Laia murió asfixiada pero no aclaran si hubo agresión sexual: "Tenía ganas de hacer daño"
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la niña asesinada en vilanova

Laia murió asfixiada pero no aclaran si hubo agresión sexual: "Tenía ganas de hacer daño"

Según los peritos forenses, el acusado la estranguló con un collar de perro y la acuchilló el cuerpo; pero la agresión sexual no ha quedado confirmada

Foto: Los Mossos, con el detenido en relación al asesinato de la menor en Vilanova. (EFE)
Los Mossos, con el detenido en relación al asesinato de la menor en Vilanova. (EFE)

En la quinta sesión del juicio contra el presunto asesino de Laia, la niña de 13 años cuyo cuerpo fue hallado sin vida en el cuarto de un vecino de sus abuelos en 2018 en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) han declarado los peritos forenses que examinaron el cadáver de la menor para confirmar que la muerte se produjo por asfixia, aunque aún no han podido aclarar si hubo agresión sexual, otro de los cargos que se le imputan al acusado.

Los especialistas así lo han declarado ante el jurado popular de la Audiencia de Barcelona que juzga al criminal confeso Juan Francisco L.O., que se enfrenta a prisión permanente revisable por asesinato con alevosía y ensañamiento en el contexto de un delito contra la libertad sexual, y a 10 años de cárcel por agresión sexual a menor de 16 años. El cuerpo de la menor apareció con una correa de perro alrededor del cuello, objeto con el que, según los peritos, el procesado estranguló a la víctima, dejándole marcas en la piel.

Una lesión inusual que hace sospechar

"Tenía ganas de hacer daño", ha señalado uno de los profesionales, que ha detallado que la niña tenía también múltiples lesiones propias de quien "se defiende o protege en un intento de parar un golpe o un ataque con arma blanca", informa Efe. Sin embargo, uno de los detalles que más llamó la atención de los forenses fue una herida que encontraron en la ingle de la menor y que ven compatible con un "apretón", una "manipulación" o una "compresión" similar a las lesiones que examinan en casos de agresiones sexuales. Una lesión que, de acuerdo con el testimonio de los médicos que exploraron el cuerpo, es compatible con las de algunas víctimas de violencia sexual.

Foto: El acusado por el asesinato de Laia, la niña de 13 años asfixiada en Vilanova. Foto: Atlas

Sin embargo, han aclarado que no hubo penetración porque el himen de la menor estaba "preservado", no presentaba lesiones ni desgarros en la vagina y tampoco hallaron saliva ni semen en su ropa interior. Por eso, a pesar de que las pruebas no les han permitido constatar que Laia fuera agredida sexualmente, han puesto de relieve que la niña tenía una herida reciente en su zona íntima, "compatible" con una "manipulación" y que les recuerda a los casos de mujeres víctimas de violencia machista.

Además de estas lesiones, algunas de ellas compatibles con "hacer callar a alguien para que no chille", la víctima presentaba múltiples hematomas y cortes en el cuerpo, especialmente en la zona del tórax y la cara, cometidos con arma blanca. Según los peritos, la mayoría habrían sido causados cuando la víctima ya estaba muerta o a punto: "No encontramos nada, no había sangrado ni en la vía digestiva ni vía respiratoria", han aseverado. El día del crimen, cuando la menor entró en casa del procesado"le tapó fuertemente la boca" para acallar sus gritos de auxilio, le pasó una correa de perro por el cuello y la apuñaló con un cuchillo de cocina al tiempo que la estranguló tras haberla intentado agredir sexualmente.

La escena del crimen

Aparte de las declaraciones de los peritos forenses, en sesiones anteriores del juicio declaró ante la Audiencia de Barcelona un policía local que ayudó al padre de Laia a buscarla la misma tarde en la que fue asesinada y, además, estuvo en la escena del crimen en cuanto encontraron el cuerpo. Así, el agente relató ante la sala que en la casa del procesado se encontró una escena "un poco dantesca: el suelo estaba mojado, como si hubieran intentado limpiar o fregar el suelo, y que había un cubo de la fregona, con agua teñida de rojo, y cierto olor a lejía".

También tocó el turno de los dos mossos d'esquadra que también participaron en las tareas de búsqueda aquel día. "Observamos a la niña, sin vida, sentada en el suelo con los pies juntos y el cuerpo hacia adelante, con la cabeza dentro de una maleta, tapada con el cabezal de la cama, con mucha sangre y un brazo dislocado, como si hubieran intentado introducirla en el interior". Varios testigos policiales han asegurado que el acusado no colaboró en ningún momento: "Era como un peso muerto, hasta se nos cayó por las escaleras. El hombre era consciente de lo que estaba pasando", y un mosso declaró que en la comisaría el acusado dijo que se encontró a la niña en la cama cuando él entró en casa y que no encontrarían pruebas que le fueran a incriminar.

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