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Jansa, un tuitero compulsivo aspirante a autócrata en Eslovenia, al frente de la UE
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Presidencia rotatoria del Consejo

Jansa, un tuitero compulsivo aspirante a autócrata en Eslovenia, al frente de la UE

Jansa lleva al frente de su partido político desde 1993. Con aires de autócrata europeo, el primer ministro esloveno llevará ahora las riendas de la presidencia del Consejo de la UE

Foto: Janez Jansa, primer ministro de Eslovenia, durante una cumbre en Bruselas. (EFE)
Janez Jansa, primer ministro de Eslovenia, durante una cumbre en Bruselas. (EFE)

En la madrugada del 3 al 4 de noviembre de 2020, mientras la mayoría de los líderes europeos cruzaban los dedos para que terminara de una vez la era de Donald Trump, había uno en especial que deseaba que el magnate continuara en la Casa Blanca. Y no lo ocultó, sino que tuiteó de forma compulsiva a favor de Trump, felicitándole por su supuesta victoria electoral el 4 de noviembre. Cuando en los días posteriores a los comicios en casi todas las capitales se aguantaba la respiración esperando a que el republicano concediera la victoria a Joe Biden, de nuevo, un líder político tuiteaba sobre un supuesto fraude electoral de forma compulsiva, maniática. Era Janez Jansa, primer ministro de Eslovenia.

Jansa (Liubliana, 1958) es un eterno candidato a "hombre fuerte" de Eslovenia. Ha sido primer ministro del país ya en tres ocasiones. Primero entre 2004 y 2008, la segunda vez de forma breve entre 2012 y 2013, cuando se quedó sin el apoyo de sus socios de gobierno al conocerse que no había declarado bienes financiados con fondos de origen desconocido, y por última vez desde 2020. Lleva al frente de su formación política, el Partido Democrático Esloveno (SDS), desde 1993, camino de las tres décadas liderando uno de los principales actores de la política eslovena en el que tiene un poder total de puertas hacia dentro.

Foto: Irene Joveva. (Parlamento Europeo)

Ahora Jansa se hará con las riendas de la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea. Recibirá el testigo de la presidencia portuguesa y ocupará el cargo hasta el próximo mes de diciembre de 2021. La presidencia tiene un papel muy importante. Se encarga de coordinar y preparar todos los trabajos a los niveles más técnicos, dirigir los dosieres y las negociaciones con el Parlamento Europeo en los trílogos en los que se pactan las normas europeas.

La presidencia no tiene una gran carga política, pero sí una gran influencia en la dirección de trabajo del Consejo. Y muchos se sienten incómodos cuando esta cae en manos de un líder como Jansa, que ataca a la prensa, pone en duda algunos de los valores europeos fundamentales y se presenta como un estrecho aliado de los mismos que mantienen un pulso con las instituciones europeas.

Aspiraciones orbanianas

El primer ministro lo ha sido todo. Ha sido un camaleón que ha ido cambiando de color a lo largo de las últimas décadas, adaptándose a los tiempos. Fue un joven y entusiasta comunista con cargos directivos entre las juventudes comunistas de Eslovenia, pero que comenzó en los años 80 una serie de críticas al Ejército yugoslavo que le costaron primero la condena al ostracismo y al aislamiento y, después, a 18 meses de prisión a finales de los años 80, siendo una de las figuras relevantes en el proceso de independencia esloveno. De hecho, en 1990 Jansa es nombrado ministro de Defensa, cargo que ocupó durante la breve guerra de independencia. Ya desde entonces, las críticas contra el ahora primer ministro han sido continuas.

placeholder Jansa charla con Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. (Reuters)
Jansa charla con Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. (Reuters)

Jansa ha ido modificando su perfil político a medida que sus intereses han ido cambiando. Pero las quejas por sus métodos agresivos y por su forma de entender el poder han sido continuas desde sus años en el ministerio. Hoy, en plena deriva autoritaria de algunos de sus socios más estrechos en Polonia y, especialmente, en Hungría, Jansa ha adoptado ese color, potenciando eso que ya le caracterizaba antes de esta época: presionar a los medios de comunicación y las instituciones, tratando de replicar ahora el modelo del primer ministro húngaro Viktor Orbán, que ha logrado tener un control casi total de muchos aspectos de la economía, del mundo mediático y que hoy arrasa en los votos fuera de las grandes ciudades.

Orbán es el modelo a seguir. La araña de Budapest. Teje poco a poco toda una red clientelar en el mundo de la economía que le ha permitido en los últimos años enriquecer de forma sistemática a sus allegados y amigos, al mismo tiempo que ha ido comprando prácticamente todos los medios de comunicación críticos, controlando así todo el ecosistema mediático húngaro, mientras a través de reformas electorales y supermayorías iba apuntalando su poder. El ahora primer ministro esloveno ha tenido esas tendencias desde hace tiempo. Incluso antes de que Orbán volviera por segunda vez al poder, cuando llevó a la práctica de forma más extendida su visión de lo que él denomina la "democracia iliberal", organizaciones internacionales ya se quejaban de las tendencias del líder esloveno en su anterior etapa en el poder. Hoy ha cambiado de piel, una vez más, para reconvertirse en un líder con adicción a la red social Twitter, como su admirado Donald Trump.

Foto: El primer ministro de Eslovenia, Janez Janša. (EFE) Opinión

Jansa sigue teniendo una aspiración orbaniana, pero Eslovenia no es Hungría, y el primer ministro no tiene ni mucho menos el poder real y efectivo que tiene Orbán sobre su sociedad, su economía y sus medios de comunicación. Jansa ya cambió la ley en su momento con el objetivo de reforzar su control sobre la televisión pública, y en los últimos meses ha dirigido su cruzada contra la Agencia de Prensa de Eslovenia (STA, por sus siglas en inglés) y hace más de 150 días que el Gobierno decidió frenar su financiación a la agencia pública, solamente ahora, a las puertas de la presidencia, el Ejecutivo ha ordenado el desembolso de una parte de la financiación.

Imperio mediático a lo Fox en Eslovenia

El primer ministro no esconde su pulso con los medios, especialmente con los públicos. Hasta el punto de publicar en la página del Gobierno un ataque directo bajo el título “Guerra contra los medios”. En los últimos años, y ante el fracaso en la modificación de normas para reforzar el control sobre estos, los aliados de Jansa han comenzado a crear su propio imperio mediático esloveno al estilo Fox News, Nova 24 TV, que se fundó con financiación directa del bolsillo del ahora primer ministro y buena parte de los diputados del SDS, junto al apoyo de empresas húngaras de aliados estrechos de Orbán, que están participando cada vez más en el ecosistema mediático esloveno.

placeholder Orbán junto a Jansa en un congreso de la formación eslovena que lidera el primer ministro. (EFE)
Orbán junto a Jansa en un congreso de la formación eslovena que lidera el primer ministro. (EFE)

El esloveno tiene la intención de formar parte de ese grupo de líderes difíciles de desalojar del poder, que parasitan las instituciones y extienden su red por la economía del país. Quiere convertirse en el “hombre fuerte” de Eslovenia, pero ni dentro ni fuera del país le dan tanto crédito. Es una candidatura, únicamente. La sociedad civil eslovena está mucho más movilizada y los partidos escalan a lo alto del poder y caen de forma bastante común. La inestabilidad es un activo de la política eslovena ante intentos como el de Jansa: su partido sigue teniendo únicamente unos 30 diputados de los 90 totales, y depende mucho de las coaliciones.

El primer ministro es un hombre impulsivo, increíblemente agresivo con la oposición y medios de comunicación, pero no muy distinto a otros perfiles que se ven en Europa del Este: héroes de la resistencia contra el comunismo, reconvertidos a líderes en el proceso democrático que en cuestión de años asumen un discurso xenófobo y autoritario.

Foto: El primer ministro húngaro Víktor Orbán junto al líder del SDS Janez Janša y el europarlamentario Milan Zver, durante un mitin en Celje, Eslovenia, el 11 de mayo de 2018. (EFE) Opinión

Las líneas generales son similares. Jansa defiende como Orbán o el Partido Ley y Justicia (PiS) polaco un discurso muy duro en inmigración, tiene una obsesión particular con el periodismo y, por último, como hace últimamente el primer ministro húngaro, el esloveno tiene una especial afición por participar en la cuestión balcánica, como demuestra el famoso 'non paper' (documento informal de reflexión) que circuló durante algún tiempo y cuya autoría se asume que es del Gobierno esloveno y proponía disolver Bosnia y Herzegovina, redibujando las fronteras de los Balcanes. Precisamente uno de los platos fuertes de esta presidencia será una cumbre dedicada a los Balcanes Occidentales, en la que el fantasma del ya famoso documento de trabajo sin lugar a dudas ocupará un lugar.

Durante los próximos seis meses, la Unión Europea tendrá al frente de la presidencia rotatoria del Consejo de la UE a un líder que sistemáticamente ataca a periodistas, a veces de forma directa a sus cuentas individuales a través de las redes sociales, que ha extendido teorías de la conspiración tras las elecciones americanas y que busca, por ahora de forma fallida, extender la ola autoritaria a Eslovenia. Eso no tiene por qué afectar en el día a día del trabajo del Consejo, que muchas veces corre subterráneo y a unos niveles muy técnicos, pero, sin lugar a dudas, afecta a la imagen que transmite la Unión Europea.

En la madrugada del 3 al 4 de noviembre de 2020, mientras la mayoría de los líderes europeos cruzaban los dedos para que terminara de una vez la era de Donald Trump, había uno en especial que deseaba que el magnate continuara en la Casa Blanca. Y no lo ocultó, sino que tuiteó de forma compulsiva a favor de Trump, felicitándole por su supuesta victoria electoral el 4 de noviembre. Cuando en los días posteriores a los comicios en casi todas las capitales se aguantaba la respiración esperando a que el republicano concediera la victoria a Joe Biden, de nuevo, un líder político tuiteaba sobre un supuesto fraude electoral de forma compulsiva, maniática. Era Janez Jansa, primer ministro de Eslovenia.

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