Fuera de la UE, pero dentro del Consejo de Europa: así operan los 'tories brexiters'
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Fuera de la UE, pero dentro del Consejo de Europa: así operan los 'tories brexiters'

Los británicos continúan como miembros de la organización internacional, creada tras la II Guerra Mundial, donde los 'tories' de Boris Johnson trabajan con la extrema derecha y neofascistas

placeholder Foto: Sede del tribunal de Estrasburgo (Reuters)
Sede del tribunal de Estrasburgo (Reuters)

“Verás cuando la gente se entere de que hemos salido de la Unión Europea, pero seguimos siendo miembros del Consejo de Europa”, llegó a decir, tras el triunfo del Brexit, el oscuro Dominic Cummings, por aquel entonces poderoso asesor de Boris Johnson. En efecto, tras más de cuatro décadas de relación, los británicos han salido ya del bloque. Pero siguen como miembros del Consejo de Europa, una organización internacional creada inicialmente tras la II Guerra Mundial, entre otros por Winston Churchill, para la protección y defensa de los derechos humanos.

En esta institución con sede en Estrasburgo es donde los conservadores más euroescépticos trabajan ahora estrechamente con representantes de extrema derecha y neofascistas, como los húngaros de Fidesz, de Viktor Orbán, o los Alternativa para Alemania (AfD), cuyo eurodiputado, Marcus Pretzell, ha llegado a defender que la policía pueda disparar contra mujeres y niños que cruzan la frontera de manera ilegal. Como único representante español de los Conservadores Europeos y Alianza Democrática (EC/AD) se encuentra Iván Espinosa de los Monteros, de Vox.

Foto: El asesor Dominic Cummings, cuando tuvo que abandonar el Número 10 de Downing Street. (Reuters) Opinión

Mientras los partidos de extrema derecha más destacados del Viejo Continente -como La Liga de Italia; Ley y Justicia de Polonia o Fidesz de Hungría-, buscan construir ahora una nueva alianza para aumentar su influencia en Bruselas, en Estrasburgo el Consejo de Europa les está sirviendo como punto de encuentro. ¿Y por qué importa? Porque de esta organización -que tiene a Rusia como uno de sus 49 estados miembros-, depende el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que nada tiene que ver con la UE.

La institución, aunque es anterior, vive ahora a la sombra de la Unión Europea. Es más, uno de los conceptos erróneos más comunes es creer que se trata de una institución de la UE. No lo es. Una cosa es el Consejo de Europa y otra muy diferente el Consejo Europeo (que agrupa a los 27 jefes de Estado o de Gobierno de los países de la UE). “La verdad es que existe mucha confusión entre los propios políticos británicos. La propia Theresa May, cuando era ministra de Interior, llegó a confundirlos”, explica Garvan Walshe, exasesor de seguridad nacional e internacional del Partido Conservador, a El Confidencial.

Según el experto, una vez se ha consumado el Brexit, lo que estarían buscando ahora algunos los 'tories' euroescépticos sería salir del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, el mismo que creó el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. “Realmente, lo que a muchos les molesta es la E, de Europa. Ni más ni menos”, apunta.

Paradoja británica

La relación del Reino Unido con el Consejo de Europa representa una paradoja. El Reino Unido fue miembro fundador de la institución en 1949 y uno de los primeros signatarios del Convenio Europeo de Derechos Humanos en 1950, liderando el esfuerzo por unificar un continente devastado por la guerra sobre los tres pilares de los derechos humanos, la democracia y el gobierno de ley. Fueron los abogados británicos quienes, desde la década de 1970, fueron pioneros en litigar ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo, dando forma a su jurisprudencia.

Sin embargo, en los últimos años, ninguna democracia madura ha hecho más para desestabilizar esta institución que el Reino Unido. Y ya no solo por el Brexit. La mera discusión sobre la ruptura ahora también con el Consejo de Europa anima a estados como Rusia a desobedecer sus obligaciones en materia de derechos humanos. La prolongada negativa del Reino Unido a implementar, por ejemplo, las sentencias para permitir votar a los presos fue citada en la Duma como una base para que Moscú hiciera lo mismo.

Asimismo, los abogados de derechos humanos ponen ahora en duda la legalidad del nuevo programa de asilo que el Gobierno de Boris Johnson quiere imponer ahora en el Reino Unido. Aquellos que busquen protección como refugiados verán su solicitud evaluada, por primera vez, en función de cómo hayan llegado al país. Si lo han hecho a través de rutas ilegales, no tendrán derecho a permanecer en suelo británico.

Foto: La ministra de Interior británica, Priti Patel. (Reuters)

En cualquier caso, Walshe recalca que el Consejo de Europa ya no es un organismo tan influyente como lo fue en sus inicios. "Ahora tienen más relevancia el eje nacional-conservador, formado por británicos euroescépticos y ultraconservadores polacos y húngaros, que participan en las conferencias organizadas por el influyente think tank Danube Institute, establecido en Budapest, con el apoyo [y financiación] del gobierno de Orbán. El instituto está dirigido por el británico-estadounidense John O’Sullivan, un asesor de Margaret Thatcher en los años 80”, detalla.

El think tank de John O'Sullivan, antiguo director de la revista conservadora estadounidense National Review, se ha convertido en una parada habitual de los distintos intelectuales y partidos del nuevo conservadurismo más radical de todo el mundo, desde EEUU a Australia y por supuesto los partidos europeos. Todo esto con financiación -a través de una fundación- del gobierno de Orbán, unos 700.000-800.000 dólares al año, según un reportaje del Sydney Morning Herald.

El Danube Institute fue el co-organizador (junto a Yoram Hazony, un intelectual israelí muy influyente entre la derecha estadounidense) de un evento en febrero de 2020 en Roma, bajo el nombre 'Dios, honor, país: Ronald Reagan, el papa Juan Pablo II y la libertad de las naciones' sobre el que escribió Anne Applebaum en The Atlantic como "la muerte del [conservadurismo] de Reagan y Thatcher" y donde "el nuevo conservadurismo reunido en Roma" ve a la Unión Europea como una "fuerza de ocupación" y que la integración es "el mal". Entre los políticos más destacados presentes estaban Thierry Baudet, el 'enfant terrible' de la extrema derecha de Países Bajos y líder del FVD o Marion Marechal, más reconocida por su segundo apellido 'Le Pen' y antigua miembro de En Marcha (ex Frente Nacional). Todos son parte del grupo EC/AD en el Consejo de Europa.

Extraños compañeros de cama

Poco trasciende al público de la labor interna del Consejo de Europa. Pero precisamente esa opacidad ha permitido en los últimos años la estrecha colaboración de las formaciones más radicales. "La verdad es que llama la atención que el partido de Winston Churchill se encuentre ahora agrupado con Fratelli d’Italia, descendientes ideológicos de Mussolini, o los extremistas del AfD alemán", añade Walshe.

Dentro del Consejo de Europa, hay una Asamblea Parlamentaria, donde cada Estado miembro envía representantes de sus parlamentos nacionales. Y entre los seis grupos políticos se encuentran los Conservadores Europeos y Alianza Democrática, que cuentan con los 'tories' Ian Liddell-Grainger y John Howell, como responsable y tesorero, respectivamente.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Reuters)

Se puede llegar a vivir muy bien de la institución. Cuenta con un presupuesto anual de aproximadamente 500 millones de euros. El Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Rusia pagan cada uno una contribución anual de casi 33,5 millones de euros, calculada sobre la base de la población y el Producto Interior Bruto.

Fue David Cameron quien cofundó este nuevo grupo político con los polacos de Ley y Justicia (PiS). El entonces líder conservador necesitaba el apoyo de los 'tories' euroescépticos y decidió salir del Partido Popular Europeo.

Vox es el único representante español en el grupo. “Nosotros somos conservadores euroescépticos en el sentido de que no aceptamos la deriva hacia un super estado europeo que vacíe las naciones, que son el continente de la democracia”, asegura a El Confidencial Hermann Tertsch, eurodiputado de Vox. “¿Que dentro del grupo haya unos más radicales que otros?, pues eso siempre depende. Lo que está claro es que si no cambian determinadas cuestiones, la UE no aguantará otra generación. Hay muchos ya en la cola que quieren seguir los pasos del Reino Unido”, añade.

En cualquier caso, el propio Tertsch cuestiona el funcionamiento del Consejo de Europa. “Nosotros tenemos que estar defendiendo nuestra postura allá donde tengamos derecho según los tratados internacionales. Aunque el Consejo de Europa es una entelequia, con una dinámica propia muy cuestionable. Sus miembros tienen una labor increíblemente difusa. Es una institución paneuropea cuya justificación es en sí la mera existencia. Pero no te podría decir tres cuestiones de relevancia que hayan sucedido en el marco del Consejo de Europa en los últimos años”, explica.

Foto: Los familiares sacan los restos de Franco del Valle de los Caídos tras la exhumación. (Reuters)

El Confidencial se puso en contacto con los 'tories' del grupo Conservadores Europeos y Alianza Democrática, pero no obtuvo respuesta. La verdad es que algunos de sus nuevos aliados llaman la atención. En 2016, el grupo del Parlamento Europeo donde estaban los 'tories' británicos antes del Brexit (Conservadores Europeos y Reformistas) expulsó al eurodiputado alemán Marcus Pretzell por decir que la policía podía disparar contra mujeres y niños que cruzaran la frontera ilegalmente. Sin embargo, Alternativa para Alemania (AfD), no solo forma parte desde 2019 del grupo en el Consejo de Europa, sino que este mes, uno de sus representantes, Zsolt Németh, ha sido nombrado responsable del Comité de Asuntos Políticos y Democracia. Otro miembro de AfD es Ulrich Oehme, criticado por usar la frase “Todo por Alemania” en panfletos electorales, el lema grabado en las dagas de las tropas de Hitler. Oehme dijo que no sabía que el uso de la frase estaba prohibido.

El cofundador de los Conservadores Europeos y la Alianza Democrática, el gobernante Partido Ley y Justicia (PiS) de Polonia, ha sido también criticado por su retórica anti-LGBTIQ, leyes antiaborto, represión de la prensa libre y sus ataques a la independencia judicial.

El grupo político de los conservadores británicos también incluye, entre otros, a los Patriotas Unidos Ultranacionalistas de Bulgaria, el Partido Popular Danés o el Partido Popular Conservador de Estonia, cuyo líder, Martin Helme, describió su política de inmigración de la siguiente manera: “¿es usted negro? Pues regrese por donde has venido”.

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