El 'Carlos Slim del pan Bimbo' regresa a España
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34 AÑOS DESPUÉS, BIMBO VUELVE A SU MATRIZ MEXICANA

El 'Carlos Slim del pan Bimbo' regresa a España

A la tercera fue la vencida. Después de dos intentos infructuosos,  Bimbo México por fin consiguió hacerse con Bimbo España, 115 millones de euros mediante. Es el

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El 'Carlos Slim del pan Bimbo' regresa a España

A la tercera fue la vencida. Después de dos intentos infructuosos,  Bimbo México por fin consiguió hacerse con Bimbo España, 115 millones de euros mediante. Es el reencuentro de dos hermanos que, desde que fueran separados por un error en 1978, han puesto todo su empeño en reencontrarse.  

Los comienzos de la segunda panificadora mundial se remontan al México de 1945. Tres empresarios locales, con ganas de importar ideas norteamericanas, se hicieron con los servicios del maestro panadero Alfonso Velasco para fundar Bimbo, denominación que resulta de la fusión de ‘Bingo’, el juego, y ‘Bambi’, la popular película de Disney. Sus nombres eran Lorenzo Servitje, Jaime Jorba y José Mata, todos ellos mexicanos de ascendencia catalana y estrechamente unidos por lazos financieros y familiares.     

Su objetivo era simple; vender pan de molde, como se venía haciendo con éxito en Estados Unidos, distinguiéndose de la competencia en términos de calidad y frescura. Lo consiguieron con una simpleza aún mayor: una cadena de distribución eficiente y un envase transparente que dejaba a la vista del cliente el estado del producto.

Cuando el negocio comenzó a tomar velocidad contrataron a su primer empleado, Roberto Servitje, hermano de Lorenzo, un chaval de 17 años que comenzó a trabajar como contable por 150 pesos a la semana, unos 8 euros actuales. Contra todo pronóstico, lo que en principio pareció muestra de nepotismo empresarial, finalmente se convirtió en una de las maniobras clave de la empresa, si no la que más, pues con el paso de los años Roberto no solo se convertiría en el presidente de Bimbo, sino que su destacada trayectoria le ha convertido en uno de los tres empresarios más destacados de México, una suerte de Carlos Slim del pan de molde.

El desembarco fallido de España

Poco a poco, a base de crecimiento orgánico, Bimbo conquistó el mercado mexicano y dio el salto a la Madre Patria montando una pequeña fábrica en Granollers, Barcelona. Al timón del nuevo proyecto se sitúa Jaime Jorba, que tiene la intención de operar sin dar explicaciones a México. En 1964 la España del desarrollismo y los crecimientos anuales del 8% conocía el pan de molde, el "pan Bimbo" desde ese momento, en una coyuntura económica y social óptimas.

Sin embargo el primer disgusto no tardó en llegar. Se dio el caso de que un avispado empresario alcoyano, Antonio García, había plagiado toda la parafernalia de Bimbo y llevaba diez años explotándola en su panadería local. No solo eso: también había registrado logo y marca en el Registro, de forma que los mexicanos, atónitos, se vieron obligados a desembolsar un millón de pesetas a García por utilizar su propia marca. García creía haber hecho un gran negocio hasta la cena posterior al trato, en la que el panadero de Alcoy les reconoció entre risas que les habría cedido los derechos por solo 100.000 pesetas. Por su parte, los negociadores mexicanos confesaron que estaban autorizados a ofrecerle hasta 12 millones por la marca.

La pujanza sindical siguió complicando la vida a la cúpula de Bimbo, que en solo siete años estaba más que desencantada con la aventura y sopesaba su regreso a México. No obstante, una descoordinación entre directivos precipitó la venta del 50% de la filial a la norteamericana Campbell Taggart: “Nuestro cuñado [Jaime Jorba] cerró el trato sin nuestro consentimiento y finalmente nos vimos obligados a vender toda la filal española, con la marca y todo. Lo peor que podría haber sucedido”, explicaba Roberto Servitje en una visita a España en 2005. Efectivamente, catorce años después de su llegada, los mexicanos se vieron obligados a liquidar su rama de negocio en nuestro país por desavenencias con Campbell.

En 1978 los 'hermanos Bimbo' se separan. Siguen compartiendo imagen corporativa y área de negocio, pero funcionan de forma autónoma. También la prosperidad es compartida a ambos lados del Atlántico. Mientras Bimbo México logra introducirse en todos los hogares del país por medio de un impresionante despliegue de productos y campañas publicitarias, en España el crecimiento lo lidera la mano experta de Miquel Lladó, que gracias a la compra de Respotería Martínez y Ortiz, se convierte en uno de los referentes alimentarios de Europa. Con todo, el gran momento de Lladó llega en 1999 con la invencíón del pan de molde sin bordes, un acontecimiento que en su día recogió The New York Times en sus páginas de economía.

Dos intentos frustrados de reunificación

Pese a todo, los Servitje no renuncian a la que antaño fuera su filial transatlántica. El primer acercamiento sucede en 1982, con ocasión de la compra de Campbell Taggart por parte de la cervecera Anheuser- Buch. Era una buena oportunidad de comprar a la baja y "la operación estuvo a punto de firmarse", explicaba en 2005 Roberto Servitje, pero Bimbo México optó por invertir el capital en la adquisición de unas plantas de producción en Texas, Estados Unidos.

La segunda oportunidad llegó con otro cambio de manos, cuando Sara Lee se hizo con Bimbo España, en su máxima pujanza, por más de 900 millones de euros. La astronómica cifra echó para atrás a los mexicanos y dejó a su hermano menor bajo el control de su principal competidor, limitando la presencia europea de Bimbo México a la República Checa. No fue una derrota, sino una retirada, con los Servitje a la espera de un precio razonable que permitiese la operación.

El momento adecuado ha llegado este año. Después de cierres de plantas y ERE's, Daniel Servitje, sobrino de Roberto, aprovechó que a Sara Lee le llegaba el agua al cuello para comprar Bimbo España casi diez veces más barato del precio que pagaron en 2001. ¿Sus planes? Mantener la línea de negocio intacta y aprovechar la presencia de la marca en nuestro país para expandir el grupo, aseguran desde México a El Confidencial. Y de salir a bolsa, ni mencionarlo: "Ya cotizamos en México desde 1980, no tenemos intención de hacerlo allí", explica Armando Giner, director de relación con inversores.

Los Servitje han vuelto a casa. Por delante les queda el reto de hacer frente a la pujanza de las marcas blancas en un entorno de crisis económica sin precedentes. Al parecer Bimbo seguirá siendo el de siempre pero, eso sí, más auténtico que nunca.