El exprimer ministro publica sus memorias

El regreso de David Cameron, el personaje más odiado de la telenovela Brexit

¿Es Cameron la persona más odiada del Reino Unido? Según una encuesta de YouGov sí lo es: más de un 60% de los británicos tienen una opinión negativa de él. Y ahora vuelve a pedir perdón

Foto: Foto de archivo de Boris Johnson, actual 'premier' británico, y David Cameron. (Reuters)
Foto de archivo de Boris Johnson, actual 'premier' británico, y David Cameron. (Reuters)

“A mi modo de ver, (David) Cameron lo hizo todo mal en cuanto al Brexit”, explica Arthur, residente en Tonbridge, un pueblo al sureste de Inglaterra donde la mayoría votó por salir de la Unión Europea en 2016. Así resume los sentimientos encontrados sobre el ex primer ministro británico: “Convocar el referéndum pero no prever el triunfo euroescéptico como posibilidad fue ingenuo. Prometer que el resultado sería aceptado fue encomiable. Pero dimitir luego para no llevarlo a cabo fue cobarde. Presentar ahora nuevas propuestas y criticar a quienes intentan ejecutarlo es arrogante”.

El rotativo 'The Telegraph', biblia de los conservadores en el Reino Unido, ha creado un foro para recopilar las opiniones de sus lectores respecto a las memorias que se publican esta semana de David Cameron. El hombre que, tras presentar su renuncia, se metió por última vez en Downing Street silbando -literalmente, frente a las lágrimas que soltó su predecesora Theresa May- rompe ahora su silencio con 'For the record'.

El libro lo ha escrito en la cabaña de 30.000 euros que tiene en el jardín de su mansión de campo en Oxfordshire. Por el contrato con el imperio HarperCollins Publishers se ha embolsado 900.000 euros.

Podrían considerarse migajas si se compara con los 5,3 millones de euros que en su día cobró Tony Blair. Aunque para Cameron el dinero nunca ha sido un problema. De familia más que acomodada, se educó en el elitista colegio de Eton y se casó con la hija de un aristócrata. En definitiva, para muchos siempre fue y será un niño pijo que nunca supo entender los problemas reales del pueblo llano.

Pero volvamos al foro de 'The Telegraph', porque los lectores le describen como un “un tipo sin agallas”, el “heredero de Blair” (casi el mayor de los insultos en el mundo 'tory'), “desleal” o “el responsable de arruinar al país”.

En su libro llama a Boris Johnson y Michael Gove “expertos en distorsionar la realidad con argumentos basura” y “embajadores del populismo"

Incluso a sus simpatizantes les cuesta ahora defender que haya decidido publicar justo en este momento, cuando Westminster se desmorona, un libro donde llama a Boris Johnson y Michael Gove, “expertos en distorsionar la realidad con argumentos basura” y “embajadores de una era de populismo”, entre otras perlas. “Boris no cree en el Brexit, lo apoyó sólo para impulsar su carrera”, recalca.

Las opiniones en los círculos laboristas o liberaldemócratas -donde consideran que trasladó a los británicos un problema interno de su partido- no son mucho mejores. De esta observación emerge una pregunta: ¿Es Cameron la persona más odiada del Reino Unido? Según una encuesta de YouGov publicada este miércoles por The Economist sí lo es: más de un 60% de los británicos tienen una opinión negativa de él, superando a Jeremy Corbyn (57%), Nigel Farage (55%) o Boris Johnson (48%).

Lo cierto es que no es el más odiado por convocar el plebiscito, sino por perderlo. ¿Acaso critica alguien a Harold Wilson? En 1975, el que fuera 'premier' laborista celebró una consulta sobre la permanencia o salida de la entonces Comunidad Económica Europea, basada precisamente en la misma justificación: mantener unido a su partido. La gran diferencia es que en aquella ocasión ganó el sí.

Hay muchos argumentos para defender que Cameron convocó el referéndum a la ligera, demasiado seguro de su triunfo. No se especificó, por ejemplo, que el resultado debía ser vinculante, ni se marcó el porcentaje mínimo de participación o la diferencia que debía haber entre los dos bandos para considerarlo lícito. Finalmente fue de 51.9% frente al 48.1%.

Pero haciendo honor a la verdad, una amplia mayoría en Westminster estuvo en su día de acuerdo con celebrar la consulta. Aquel 9 de junio de 2015, la ley fue aprobada en la Cámara de los Comunes por 544 votos frente a 53 en contra.

Entre los que la respaldaron se encontraban Dominic Grieve (el 'tory' rebelde expulsado ahora del partido por apoyar la ley que obliga a Johnson a pedir nueva prórroga); Caroline Lucas (quien en 2011, cuando era la única diputada por el Partido Verde, ya propuso la convocatoria de un plebiscito); o varios diputados liberaldemócratas, como Mike Gapes o Barry Gardiner.

Por mucho que ahora Jo Swinson, nueva líder de la tercera fuerza política, prometa revocar el Artículo 50, no hay que olvidar que formaba parte del Gobierno de coalición con los 'tories' entre 2010 y 2015, cuando Cameron prometió, por primera vez en 2013, celebrar un referéndum en aquel ya mítico discurso en Bloomberg.

En este sentido, y siendo abogada del diablo, Cameron podría ser considerado ahora como un chivo expiatorio necesario para arrojar sobre él toda la ira que siente el pueblo británico por el dantesco espectáculo que está ofreciendo la clase política, incapaz de sacar adelante el divorcio.

En concreto, la particular tragedia al estilo Macbeth del Partido Conservador es apoteósica. Y, para publicitar sus memorias, a Cameron no le importa ahora remangarse la camisa hecha a medida en Savile Row para esparcir aún más el estiércol. Pero si la permanencia hubiera ganado, todo habría sido distinto, como ocurrió en 2014 con el referéndum de independencia en Escocia, donde, por cierto, también se vivieron momentos de pánico.

Las memorias vienen a confirmar, por primera vez, lo que era un secreto a voces. Días antes de la votación, se llegó a temer el triunfo independentista y Cameron se vio obligado a pedir ayuda a la soberana. Se tuvo que orquestar aquella intervención de Isabel II, que a la salida de misa, se acercó a los parroquianos y les dijo que pensaran “con mucho cuidado sobre el futuro”.

El ex 'premier', por tanto, no es el único responsable del triunfo del Brexit. Westminster podría haberse opuesto a celebrar la consulta del mismo modo que se opone ahora a salir del bloque sin pacto. Sin embargo, cuesta ahora relacionar al que fuera líder 'tory' con otra cosa que no sea el caos. El primer ministro más joven desde 1812 modernizó el Partido Conservador, con leyes, por ejemplo, como la del matrimonio homosexual, que le costó el enfrentamiento con la mayor parte de sus filas.

El primer ministro más joven desde 1812 modernizó el Partido Conservador, con leyes, por ejemplo, como la del matrimonio homosexual

En definitiva, tenía muchas aspiraciones, pero las expectativas quedaron hechas trizas contra el muro comunitario. Y, hoy por hoy, tiene que cargar -con razones o sin ellas- con el título del hombre más odiado del Reino Unido.

Aunque tampoco sufran demasiado por él. Según 'The Sun', le dijo recientemente a uno de sus amigos que se “aburría tremendamente” en casa. La vida tampoco le trata demasiado mal, ganando 138.000 euros por hora dando discursos. Pasarse al mundo de la oratoria siempre ha sido una alternativa de lo más fructífera para los distintos inquilinos del Número 10… y también del Número 11.

Según 'The Sun', Cameron le dijo a uno de sus amigos que se “aburría” en casa. La vida no le trata mal, ganando 138.000€ por hora dando discursos

Cameron está vinculado a la misma agencia que el año pasado le hizo ganar a su gran amigo George Osborne (el que fuera su ministro del Tesoro, ahora al frente del periódico 'Evening Standard') más de 550.000 euros en dos meses con distintas intervenciones.

En la web oficial de la Oficina de Oradores de Washington, a Cameron se le presenta como “uno de los 'influencers' globales más destacados de principios del siglo XXI”, que ofrece lecciones de liderazgo en un “momento extraordinario y turbulento” en los asuntos globales. El hecho de que no tenga ahora la solución para desbloquear la mayor crisis institucional que vive su propio país parece que importa poco.

A principios de este año, horas antes de que Theresa May sufriera la peor derrota de la historia de Westminster al presentar por primera vez el Acuerdo de Retirada ante sus señorías, Cameron fue abordado por un grupo de reporteros a la salida de su lujosa casa en el centro de Londres. “¿Lamenta haber celebrado el referéndum?”, le preguntaron. “No”, contestó. “Pero lamento haberlo perdido y las dificultades que estamos teniendo para implementar el resultado”, añadió. Poco más. Acto seguido, empezó su sesión de 'running' acompañado por sus guardaespaldas.

Lucía buen aspecto. El moreno en su piel ayudaba y contrastaba con el tono blanco-pálido-invernal de sus interlocutores. Estaba recién llegado de unas vacaciones en Costa Rica, donde se había alojado con su mujer Samantha -hija de un aristócrata- y sus hijos en un hotel de 1.981 euros por noche. La “escapada” se adecúa a su presupuesto familiar.

En sus memorias asegura ahora que el Brexit le “deprime” y piensa en el referéndum –“la decisión más meditada de mi carrera”- “cada día que pasa”. “Me resulta muy doloroso todo lo que está ocurriendo”, se lamenta ahora. Quizá demasiado tarde.

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