Cuatro tipos de zapatillas en una

Las zapatillas españolas 'cool' que arrasan en internet: 2,1 millones de euros en 50 días

La campaña de la ‘startup’ barcelonesa Tropic se ha convertido en la iniciativa española que más dinero ha recaudado en Kickstarter. Ahora les toca lo más difícil: cumplir

Foto: Lucas de Gispert y Alberto Espinós son los cofundadores de Tropic Feel (Foto: Tropic)
Lucas de Gispert y Alberto Espinós son los cofundadores de Tropic Feel (Foto: Tropic)

Imágenes de jóvenes sonrientes comiendo helados por la ciudad, disfrutando de excursiones o remando en una piragua con unas zapatillas en sus pies que mezclan “un zapato urbano cómodo y una bota técnica resistente para exteriores”. Así es el vídeo con el que se presentaba Tropic en la web de 'crowdfunding' Kickstarter para conseguir que los mecenas se animaran a viajar con ese calzado. Lanzada hace unos meses por una ‘startup’ barcelonesa, la campaña ha surtido con creces el efecto deseado.

En menos de una hora se recaudaban los 12.500 euros marcados como objetivo. En un día, conseguían 100.000. Cincuenta jornadas después habían recaudado 2.140.000 euros de 26.200 mecenas. “Te mentiría mucho si te dijera que pensábamos que podíamos hacer esto”, admite a Teknautas Alberto Espinós, cofundador y CEO de Tropic Feel. “Lanzábamos la campaña con la esperanza de poder llegar a cuanta más gente mejor, de ver la reacción de los viajeros, de saber si realmente los viajeros iban a necesitar nuestro producto… pero se ha salido de todas nuestras expectativas”.

Su campaña de ‘crowdfunding’ se ha convertido en la iniciativa que más dinero ha recaudado desde la llegada de Kickstarter a España en 2015 (la segunda en la lista, protagonizada por los auriculares inalámbricos EOZ Air, consiguió la mitad) y también en la más exitosa de calzado a nivel internacional. Dos récords que han dado un gran impulso a esta ‘startup’ cofundada por dos emprendedores veinteañeros que ahora tienen que demostrar a los mecenas que sus versátiles zapatillas cumplen las expectativas.

Calzado para viajeros

Alberto Espinós y el cofundador de Tropic Feel, Lucas de Gispert, encontraron la inspiración cuando hacían un viaje por Vietnam, Laos y Camboya hace dos años. “Éramos cuatro amigos, uno iba con el zapato de ‘trekking’, otro iba con las chanclas todo el día, Lucas con las deportivas y yo con ese zapato más de río”, relata Espinós. “Fue ahí cuando dijimos ‘juntemos estas cuatro cosas a ver si conseguimos sacar un producto para que, en vez de viajar con tres o cuatro tipos de zapatillas, podamos viajar solo con unas y que nos sirvan realmente para todo’”.

(Foto: Tropic)
(Foto: Tropic)

La estética también les importaba: les gustaba el diseño de las Nike que llevaba Lucas, pero también la comodidad o el fácil secado del calzado de Decathlon de Espinós. Tras haber estudiado Administración de Empresas en el IQS (un centro universitario de la Universidad Ramon Llull), Espinós trabajaba por entonces como analista de inversiones en la empresa de ‘equity crowdfunding’ Crowdcube (en esa modalidad, el inversor obtiene participaciones de la compañía en lugar de recompensas como en el ‘crowdfunding’ tradicional), pero decidió dejar el trabajo para probar suerte con las zapatillas.

“Me fui a Alicante a ver cómo funcionaba la industria del calzado, porque ni Lucas ni yo teníamos entonces ni idea, y nos sigue faltando mucho por aprender, de cómo se hacía un zapato ni de los costes que suponía”, explica el CEO de Tropic Feel, la empresa que su socio y él crearon a principios del año pasado.

Un ‘freelance’ realizó la ficha técnica del producto en base a su diseño. Después, fabricaron una pequeña tirada de zapatillas (1.500 pares) en Vietnam y comenzaron a venderlas ‘online’ gracias a una ronda de inversión de 43.000 euros de ‘friends, family and fools’ (amigos, familia… e idiotas).

Aprender y demostrar la validez de su idea era el principal objetivo de esa producción de zapatillas. De hecho, gracias a ella se dieron cuenta de que necesitaban mejorar. “La gente tiene que saber que esto tiene una funcionalidad concreta que es acuática y que la estamos probando”, recuerda haberse dicho Espinós. “Somos nuevos en esto, nos gustaría que nos dieras tu opinión porque creemos que es un producto que puede ser muy necesario pero sabemos que puede ser muy mejorable”, le preguntaban a todo el que las veía.

Alberto Espinós, Marta Hutesà, Lucas de Gispert e Ignacio Aguilera forman parte del equipo de Tropic (Foto: Tropic)
Alberto Espinós, Marta Hutesà, Lucas de Gispert e Ignacio Aguilera forman parte del equipo de Tropic (Foto: Tropic)

Tras esa campaña, pensaron que las zapatillas debían ser más cómodas y ligeras, secarse más rápido o tener colores menos atrevidos. Para ello, ficharon a una diseñadora con experiencia en el mundo de la moda, Marta Hutesà, con el fin de que desarrollara el nuevo producto. Después se ha unido un nuevo socio, Ignacio Aguilera, responsable del ‘marketing’ digital.

La compañía estadounidense Cosmo, especializada en textiles para zapatillas, se encarga de proveer los materiales del nuevo modelo, que fabricarán en China. Por el momento, ya han hecho pruebas con una talla de su calzado hasta considerar que era “un producto apto para poder venderse de forma masiva”.

También han decidido modificar el mensaje de su marca. Si al principio ofrecían sus zapatillas como unas “‘sneakers water-friendly’” (resistentes al agua), ahora han pasado a denominarlas el “zapato perfecto para ir de viaje”, aunque el público sí sea el mismo. “Siempre lo hemos querido enfocar a ese ‘target’ joven, ‘millennial’, que aprovecha los findes, que intenta escaparse siempre que puede a un viaje largo, a un viaje exótico, que intenta conocer nuevas culturas…”, relata Espinós.

¿Dejarán huella?

A principios de este año, a Tropic se le concedía un préstamo participativo del organismo público Enisa por valor de 60.000 euros. Ya en abril, lanzaban su campaña de ‘crowdfunding’ en Kickstarter con el objetivo de recaudar una cifra más modesta.

La capacidad para secarse rápidamente es una de las cualidades que deseaban estos emprendedores (Foto: Tropic)
La capacidad para secarse rápidamente es una de las cualidades que deseaban estos emprendedores (Foto: Tropic)

“Vender en ‘marketplaces’ ‘online’ está bien, pero te deja muy poquito margen y es complicado, y montar una marca como Pompeii es buenísimo, pero nos dimos cuenta enseguida de que el ‘social media’ es más complejo de lo que parece” señala Espinós. “Puesto que yo había trabajado en el ‘crowdfunding’ y conocía bien el vínculo que genera una campaña con los ‘backers’ [mecenas] nos pusimos a ver qué existía o si había otras marcas haciendo algo así en Kickstarter y hemos encontrado varias en Estados Unidos”.

Como recompensa mínima, han ofrecido sus zapatillas por algo menos de la mitad del precio de venta que han establecido (99 euros, el doble de lo que costaban las primeras). Y funcionó: esas zapatillas orientadas al turismo conquistaron a miles de mecenas de todo el mundo. Casi la mitad (más de 14.000) son estadounidenses y solo hay unos 300 españoles.

Tras el éxito de la campaña, han comenzado a llegar a las críticas. Algunos critican sus similitudes con otra iniciativa llamada Vessi

Sin embargo, tras el éxito de la campaña, han comenzado a llegar a las críticas. Algunos de los ‘backers’ critican sus similitudes con la iniciativa de Vessi, un proyecto canadiense que anunciaba los “primeros zapatos de punto 100% impermeables del mundo”. El proyecto fue publicado a finales del año pasado y consiguió recaudar un millón de dólares (unos 860.000 euros).

Las semejanzas en la forma de comunicar de ambas campañas saltan a la vista. Por ejemplo, las dos utilizan una infografía muy similar para presentar las características del producto, una tabla comparativa parecida o apartados y textos semejantes. “La gente, cuando ve que una forma de comunicar funciona, lo que hace es replicarlo, porque si un GIF funciona yo también voy a pensar un GIF para mi campaña”, justifica el CEO de Tropic Feel. “Al final es un tema de que si esta gente lo ha hecho muy bien, vamos a tratar de explicar nuestro problema, nuestra solución, de la misma manera”.

Otras críticas están relacionadas con las encuestas sobre los colores y las tallas que están enviando a los mecenas. Además de mandarlas con algo de retraso respecto a lo señalado inicialmente, también han cometido algunos errores con las indicaciones sobre las tallas que ahora mismo se encuentran subsanando.

Las zapatillas han conseguido el respaldo de más de 26.000 mecenas.
Las zapatillas han conseguido el respaldo de más de 26.000 mecenas.

Los retrasos son uno de los problemas más habituales de los proyectos en Kickstarter. La propia plataforma indica que “la fecha de entrega prevista es una estimación del creador”, que “la responsabilidad de finalizar un proyecto recae exclusivamente” sobre él o que este “deberá hacer cuanto esté a su alcance para lograr la conclusión del proyecto más satisfactoria posible para los mecenas”. Un estudio elaborado por la Universidad de Pensilvania para Kickstarter en 2015 concluía que los creadores no cumplen con los plazos de entrega en un 9% de los casos. En un 8%, los fondos van a parar a proyectos fallidos.

Espinós asegura que, en su caso, la producción de materiales ya “está en marcha” y confirma que prevén iniciar la entrega de las zapatillas en septiembre, tal y como tenían previsto. “Nuestro [proyecto] tiene muchos materiales y muchos detalles, pero una vez que está perfecto la producción es menos compleja. En mi opinión, la mayoría de compañías que no consiguen llegar es porque son tecnológicas y se anticipan demasiado”, reflexiona.

Por el momento, esta pequeña ‘startup’ prevé fabricar un total de 35.000 pares de zapatillas. No obstante, la campaña sigue viva en Indiegogo, donde en el momento de escribir estas líneas ya ha recaudado otros 262.000 dólares. Desde Tropic también tienen otros planes para los próximos meses: que la compañía y la marca crezcan o comenzar una nueva producción para ofrecer el calzado en su ‘e-commerce’ a finales de año. Tras arrasar en Kickstarter, falta comprobar si los mecenas quedan satisfechos con sus zapatillas para seguir caminando en su ruta y, quién sabe, tal vez replicar el éxito de otras marcas españolas como Hawkers o Pompeii. ¿Serán capaces?

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