El MacBook estándar de doce pulgadas queda apenas cien euros por encima, así que es probable que te entren dudas. Personalmente creo que si lo que buscas es un equipo que sea fácil de mover, que vaya bien de autonomía, etc... apuestes por el Air de 2018. Sin embargo, si quieres un gran rendimiento, es mejor que te plantees una mayor inversión y vayas a un Pro. Personalmente, esta actualización me ha dejado un buen sabor de boca pero tiene matices que son mejorables. Puertos y rendimiento. En ambos apartados podía haber llegado más lejos.

Sin embargo, si buscas un ordenador para el día a día (que al final el Air es para esto) y no le exiges una gran imagen, la anterior versión (que aún vende Apple en su web) puede ser una opción más que válida. Todo depende de tus expectativas.

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