Superman nos ha dejado sin trabajo
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LOS EMPLEADOS DE ROYNE Y CLESA NO TIENEN MATERIAS PARA TRABAJAR

Superman nos ha dejado sin trabajo

“Superman no nos paga”. Con este cántico decenas de trabajadores de Clesa y Royne, empresas pertenecientes al conglomerado de Nueva Rumasa, se manifestaban este jueves en

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Superman nos ha dejado sin trabajo

“Superman no nos paga”. Con este cántico decenas de trabajadores de Clesa y Royne, empresas pertenecientes al conglomerado de Nueva Rumasa, se manifestaban este jueves en la Puerta del Sol. Protestaban contra retrasos, deudas y la mala gestión de sus fábricas, en las que muchos días, por falta de material, no pueden ni siquiera elaborar sus productos.

“Desde mediados del año pasado estamos cobrando mal, con retrasos, y desde septiembre estamos teniendo problemas con los proveedores”, asegura un trabajador de la heladera Royne a este periódico. “A lo mejor tenemos materiales para hacer un tipo de helado, en lugar de tres, y solamente podemos ofrecerle eso a los clientes”, comenta otro empleado de la planta de Leganés, que lamenta la pérdida clientes. “Hoy he estado en un restaurante donde hay una nevera de Royne y me ha dado vergüenza ver que ninguno de los helados que tenían eran de los nuestros”.

En Royne temen que esta crisis provoque la pérdida de unos 180 empleos de fijos discontinuos, que solamente trabajan en la empresa de cara a la temporada de helados. “Si en unos 15 días no ha entrado ningún inversor, estos puestos se perderán”.

Las plantas de Royne y de Clesa se han convirtiendo en auténtico dramas. Los empleados acuden a sus puestos, pero no hacen nada. Permanecen de brazos cruzados. “Desde el pasado viernes hasta este miércoles no se ha fabricado ni un solo helado”, explica un trabajador de Clesa desde hace más de 30 años que forma parte del Comité de Empresa. “A partir de este jueves volvemos a la producción, pero haremos 10.000 ó 15.000 litros, cuando normalmente se trabaja para 50.000 ó 100.000”.

A pesar de la falta de producción y de los retrasos en las nóminas, los trabajadores deben seguir acudiendo al puesto de trabajo. Sin embargo, las labores resultan de lo más diversas. “Cuando no tenemos materiales nos dedicamos a tareas de mantenimiento de las máquinas, a limpieza o a pintar algunas instalaciones”, comenta otro empleado de la heladera. Esto en el mejor de los casos, porque desde Clesa se asegura que deben pasar el día o bien en la cafetería, o bien se reciben cursos de formación sobre riesgos laborales o higiene en el trabajo.

“La gente acude con una desgana impresionante. Están muy quemados y hay quejas siempre por todo. Vamos porque tenemos que ir”, comenta Juan García (nombre figurado), que es la imagen del desánimo. “Nos han quitado hasta los vales de comida”. Aun así, Manuel, explica que a pesar de que todas las acusaciones se centran en la gestión de la familia Ruiz Mateos, “todavía hay restos significativos de trabajadores que les creen y que piensan que esto se va a arreglar”.

Nueva Rumasa Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA)