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¡Cuidado con ese Ferrari...! Es falso
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¡Cuidado con ese Ferrari...! Es falso

Italia es el paraíso europeo de las falsificaciones. Aprovechando el brillo de marcas italianas como Dolce & Gabbana, Gucci, Ferrari, Armani o Benetton, los italianos han

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¡Cuidado con ese Ferrari...! Es falso

Italia es el paraíso europeo de las falsificaciones. Aprovechando el brillo de marcas italianas como Dolce & Gabbana, Gucci, Ferrari, Armani o Benetton, los italianos han desarrollado paralelamente una industria de productos de imitación que mueve 7.000 millones de euros anuales. Esa es la cifra que ofrece un reciente estudio realizado por la patronal de los comerciantes, el cual sitúa al país transalpino como la primera nación de la Unión Europea y tercera del mundo en volumen de artículos falsos fabricados.

Los turistas que, a millones, visitan Italia cada año no dejan de sorprenderse por el creciente número de vendedores que, en cualquier calle, venden bolsos de Gucci o cinturones de Dolce & Gabbana sin que la Policía se preocupe demasiado por ello. Estos comerciantes, en su mayoría provenientes del África subsahariana o del sureste asiático, no son más que el último eslabón visible de un negocio milmillonario en el que la mafia, como en otros tantos sectores de la vida italiana, es la directora de operaciones.

Según denuncia Roberto Saviano en su demoledor libro Gomorra, la Camorra napolitana gestiona una enorme red internacional de distribución y comercialización de productos falsos. Los mafiosos no descartan ninguna parte del negocio y, con ambición y paciencia, han conseguido controlar todos los sectores de la falsificación. Así, han hecho del puerto de Nápoles la puerta de entrada de los productos de imitación que vienen de China al tiempo que controlan los cientos de fábricas del cinturón industrial napolitano, especializados en copiar los últimos modelos de las pasarelas de Milán.

El resto de organizaciones mafiosas del país, como la Cosa Nostra siciliana, la ‘Ndrangheta calabresa o la Sacra Corona Unita de Puglia también han encontrado en la falsificación un lucrativo negocio. Siguiendo los pasos de la Camorra, comercializan habitualmente aceite de colza como si fuera de oliva, mozzarella fabricada con leche en polvo de Colombia o supuestos jamones de Parma que no tienen nada que ver con los auténticos. Con estos negocios, no es de extrañar que la mafia se haya convertido en la primera empresa de Italia, donde sus negocios representan el 7% del PIB, según un informe presentado recientemente por una asociación de vendedores minorista.

Un F355 por 13.000 euros

La pasión de los italianos por fabricar copias les lleva incluso a atreverse con una de las marcas e instituciones más respetadas y admiradas del país: Ferrari. Mucho más que una escudería, la marca de Maranello constituye una de las banderas de Italia. Con voluntad de acercar estos prohibitivos deportivos a sus conciudadanos al tiempo que ganaba unos cuantos euros, un maestro carrocero de Cerdeña comenzó a transformar viejos Pontiac en despampanantes Ferrari F355 GTS, que vendía por entre 13.000 y 15.000 euros.

Sus copias eran tan exactas que no había forma de distinguirlas del original. Sólo por una incongruencia en el permiso de circulación, también alterado, de uno de los supuestos Ferrari que vendió, la Policía comenzó a sospechar y ha desvelado el caso. Hasta ahora, únicamente ha sido capaz de encontrar un puñado de los automóviles falsificados, repartidos por las distintas partes del país, donde sus dueños presumían de cochazo a coste de utilitario. Se sospecha que el habilidoso carrocero ha vendido muchos más, pero nadie es capaz de reconocerlos.

Italia es el paraíso europeo de las falsificaciones. Aprovechando el brillo de marcas italianas como Dolce & Gabbana, Gucci, Ferrari, Armani o Benetton, los italianos han desarrollado paralelamente una industria de productos de imitación que mueve 7.000 millones de euros anuales. Esa es la cifra que ofrece un reciente estudio realizado por la patronal de los comerciantes, el cual sitúa al país transalpino como la primera nación de la Unión Europea y tercera del mundo en volumen de artículos falsos fabricados.