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La hora de Macron: ¿puede Francia salvar a la UE de su irrelevancia en Ucrania?
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En busca de la estrategia común

La hora de Macron: ¿puede Francia salvar a la UE de su irrelevancia en Ucrania?

Macron tiene ante sí una autopista abierta para imponer su imagen de Europa en el seno de la Unión, pero las divergencias entre los Estados miembros resultan difíciles de reconciliar

Foto: El presidente francés, Emmanuel Macron, en la Tumba del Soldado Desconocido, bajo el Arco del Triunfo de París. (Reuters)
El presidente francés, Emmanuel Macron, en la Tumba del Soldado Desconocido, bajo el Arco del Triunfo de París. (Reuters)

La crisis actual entre Ucrania y Rusia está dejando a la vista la dificultad de la Unión Europea para tener una respuesta coordinada a los conflictos que amenazan su región. Mientras Estados Unidos y la OTAN se esfuerzan por mantener su zona de influencia en el Viejo Continente, el presidente francés, Emmanuel Macron, que acaba de asumir la presidencia de los 27 este enero, espera poder situar a la UE como un actor clave en los procesos de negociación con el Kremlin, a pesar de no contar todavía con una estrategia clara para su propia defensa militar.

Con la salida del poder de Angela Merkel, Macron parece querer llevar el peso del eje franco-alemán a su territorio. Después de haberse reunido el martes en Berlín con el nuevo canciller, Olaf Scholz, el presidente galo convocó el miércoles en París una reunión con representantes de cuatro protagonistas europeos (Ucrania, Rusia, Alemania y Francia). El líder francés ha coronado una semana frenética de reuniones con una conversación telefónica este viernes con el propio Vladimir Putin que, sin resultados tangibles inmediatos, supone una de las vías de comunicación más directas de la UE con Moscú.

En la llamada, de más de una hora, Macron y Putin han reiterado sus "importantes" desacuerdos sobre Ucrania, pero coincidieron en tratar de mantener el diálogo entre Occidente y Rusia e insistieron en la "necesidad de una desescalada", según ha señalado fuentes francesas a EFE. Además, según el Elíseo, Putin ha dicho "muy claramente que no quería la confrontación". Los presidentes han conversado sobre las garantías de seguridad que Rusia exige a la OTAN y el respeto a la soberanía de Ucrania que defiende Francia junto a los aliados occidentales. Tras la llamada con Putin, Macron tiene previsto hablar esta tarde con Volodímir Zelenski, quien ha pedido calma a Occidente y "no alentar el pánico" ante un eventual ataque ruso.

Foto: El embajador estadounidense en Rusia, John Sullivan, tras entregar la respuesta oficial de Washington a Moscú. (Reuters/Maxim Shemetov)

A menos de tres meses para las elecciones presidenciales francesas y con un canciller bisoño al otro lado del río Rin, Macron tiene ante sí una autopista abierta para imponer su imagen de Europa en el seno de la Unión. Poco antes de que la presidencia rotatoria de la UE recayera sobre Francia (durante seis meses), Macron había dejado claras sus intenciones para el Viejo Continente: “2022 debe ser el año del cambio europeo, [se trata de conseguir] una Europa poderosa en el mundo, totalmente soberana, independiente en sus decisiones y dueña de su destino”.

Para Macron, que en noviembre de 2019 afirmó que la OTAN estaba en “muerte cerebral” por la falta de coordinación entre Estados Unidos y el resto de sus aliados en el conflicto sirio, esta crisis parece haberle caído como anillo al dedo para afianzar su imagen de heredero de Merkel en Europa, y para liderar una nueva estrategia de defensa de la UE.

El Cuarteto de Normandía

“La respuesta está lista”, en caso de ataque ruso en Ucrania, afirmó el presidente Macron durante la rueda de prensa conjunta del martes con Scholz. La víspera, el presidente estadounidense Joe Biden había organizado una reunión de hora y media por videoconferencia con los dirigentes de Francia, Alemania, Italia, Polonia, Reino Unido, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, el presidente del Consejo de Europa, Charles Michel y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para apostar por la vía diplomática en la resolución del conflicto y coordinar las eventuales sanciones económicas contra Moscú.

Macron anunció, sin embargo, la necesidad de “seguir trabajando colectivamente por una desescalada rápida” del conflicto en Ucrania, defendiendo el diálogo directo entre Europa y Rusia.

El Cuarteto de Normandía está detrás de la firma del Protocolo de Minsk de 2014

Para el investigador Arnaud Dubien, director del centro de estudios 'Observatorio Francorruso', la maniobra de Macron se inscribe en una línea “clásica de la diplomacia francesa". "Nicolas Sarkozy ya tuvo en 2008 un papel de mediador en nombre de la Unión Europea durante el conflicto de Georgia”, recuerda en entrevista con El Confidencial.

En ese sentido debe leerse la reunión el pasado miércoles en París del llamado Cuarteto de Normandía. Con este nombre se conoce a las cumbres (que empezaron siendo informales durante la conmemoración de los 70 años del Desembarco de Normandía en 2014), entre Rusia, Ucrania, Francia y Alemania. Este grupo, que no se había juntado desde 2019 a causa del covid-19 y que deja al margen a Estados Unidos y la OTAN, está detrás de la firma del Protocolo de Minsk de 2014 que permitió un alto fuego entre las fuerzas rebeldes y Ucrania en la zona del Donbás.

El miércoles, los responsables diplomáticos del Cuarteto de Normandía se reafirmaron en que el Protocolo de Minsk, que también establecía un estatus de autonomía política temporal de las regiones separatistas ucranianas, es el marco de trabajo entre Europa y Rusia. Aunque el enviado ruso, Dimitri Kozak, reconoció, tras ocho horas de reunión, que las discusiones “no eran fáciles” y que “se debe mantener el alto el fuego” en la zona, la representación francesa salió de la sala convencida de haber cumplido su objetivo: “Enviar una señal de distensión y desescalada”. Por el momento, han quedado en verse en Berlín dentro de dos semanas.

Foto: Un soldado en la línea de contacto con la zona controlada por los separatistas prorrusos en el este de Ucrania. (EFE/Stanislav Kozliuk)

Sin embargo, ante la impresionante movilización de tropas rusas en la frontera con Ucrania y las agresivas amenazas de la OTAN, Macron necesita mucho más apoyo dentro de la Unión Europea del que se logró en 2014 para lograr ahora la desescalada. Algo que, para Dubien, no es realista. "Macron cree en Europa, quiere canalizar la voz de la UE en la relación con Rusia, pero esto es un poco como la cuadratura del círculo, ya que Europa no tiene una voz única. Hay países, como Suecia, los países Bálticos, Polonia, que consideran que el marco de diálogo debe ser la OTAN", señala el experto.

El analista recuerda que Francia ha tenido tradicionalmente buenas relaciones con Rusia. En concreto, desde que en 1966 el General Charles De Gaulle retiró al país de la estructura de mandos integrados de la OTAN. “De Gaulle quería superar el conflicto Este-Oeste. Viajó a la URSS en visita oficial en 1966 y puso en marcha proyectos de cooperación ambiciosos que todavía siguen vivos hoy en día, por ejemplo en materia nuclear civil y espacial”, afirma.

En las negociaciones con Rusia, Dubien considera que Francia podría asumir una posición de cierta “soledad estratégica”, en lugar de alinearse con las posiciones estadounidenses. Algo que, sin embargo, ve improbable que ocurra: “Porque aunque Macron no está cómodo con la visión de Rusia que tiene la OTAN, no está mostrando signos de ruptura o de transgresión” con la línea de la Alianza Atlántica.

"Brújula estratégica"

Desde que el 1 de enero asumió la presidencia rotatoria de la Unión Europea, Francia ha hecho de la seguridad y la defensa europea una de sus principales preocupaciones. El país vecino busca dar un impulso definitivo a la estrategia de la UE conocida como “Brújula estratégica”. Y así lo evidenció al dedicarle las primeras reuniones de ministros de los 27 bajo el mandato de Francia: el 12, 13 y 14 de enero. Este documento, el primer plan de defensa común de la Unión, prevé la creación de una fuerza de acción rápida de 5.000 soldados para posibles conflictos, así como centrar los intereses estratégicos de la UE en el Sahel y el área del Indopacífico. Una revancha por el revés que sufrió Francia en septiembre con la firma de la alianza Aukus entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos, que dejó a París sin un contrato de venta de submarinos a Australia por valor de 56.000 millones de dólares.

Foto: El submarino estadounidense USS Connecticut en una foto de archivo. (EFE)

Francia, que desde la salida de Reino Unido de la Unión Europea es la principal fuerza militar europea (y la única con armamento nuclear), quiere que la “Brújula Estratégica” se apruebe en el Consejo de Europa del 24 y 25 de marzo. Si esto sucediera, una Unión Europea, aplastada entre la OTAN y Rusia y dividida por sus divergentes problemas y puntos de vista, estaría al fin avanzando hacia una visión conjunta en materia de seguridad. Para Macron, esto supondría cumplir con uno de sus propósitos para la presidencia francesa de la UE: “una Europa poderosa en el mundo, totalmente soberana, independiente en sus decisiones y dueña de su destino”.

La crisis actual entre Ucrania y Rusia está dejando a la vista la dificultad de la Unión Europea para tener una respuesta coordinada a los conflictos que amenazan su región. Mientras Estados Unidos y la OTAN se esfuerzan por mantener su zona de influencia en el Viejo Continente, el presidente francés, Emmanuel Macron, que acaba de asumir la presidencia de los 27 este enero, espera poder situar a la UE como un actor clave en los procesos de negociación con el Kremlin, a pesar de no contar todavía con una estrategia clara para su propia defensa militar.

Joe Biden Emmanuel Macron