Rand Hindi, innovador global según el mit

“Engordé 30 kilos sólo para demostrar que los datos podían hacerme adelgazar”

Este joven innovador ya programaba con 10 años, y con 29 fue seleccionado por el MIT como uno de los innovadores más prometedores a nivel mundial

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Rand Hindi (París, Francia, 24 de enero de 1985) comenzó a programar con tan solo 10 años gracias a un libro que su madre le dio. Fundó su primera startup con 14, que también fue la primera red social francesa. Ya con 15 años creó un negocio de diseño web. Más tarde, estudió Ciencias Informáticas en Londres (Reino Unido), donde comenzó su amor por los datos. Allí empleó una rama de la inteligencia artificial, conocida como aprendizaje automático, para predecir la resistencia del VIH a los fármacos.

Finalmente, Hindi comenzó su doctorado en bioinformática con 21 años. En 2014, sin haber cumplido todavía los treinta, el joven emprendedor fue seleccionado por los MIT Technology Review Innovadores menores de 35, una lista de jóvenes talentos que organiza cada año el Instituto Tecnológico de Massachusetts para encontrar a aquellas personas cuyo trabajo logrará cambiar el futuro.

El MIT escogió a Hindi como el innovador más prometedor de Francia y uno de los más importantes a nivel mundial por estar "adelantado a su época", según las palabras del jurado. Su afán innovador le ha llevado incluso a poner en riesgo su propia salud, cuando se volvió obeso de forma voluntaria como parte de un experimento.

Hindi es, además, el creador de Snips, una compañía que pretende transformar el caos de las ciudades en datos cuantificables y predecibles. Y de esta forma optimizar el tráfico urbano, impedir los crímenes, mejorar la calidad de vida de las urbes y, en definitiva, convertir en realidad el concepto de smart city.

Por este motivo, durante la conferencia de tecnologías emergentes EmTech, que comienza hoy en Valencia, Hindi explicará cómo el big data volverá inteligentes las ciudades. Y estará presente durante la entrega los premios a los innovadores españoles menores de 35, una nueva remesa de mentes brillantes.

Pregunta: ¿Qué consejo le darías a los españoles seleccionados este año por los ‘MIT Technology Review’ Innovadores menores de 35?

Respuesta: Cuando te quedes solo con tu idea sentirás una enorme presión que te invitará a rendirte y conseguir un trabajo. No escuches. Sigue caminando y encuentra a otras personas que crean en las mismas cosas que tú, ya que tener un equipo es la única cosa que diferencia a un visionario de un loco. Ojalá alguien me hubiera dicho lo difícil que es trabajar en algo verdaderamente innovador. No sabes cuánto tiempo va a llevar, si funcionará o si la gente lo usará. Pero es normal, porque estás inventando algo nuevo, y como cualquier otro pionero tienes que cortar la maleza.

El 'big data' predecirá accidentes y crímenes antes de que ocurran

P.: Para ti, cortar la maleza supuso engordar 30 kilos para un experimento, ¿qué querías demostrar?

R.: Todo empezó cuando dejé de fumar. Sé que suena irónico, pero lo que quería evitar era ganar peso, así que empecé a estudiar la nutrición. Entonces me di cuenta de que hay cientos de dietas, y que cada una dice algo diferente aunque todas prometan funcionar. Esto quería decir que, o todas mentían, o todas funcionaban, sólo que no para todo el mundo. Fue entonces cuando decidí encontrar mi propia dieta personal, algo que logré haciendo un seguimiento exhaustivo de mi vida, desde qué comía a cuánto dormía, pasando por cómo me sentía a lo largo del día.

P.: Buscar una dieta personalizada está muy bien pero, ¿por qué creíste necesario engordar?

R.: Yo estaba bastante delgado por aquel entonces, y me convencí de que la única forma de entender un problema era tenerlo yo. Por eso decidí volverme obeso, para demostrar que los datos podrían hacerme adelgazar. Durante dos años comí toda la mierda que puedas imaginar, y empujé mi cuerpo hacia un estado tan poco saludable que mi familia tuvo que pedirme que parara.

P.: Veo que toda la información personal recogida te sirvió para adelgazar

R.: No solamente para eso. Pude identificar la comida que no podía digerir y perder 30 kilos no comiéndola, pero también descubrí muchas otras cosas sobre mí mismo. Por ejemplo, que me concentro mejor durante el día cuando he dormido 7,5 horas exactas, ni más, ni menos. En realidad, el experimento me cambió la vida y mi visión del mundo. Fue una transformación radical y descubrí una nueva parte de mí que antes no sabía que existiera. Me di cuenta de lo fundamental que son los datos en nuestra sociedad moderna, y lo poco que entendemos su poder.

P.: También es un buen ejemplo del sacrificio  que supone la innovación

R.: Así es, creo que la verdadera innovación no es algo que esté chupado. Es algo que solamente puedes alcanzar con pasión y obsesión, al empujarte a ti mismo más lejos de lo que nunca hiciste antes.

P.: Dices que entendemos poco el poder del 'big data'. Entonces, ¿no crees que ya ha empezado a cambiar el mundo?

R.: Estamos en un punto de inflexión en el que todo el mundo comienza a darse cuenta de su potencial. Hace un par de meses, di una clase sobre big data en una escuela de relaciones públicas en París. Hicimos un taller donde la gente se juntó en grupos para inventar un producto que utilizara los datos para resolver un problema. Aunque ninguno de los estudiantes era ingeniero se les ocurrieron conceptos impresionantes, desde una nevera que registre lo que comes para darte consejos nutricionales hasta un menú de restaurante que se adapte según el tiempo y los acontecimientos cercanos. Si piensas sobre lo que un puñado de personas puede hacer con esta información, imagina lo que podría hacer una generación entera.

La atención sanitaria es un sector atrasado en cuanto a disrupción desde hace tiempo

P.: Es cierto que tiene un gran potencial positivo, pero manejar tanta información personal también plantea serios problemas de privacidad

R.: Los beneficios sobrepasan ampliamente a cualquier problema que pueda surgir, pero también creo que deberíamos ser conscientes de los riesgos. Debemos aceptar que, como cualquier otra tecnología que ha cambiado el mundo, el big data también creará armas. Por suerte, si damos los pasos correctos ahora podremos mitigar ese riesgo. Por ejemplo que el usuario final sea el propietario de los datos, y que puedan controlar el comportamiento de los algoritmos que hay detrás de los servicios que utilizan. En general, nadie debería trabajar con datos personales sin pensar en las implicaciones sobre la privacidad, porque los usuarios son personas.

P.: ¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta el ‘big data’ en su camino?

R.: El desafío sigue siendo el mismo de siempre: acceder a los datos. No importa cuán potentes sean tus ordenadores, si no tienes información de calidad no serás capaz de hacer gran cosa. Por eso creo firmemente en el movimiento de datos abiertos, y por ello haré todo lo que sea necesario para apoyarlo. Sin los datos abiertos, Snips no existiría.

P.: Con Snips buscáis mejorar la vida en las ciudades a través de los datos ¿Cómo pensáis lograrlo?

R.: Queremos construir una interfaz inteligente que permita que tus dispositivos móviles se integren mejor con tu vida diaria. Analiza tu calendario, redes sociales y geolocalización, y los contextualiza en la ciudad donde te encuentras. De esta forma podemos predecir qué información y aplicaciones necesitas, y darte un acceso más fácil a las mismas. Y todo ello sin que tengas que tocar la pantalla.

Las criptomonedas y la impresión 3D cambiarán las bases económicas sobre las que hemos construido la sociedad moderna

P.: Suena interesante pero, ¿cómo podría ayudarme durante mi día a día?

R.: Si detectamos que acabas de llegar al gimnasio, podemos mostrarte la información sobre tu sesión y darte acceso a tus aplicaciones de entrenamiento favoritas. Si estás en un restaurante, te mostramos opiniones y te conectamos con aplicaciones como Foursquare y Yelp. Si tienes una reunión en algún sitio, puedes comparar directamente varias opciones de transporte y reservar un taxi con un click. Y repito, todo sin escribir una sola letra en el móvil.

P.: ¿De dónde salen todos estos datos?

R.: Nos asociamos con instituciones y compañías que ofrecen datos que podamos utilizar para ofrecer un mejor servicio a los ciudadanos.

P.: Gracias a todo este ‘big data’, ¿cómo esperas que sean las ciudades en el futuro?

R.: Conforme más gente y ciudades se conecten, más datos se producirán. Y cuantos más datos se produzcan, mejor entenderemos cómo las personas interactúan con las metrópolis. De hecho, creo que las smart cities son una consecuencia de la hiperconectividad, y que ocurrirán pase lo que pase. Todo cambiará al final: las rutas de los autobuses se adaptarán automáticamente a la demanda, las tiendas tendrán siempre los suministros adecuados, el crimen descenderá y las carreteras serán más seguras.

P.: Una ciudad parece un ambiente demasiado caótico como para predecir y entender su comportamiento

R.: Cuando miras las ciudades te das cuenta de que las infraestructuras y la población se comportan de acuerdo a patrones muy específicos. Aunque cada individuo puede actuar al azar, cuando lo miras todo desde una perspectiva poblacional, ves cómo emergen patrones. Si cruzas diferentes fuentes de datos demográficos, climáticos o de tráfico, puedes empezar a predecir todo lo que ocurre, desde el flujo de pasajeros en el transporte público a accidentes de coche y crímenes. Esto permite crear soluciones a problemas incluso antes de que ocurran, y hacer que nuestras ciudades sean más eficientes.

Debemos aceptar que, como cualquier otra tecnología que ha cambiado el mundo, el 'big data' también creará armas, pero podemos mitigar ese riesgo

P.: ¿Esta ‘hiperconectividad’ también podría revolucionar otros sectores como el sanitario?

R.: La atención sanitaria es un sector atrasado en cuanto a disrupción desde hace tiempo. Dejando de lado la inteligencia artificial, la genómica y la epidemiología, creo que se está produciendo un gran cambio conforme la gente cuida más y más su salud. Esas pequeñas pulseras que todo el mundo tiene puede que no sean la solución, pero aun así harán que se den cuenta de que, monitorizando nuestros datos, podemos realmente aprender cosas sobre cómo mejorar nuestra salud. La gente por fin comienza a cuidar su propia salud.

P.: ¿Crees que algunas empresas se suben al carro del ‘big data’ solamente porque suena bien?

R.: La gente malinterpreta lo que realmente supone la revolución del big data. Creen que va de tecnología o marketing, pero de hecho es un profundo cambio de paradigma.

P.: ¿Un cambio de paradigma en qué sentido?

R.: Hasta ahora la ciencia funcionaba así: tenías una intuición, formulabas una hipótesis y buscabas datos para corroborarla o refutarla. Era una aproximación dirigida por hipótesis. El big data es todo lo contrario: primero buscas patrones en los datos y luego haces una hipótesis sobre lo que observas. Es una aproximación dirigida por los datos, por lo que cuantos más datos tengas más descubrimientos puedes hacer.

Tener un equipo es la única cosa que diferencia a un visionario de un loco

P.: El EmTech trata sobre tecnologías emergentes, que cambiarán el mundo en el futuro. En tu opinión, ¿cuál es la más prometedora?

R.: Aunque no creo que solamente haya una, cuatro de ellas cambiarán todo lo que sabemos del mundo actualmente: la inteligencia artificial, la biología sintética, las criptomonedas y la impresión 3D. Las dos primeras eliminarán las limitaciones que impone la biología, mientras que las otras dos cambiarán las bases económicas sobre las que hemos construido la sociedad moderna. Y cuando combinas las cuatro, ves algo bastante emocionante y terrorífico al mismo tiempo.

P.: ¿Y qué ves?

R.: Yo no sé cómo será el mundo dentro de 20 años, pero sí sé que si hacemos las cosas bien ahora puede ser mucho mejor. Mejor y muy, muy diferente.

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