INVERSIÓN DE 5 MIL MILLONES DE LIBRAS

Boris Johnson no será Roosevelt, pero tampoco Margaret Thatcher

Por mucho empeño que ponga parafraseando sus palabras, Johnson no va a convertirse en el nuevo Roosevelt. Pero su programa de inversiones demuestra un nuevo rumbo del Partido Conservador

Foto: Boris Johnson. (Reuters)
Boris Johnson. (Reuters)

“Soy consciente de que todo lo que digo puede sonar a una prodigiosa cantidad de intervención gubernamental. Suena como un New Deal y todo lo que puedo decir es que es así, porque esto es lo que esta época requiere”. Por mucho empeño que ahora ponga parafraseando sus palabras, Boris Johnson no va a convertirse en el nuevo Franklin D. Roosevelt. El inquilino de Downing Street siempre había tenido a Winston Churchill como referente, pero ahora que el Reino Unido está inmersa en la crisis que ha dejado la pandemia (que se ha cobrado ya cerca de 44.000 vidas) ha buscado inspiración en otro icono del Siglo XX.

Hay un pequeño problema: el programa masivo de intervención estatal que el presidente norteamericano diseñó en la década de los años 30 para salir de la Gran Depresión poco o nada se parece al plan de inversión valorado en 5 mil millones de libras (alrededor de 6 millones de euros) que el primer ministro británico presentó este martes en Dudley, en centro de Inglaterra.

Se trata de una de las zonas cuyo electorado había votado históricamente por los laboristas, pero que en las elecciones del pasado mes de diciembre apostaron por los 'tories'. Por mucho que Johnson recalque ahora sus promesas para acabar con la desigualdad, la única razón detrás de este cambio fue el Brexit. Muchos simpatizantes laboristas jamás creyeron que el entonces líder de la oposición, Jeremy Corbyn, fuera a sacar al Reino Unido del bloque.

Precisamente para atraer a los votantes del llamado “muro rojo”, el manifiesto del Partido Conservador incluyó unos planes de inversión en colegios, hospitales y carreteras. Por lo que el “New Deal”, en realidad, tiene poco de nuevo. Johnson se ha limitado a adelantar su ejecución para ir suministrando poco a poco oxígeno a la economía.

Deuda en niveles históricos

Solo en el mes de abril, el confinamiento impuesto en el Reino Unido provocó una caída del 20.4% del Producto Interior Bruto (PIB), un récord histórico. Por otra parte, si las ayudas del Ejecutivo no se extienden más allá de agosto, el desempleo podría alcanzar niveles de la década de los 80 y superar el pico de 3.3 millones de parados alcanzado en 1984, según un análisis de la Biblioteca de la Cámara de los Comunes. Por aquel entonces gobernaba Margaret Thatcher. Quédense con ese dato para luego rescatarlo.

“Es el momento de ser ambiciosos y no sólo nos recuperaremos, sino que avanzaremos, más fuertes, mejores y más unidos”, afirmó en su intervención el primer ministro con su característico ímpetu. “No podemos ser prisioneros de esta crisis”, añadió. La deuda pública del Reino Unido se situó el pasado mes de mayo en 1,95 billones de libras esterlinas (2,16 billones de euros), cifra que equivale al 100,9% del PIB, rebasando por primera vez desde 1963 el tamaño de la economía del país, la segunda mayor de Europa, como consecuencia del impacto de la pandemia, según cifras de la Oficina Nacional de Estadística.

En este contexto, llama la atención que un primer ministro conservador se inspire ahora en un demócrata como Roosevelt. En un intento por calmar a los 'tories' que le acusan de haber girado a la izquierda, Johnson recalcó: “No soy comunista”. Pero, teatrillos aparte, el intento de “New Deal” del inquilino de Downing Street ni siquiera se acerca al del presidente norteamericano.

Margaret Thatcher en 1989. (Reuters)
Margaret Thatcher en 1989. (Reuters)

Las comparaciones entre los programas gubernamentales en diferentes países, separados por 90 años, son complejas. Además, muchos economistas argumentan que, más que inversión, fueron las reformas estructurales de Roosevelt respecto a la banca y seguridad social las que verdaderamente hicieron posible la recuperación.

No obstante, ha habido algunos valientes intentos de tratar de llevar el gasto del “New Deal” estadounidense a algún tipo de contexto moderno. El programa se ejecutó durante varios años, con un gasto de entre 5% y 7% del PIB cada año. Por su parte, el paquete de estímulos de 5 mil millones de libras de Johnson representan menos de un 0,25% del PIB británico. Para tener una idea de la escala del aumento del gasto público del plan de Roosevelt, la deuda del gobierno federal de los Estados Unidos creció del 16% del PIB en 1929 al 44% del PIB en 1939.

Las cifras, por tanto, no serían equiparables. Ahora bien, aunque el desembolso presentado por el “premier” británico no sea para tirar cohetes, es desembolso al fin y al cabo. Y en este sentido, Johnson marca por completo las distancias con los anteriores líderes 'tories' porque ni siquiera quiere escuchar la palabra austeridad, término que marcó el mandato de David Cameron tras la última crisis de 2007.

“Lo que no puedes hacer es volver a lo que la gente llamó austeridad… en realidad no fue austeridad, pero la gente lo llamó austeridad …”, matiza ahora el primer ministro. Por lo tanto, el inquilino del Número 10 no es el nuevo Roosevelt… pero tampoco es Thatcher.

El reconocido analista económico americano Michael Hudson ha llegado a decir que la Dama de Hierro, “como su coetáneo, el actor Ronald Reagan, narró un atractivo cuento, cuya trama era la recuperación de la economía”. “La realidad, ni que decir tiene, resultó en un encarecimiento del coste de la vida y del coste de la actividad empresarial. Pero ese juego de suma cero convirtió las pérdidas económicas en inopinadas ganancias para la feligresía del Partido Conservador en el sector bancario británico”, agrega.

La reinvención de los 'tories'

Otro analistas coinciden en que, para Thatcher, el aumento del gasto público y de la cantidad de dinero no reanimaba recursos ociosos o suscitaba inversiones productivas, simplemente producía inflación e incentivaba la ineficacia. Johnson, sin embargo, se aleja por completo de su antecesores políticos en el Partido Conservador. Durante sus años como alcalde de Londres, ya había dejado claro que no era un 'tory' al uso.

Pero una cosa es la retórica y otra llevar ejecutar los planes. Y el premier -el mismo que tiene ahora completamente cuestionada su popularidad por una gestión ante la pandemia donde sus promesas sobre test, suministro de equipo de protección personal a sanitarios o implementación de la aplicación móvil de rastreo han sido una y otra vez incumplidas- tiene ahora que demostrar que puede llegar a cabo su programa.

De momento no ha dado datos sobre de dónde va a sacar el dinero. “De eso ya se encargará el ministro del Tesoro”, respondía esta semana cuando le preguntaban al respecto en la radio. Se prevé que el titular de Economía, Rishi Sunak, dé detalles la próxima semana. Aunque la publicación de la “Estrategia Nacional de Infraestructura” como tal no se espera hasta otoño.

Por otra parte, para garantizar que los proyectos salgan bien, normalmente, se requiere la supervisión de Whitehall. Pero el Ejecutivo ha declarado la guerra al funcionariado con la mayor reforma del sistema en décadas. En cualquier caso, su “New Deal” le ha servido a Johnson, de momento, para ganar algo de oxígeno ante la oposición laborista. El nuevo líder, Keir Starmer, le ha llegado a superar en la reciente encuesta de opinión de Opinium, en la que se preguntaba a los participantes quién sería el “mejor responsable del Ejecutivo”, con un 37% frente al 35%.

Pero al laborista le va a resultar ahora complejo criticar un programa de inversión. De momento, el que fuera reputado abogado lo ha calificado de “insuficiente”. “El país afronta una crisis económica, la mayor vista en una generación, y la recuperación debe igualar eso”.

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