Cerdeña aplaza la vista de Puigdemont al sábado mientras Luxemburgo delibera
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24 horas para alegar

Cerdeña aplaza la vista de Puigdemont al sábado mientras Luxemburgo delibera

La defensa del 'expresident' recurrirá este mismo viernes a la Justicia europea para que recupere cautelarmente su inmunidad parlamentaria

Foto: Protestas a favor de Puigdemont, en Barcelona. (EFE)
Protestas a favor de Puigdemont, en Barcelona. (EFE)

Desde la detención de Carles Puigdemont, 'expresident' de la Generalitat y ahora eurodiputado, en Cerdeña (Italia) la partida se juega en dos escenarios distintos: la isla italiana y Luxemburgo. El líder de Junts debía comparecer a última hora de la mañana de este viernes ante el tribunal sardo que debe decidir su entrega a España para celebrar la primera vista sobre la extradición. Sin embargo, la cita quedó interrumpida. Su defensa solicitó un aplazamiento de 24 horas que se ha atendido. Puigdemont se presentará de nuevo ante los jueces este sábado. El argumento de la defensa ha sido la necesidad de estudiar con más detenimiento el caso ante de la comparecencia.

De forma paralela, la defensa del líder independentista catalán ha explicado horas después de su detención que procederá este mismo viernes a presentar una cautelarísima ante la alta corte europea para que recupere su inmunidad parlamentaria. El expresidente declara a las 14.00 horas ante la Corte de Apelación de Sàsser (Italia).

Puigdemont había perdido su inmunidad el 9 de marzo, cuando el Parlamento Europeo aceptó el suplicatorio de las autoridades españolas. Pero recurrió la cuestión ante el Tribunal General de la Unión Europea (TUE) pidiendo la anulación del proceso y también medidas cautelares para recuperar su inmunidad mientras se resolvía el fondo de la cuestión. El TUE primero aceptó esas medidas cautelares de forma provisional, pero el 30 de julio finalmente lo rechazó y dejó al eurodiputado sin inmunidad parlamentaria porque la alta corte europea no observaba un riesgo inmediato de detención.

Foto: Carles Puigdemont. (Getty) Opinión

Pero abría la puerta a que Puigdemont y su defensa pudieran presentar una petición de cautelares para recuperar la inmunidad en caso de que existiera el riesgo de detención. "Cabe agregar que si, una vez dictado el presente auto, parece con suficiente grado de probabilidad que el perjuicio alegado pueda surgir, en particular en el caso de una detención de los demandantes por una autoridad de ejecución de un Estado miembro o la ejecución de un procedimiento para su entrega a las autoridades españolas, podrían presentar una nueva solicitud de medidas cautelares en las condiciones previstas en el artículo 160 del Reglamento de Procedimiento", señalaba el texto.

Y ahora la defensa de Puigdemont va a abrir esa puerta y presentará a lo largo del viernes la petición de medidas cautelares, y espera que la alta corte de Luxemburgo se pronuncie en los próximos días, en un intervalo de entre 24 y 72 horas, aunque admiten que no existe un límite de tiempo para tomar esa decisión. La defensa ha defendido la “independencia” del sistema judicial italiano y Toni Comín, que ha comparecido ante los medios de comunicación junto al abogado Gonzalo Boye, ha asegurado que Italia se trata de un Estado de derecho más consolidado que el español.

Una posición difícil

El prestigio español ya sufrió fuertes reveses desde que en 2017 Puigdemont huyera de la Justicia nacional trasladándose a Bélgica. Las autoridades españolas han intentado que el líder independentista sea extraditado a España en varias ocasiones, pero nunca lo ha conseguido: ni ante la justicia belga ni ante la justicia alemana. A ojos del Supremo, el fracaso de esos intentos era producto de la aplicación de la euroorden por parte de Alemania y Bélgica, que estudiaban el fondo de la cuestión cuando España considera que no debía hacerlo.

A ojos del Supremo, el fracaso de esos intentos era producto de la aplicación de la euroorden por parte de Alemania y Bélgica

Eso provocó que el juez Pablo Llarena presentara ante el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) una cuestión prejudicial sobre el caso de Lluís Puig, cuya euroorden había sido rechazada por Bélgica, que es la que justificaba que el resto de euroórdenes estuvieran suspendidas y hacía que el TUE considerara que no existía un riesgo inminente de detención. Pero, si bien desde Madrid se veía de una forma, desde el resto de capitales europeas y tribunales se veía la acción española como caótica, llena de errores y de imprevisión. La sensación de una especie de desesperación por cerrar el asunto minaba el prestigio español.

La detención, a la luz de la decisión del TUE del 30 de julio, donde las autoridades españolas “manifestaron que ningún tribunal de la Unión Europea podría ejecutar las órdenes de detención europeas en litigio hasta que el Tribunal de Justicia se haya pronunciado”, pone a España de nuevo en una posición difícil.

Foto: Imagen de archivo de un avión de Ryanair. (Reuters)

El asunto de Puigdemont, más allá de Luxemburgo y las batallas judiciales entre el líder independentista y las autoridades españolas, ha quedado bastante olvidado en Bruselas. Funcionarios, diplomáticos y políticos han dejado de prestar atención al asunto desde hace mucho tiempo. Incluso la aprobación del suplicatorio levantó muy poco interés en la capital comunitaria.

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