¿Por qué la UE no puede hacer gran cosa contra Bielorrusia?
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Análisis de GZERO Media

¿Por qué la UE no puede hacer gran cosa contra Bielorrusia?

Bruselas tiene el mismo problema con Minsk que con Moscú: la UE necesita energía rusa para mantener las luces encendidas

placeholder Foto: El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko. (Reuters)
El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko. (Reuters)

Este lunes, la Unión Europea acordó sancionar a Bielorrusia por utilizar un avión militar y una amenaza de bomba para obligar a aterrizar un vuelo de una compañía comercial europea hacia Vilna (capital de Lituania) para arrestar a un periodista disidente. Además de las habituales declaraciones condenatorias, en un movimiento inusualmente rápido, la UE prohibió a la única aerolínea bielorrusa acceder al espacio aéreo y aeropuertos de la UE, y pidió a las aerolíneas comunitarias que evitaran el espacio aéreo bielorruso.

Bruselas amplió además sus actuales sanciones económicas y de viajes contra el régimen liderado por el presidente autócrata Alexander Lukashenko. Pero ¿medidas más duras que estas? Poco probable.

Foto: Belarus opposition leader svetlana tichanovskaja visits sweden

Estas sanciones de la UE no conseguirán mucho. Harán más difícil a los bielorrusos —incluido a los compinches del presidente— hacer negocios y viajar a la UE. Pero no persuadirán a Lukashenko para que libere a Roman Protasevich (26 años), el hombre más buscado a bordo del avión. El fundador del portal independiente de noticias Nextra era uno de sus críticos en exilio más destacados. El presidente bielorruso lo considera como el principal responsable de la organización de protestas masivas en su contra en verano del año pasado, una acusación que podría conllevar hasta 15 años de cárcel.

Un riesgo calculado

Para Lukashenko, quien seguro era consciente de que llevar a cabo una maniobra tan audaz indignaría a los líderes de la UE, el beneficio de silenciar a un adversario influyente claramente superaba el riesgo de desencadenar una fuerte reacción en forma de sanciones, una tormenta que ya ha superado con éxito en el pasado.

De hecho, desde la última vez que la UE impuso sanciones, en respuesta a su represión contra los manifestantes y su negativa a volver a realizar una elección amañada, Lukashenko ha intensificado su represión contra los disidentes y los medios de comunicación. La semana pasada aprobó una ley que autoriza a la policía a disparar contra los manifestantes.

¿Por qué la UE tiene tan poca influencia sobre Bielorrusia? Bruselas tiene el mismo problema con Minsk que con Moscú: la UE necesita energía rusa para mantener las luces encendidas y una cantidad decente de su petróleo y gas importados fluye a través de oleoductos que atraviesan Bielorrusia.

Foto: Manifestación en respaldo del líder opositor ruso Alexéi Navalni en Praga, República Checa. (EFE)

Si la UE realmente quisiera perjudicar a Lukashenko, dejaría temporalmente de comprar el petróleo y el gas rusos por los que Bielorrusia cobra valiosas tarifas de tránsito. Pero Bruselas se estaría disparando en el pie, sin mencionar que esta medida, tal vez apoyada por Francia, se encontraría con la oposición firme de Alemania y de los estados miembros de Europa del Este que dependen de esa ruta para su energía. También significaría emprender una nueva pelea con Vladímir Putin.

Además, es poco probable que esa opción sea suficiente para lograr que Lukashenko retroceda, dado que en el pasado ha amenazado regularmente con cortar el grifo del petróleo y el gas ruso cuando Bruselas lo ha presionado demasiado en materia de democracia y derechos humanos.

Una economía 'cucaracha'

Por último, la economía bielorrusa tiene mucho en común con la de Rusia, que algunos economistas suelen comparar con una cucaracha: primitiva en muchos sentidos, pero muy resistente al dolor. Su principal exportación es el fertilizante de potasa, que Bielorrusia puede vender fácilmente a otros países para compensar una posible prohibición de la UE. La inversión extranjera directa se sitúa actualmente en un deprimente dos por ciento del PIB, por lo que cualquier restricción comercial derivada de las sanciones tendría poco efecto.

Foto: Albert Santin, en su despacho de la sede del PCCC en Amposta.

Independientemente, la UE tiene que hacer algo porque no puede permitirse el costo de la inacción. Las sanciones, por débiles que sean, enviarán un mensaje y causarán el suficiente dolor para que Lukashenko se lo piense dos veces antes de secuestrar un vuelo de la UE si un líder de la oposición exiliado está entre los pasajeros.

Sin embargo, lo que es más importante, no tomar ninguna medida demostraría que Bruselas no solo no está comprometida con el Estado de derecho, sino que también es impotente a la hora de proteger a los ciudadanos de la UE de actos descarados de terror patrocinados por el estado. Y animaría a Lukashenko a tomar medidas aún más duras contra quienes todavía se le oponen en Bielorrusia y en el extranjero.

* Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

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