Satélites y wimax consiguen la hazaña

La aventura de conseguir internet donde no hay internet

Conectarse a la red es casi imposible en algunas zonas del globo. Desde satélites a redes caseras, estas son algunas soluciones que se han tomado por el mundo

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Internet se ha convertido en una parte imprescindible de la vida moderna, casi al mismo nivel que la electricidad y el agua. La mayoría de usuarios disfruta de fibra óptica o ADSL en sus hogares, y de conexión 3G –o incluso 4G– en sus dispositivos móviles. Para los más viajeros, existen puntos wifi en todas partes, desde parques a bares. Y siempre existe la posibilidad de contratar tarifas roaming. Pero, ¿cómo conectarse desde el desierto de Gobi? ¿Y desde una aldea africana? Y tampoco es necesario irse tan lejos, porque obtener cobertura en medio del monte puede ser todo un reto, incluso en España.

En estas zonas extremas sin cobertura, los teléfonos satelitales son la opción más básica. Estos dispositivos se conectan a satélites en órbita en lugar de utilizar las habituales antenas terrestres de telefonía. “Hay satélites que cubren determinados territorios y proporcionan cobertura mundial”, explica a Teknautas el ingeniero de telecomunicaciones Sergio Goterris. Por este motivo, aunque la antena más cercana esté a cientos de kilómetros, siempre quedará esta opción, un lujo para turistas y aventureros, pero una necesidad para científicos, cooperantes de ONG y operaciones de rescate.

Si se opta por un teléfono satelital, es necesario averiguar qué compañías ofrecen acceso por satélite en nuestra localización, y utilizar un dispositivo especial de comunicación por satélite, cuyos precios pueden ser equiparables al del iPhone más caro. Además, la experiencia de usuario no será óptima para algunos servicios: “El satélite está tan lejos de la Tierra que el retardo es muy grande, y la respuesta tarda un segundo en llegar”, asegura Goterris. Una latencia que es de tan sólo 60 milisegundos (ms) en el ADSL y de 10 ms en la fibra óptica.

La tecnología WiMAX funciona por ondas de radio como los satélites, pero los repetidores se encuentran en tierra

Este retardo no tiene mayor importancia a la hora de conectarse a una web, pero hace imposible la utilización de, por ejemplo, servicios de voz como Skype. Además, según Goterris "el tiempo del satélite es caro, por lo que se imponen limitaciones a la descarga". Eso y que los precios van a ser de infarto según donde queramos conectarnos.

Pero en plena era de los smartphones no es necesario comprar un enorme y feo teléfono satelital para tuitear desde el Sáhara. Existen gadgets que transformarán nuestro dispositivo en un móvil capaz de conectarse vía satélite. Es el caso de SatCase y Satsleeve, dos fundas que, si no nos importa su precio, evitan la compra de un terminal especial. Y siempre queda la posibilidad de utilizar una antena parabólica personal, como iSavi, que se conecte directamente al satélite. Una opción todavía más cara.

Existen fundas que convierten cualquier móvil en satelital
Existen fundas que convierten cualquier móvil en satelital

Por estos motivos, el Goterris considera los satélites como una primera opción, y considera que "si no hay alternativa es mejor que nada". Sería el caso de coberturas "extremas" como en gran parte de África o los polos árticos. Goterris asegura que en estos casos especiales el servicio "sería caro", pero que "cubrir pueblos y montes en España no tanto".

Y es que España, a diferencia del desierto de Gobi, está bien cubierta por satélites. Goterris asegura que, aunque hace unos años no era así, ahora los precios no son tan prohibitivos: "Es posible obtener una velocidad de hasta 20 megas, con una limitación de 2 Gb, por menos de 50 euros al mes". No obstante, el problema de la latencia se mantiene, y la instalación de estos sistemas "ronda los 400 euros". A pesar de eso, el ingeniero insiste que "en medio del monte, y a falta de nada mejor, una conexión como esta puede ser suficiente".

50 kilómetros de cobertura gracias a las ondas de radio

Pero, ¿qué hacer si no nos parece suficiente? Aquí entra en juego el sistema WiMAX, que tiene una cobertura de hasta 50 kilómetros. Al igual que los satélites, funciona por ondas de radio, pero los repetidores se encuentran en tierra. "No hay limitación de descarga y el retardo es mejor que el del ADSL, que en zonas rurales tiene muy mala prestación", asegura Goterris.

Si no hay alternativas, el satélite es mejor que nada

No sólo esto, sino que el precio de instalación de este tipo de servicios, como la empresa de Goterris Akiwifi, ronda los 90 euros con una mensualidad de unos 20 euros. El experto en telecomunicaciones lo considera el siguiente paso respecto a la opción satelital. La última opción sería, lógicamente, la banda ancha tradicional que ofrecen las operadoras en el resto de lugares.

El problema es que las grandes compañías no ven rentable conectar zonas rurales y montañosas, un trabajo caro y difícil, a cambio de tan pocos clientes. Por este motivo, muchos pueblos aislados en países completamente desarrollados carecen de internet en pleno siglo XXI. En este sentido, servicios como Akiwifi desplegan la red con treinta usuarios, mientras que las operadoras "necesitan miles", según Goterris.

También hay poblaciones que, ante la desidia de las operadoras, han decidido montar su propia red. Es el caso de Verrua Savoia (Italia) y Olds (Canadá), aunque no es necesario irse tan lejos. La realidad es que la España rural está olvidada en cuanto a internet se refiere. Quizá por eso el pequeño pueblo catalán de Centelles (Cataluña), de tan sólo 7.000 habitantes, gestiona su propia fibra óptica.

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