recta final hacia el 31 de diciembre

Boris exige "un cambio fundamental" en la posición de la UE o habrá Brexit sin acuerdo

Johnson ha advertido este viernes que, a menos que haya un cambio fundamental en la posición europea, el Reino Unido se encamina a una desconexión del bloque sin acuerdo comercial

Foto: Boris Johnson
Boris Johnson

A menos de tres meses de que se produzca la desconexión total de Reino Unido de la Unión Europea, el 'premier' británico Boris Johnson ha vuelto a tensar las negociaciones con el bloque comunitario, exigiendo un "cambio fundamental" en la posición europea para que haya un acuerdo comercial que limite el choque económico del divorcio.

En una declaración televisada, Johnson afirmó que Reino Unido se prepara ya para una relación comercial con la UE "más a la australiana", lo que significa que no se cerraría un pacto y las relaciones pasarían a regirse por las normas generales de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

"A juzgar por la última cumbre (comunitaria) en Bruselas [...], ellos quieren la capacidad de controlar nuestra libertad legislativa de forma continua, nuestra pesca de una manera que es completamente inaceptable para un país independiente", ha declarado. Dado que faltan "apenas diez semanas" para que termine el acuerdo de transición, Johnson ha advertido que debe "juzgar sobre el posible resultado", "y preparar [a Reino Unido] para la desconexión". El 'premier' acusó, además, a la UE de no haber negociado con "seriedad", dado que la cumbre parece haber descartado un acuerdo como el que hay con Canadá, ha "concluido que debemos prepararnos para el 1 de enero bajo arreglos que se parecen al australiano".

Ya el mes pasado, el líder británico puso de límite el 15 de octubre para llegar a un acuerdo comercial, donde Londres se resiste en puntos clave como el 'level playing field' para mantener los estándares de competencia justa, los controles a los bienes en la frontera irlandesa o la jurisdicción del Tribunal de Justicia Europeo o la cuestión de los caladeros de pesca.

Coreografía británica

Las declaraciones de Johnson, especialmente polémicas cuando todavía se está negociando el acuerdo con la Unión y ha habido visos de ciertas cesiones, son parte de la coreografía de ese "órdago" final británico. "De manera crucial, Johnson no ha abandonado las negociaciones hoy. Las conversaciones todavía continúan. No estamos todavía en el juego político final en el que veremos si realmente va a haber un acuerdo comercial del Brexit o no", ha apuntado Sebastian Payne, corresponsal político del Financial Times.

En el lado comunitario, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha insistido en que todo sigue como planeado. "La UE continúa trabajando por un acuerdo, pero no a cualquier precio. Como planeado, nuestro equipo negociador irá a Londres la semana que viene para intensificar esas negociaciones".

Las tres astillas

El líder 'tory' quería que esta semana se alcanzara al menos “una base” y se cierren luego “los flecos pendientes”. El problema es que los flecos pendientes llevan ahí enquistados desde hace meses y ninguna de las partes está dispuesta a realizar concesiones.

Los puntos más conflictivos siempre han sido tres. El primero de ellos, la supervisión del futuro acuerdo, donde Londres se niega categóricamente a que el árbitro sea luego el Tribunal de Justicia Europeo.

El segundo, el llamado “level playing field”, lo que viene a ser la competencia justa. Bruselas no quiere que el Reino Unido se convierta ahora en un nuevo Singapur al otro lado del Canal de la Mancha. Aunque bien es cierto que el Reino Unido destina actualmente el 0,4% de su PIB en ayudas estatales, frente a la media del 0,8% en la UE (en el caso de Francia es el 0,8% y en Alemania, el 1,3%).

En tercer lugar está la cuestión de la pesca. Se trata de un sector que representa solo el 0,12% del PIB del Reino Unido, que es casi 60 veces menos que el de los servicios financieros. Si bien el Gobierno británico ha aceptado que el acceso a los mercados de la UE será limitado para las empresas financieras británicas de la City después del Brexit, la pesca siegue siendo un campo de batalla. La gran espina, al fin y al cabo, que podría acabar atragantándose en las negociaciones echando todo a perder.

Lo cierto es que, en caso de que finalmente no se lograra cerrar pacto antes de diciembre, nada impide que en un futuro ambas partes retomaran un diálogo. Aunque, entre tanto, las relaciones entre el Reino Unido y la UE se regirían únicamente bajo las pautas de la Organización Mundial de Comercio, con el caos de cuotas y aranceles que eso llevaría implícito a partir de enero.

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