"Las fronteras de la UE están cerradas"

Bruselas resucita las negociaciones con Turquía para renovar el acuerdo migratorio

El presidente turco visita este lunes la capital comunitaria, donde los presidentes de la Comisión y el Consejo Europeo comenzarán a negociar una actualización del acuerdo migratorio

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (Reuters)
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (Reuters)

Tras dos semanas de tensiones récord, con la sombra de la crisis migratoria de 2015 recorriendo Europa y con Turquía cómodamente establecida en la amenaza, Recep Tayyip Erdogan, presidente turco, visita este lunes Bruselas, donde se verá con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, además de reunirse con Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN.

Aunque la UE ha criticado que Ankara quiera “chantajear” a Europa, y los socios europeos han asegurado que no romperían filas, Von der Leyen ha explicado este lunes en una rueda de prensa que la reunión con Erdogan servirá para empezar a hablar de la renovación del acuerdo migratorio de 2016 por el que Turquía impedía a los migrantes y refugiados alcanzar Europa por la ruta de los Balcanes. Los Veintisiete se comprometerán a más dinero y más medidas, aunque Von der Leyen explica que primero escucharán las peticiones de Erdogan.

La negociación es compleja para Bruselas, porque ambos lados de la mesa saben perfectamente qué tiene el otro: la UE tiene mucho dinero con el que ayudar a Ankara, y Turquía tiene 3,5 millones de sirios en su territorio y es el país con mayor número de refugiados del mundo. Erdogan sabe jugar esa carta, como ha demostrado su amenaza de las últimas dos semanas.

La UE llega especialmente débil a esa negociación porque desde 2016, cuando se cerró el acuerdo y se frenó la llegada de migrantes, el club comunitario ha sido incapaz de ponerse de acuerdo respecto a un mecanismo para la gestión conjunta de los flujos migratorios o para volver a poner en marcha el sistema común de asilo. Eso da todavía más poder a Erdogan, porque ante la inacción del último lustro, el caos migratorio está garantizado sin su cooperación.

Pero los deseos del presidente turco no son fáciles de conocer. Turquía decidió anunciar que dejaba de frenar a los migrantes el pasado 27 de febrero, después de que un ataque del régimen sirio con apoyo ruso matara a varias decenas de soldados turcos en el norte de Siria, una región en la que Ankara comenzó una serie de aventuras que pusieron en alerta a sus socios de la OTAN, precisamente ante el riesgo de ataques como el ocurrido.

Erdogan quiere que un nuevo acuerdo migratorio con Bruselas refleje que ahora soporta mucha más presión proveniente de Siria, y que no se quede ahí: que los Veintisiete apoyen a Ankara presionando a Moscú y que cumplan con la promesa de que los ciudadanos turcos puedan visitar la UE sin necesidad de visados.

“Es importante la implementación del acuerdo entre Turquía y la UE en migración. Es también importante discutir los distintos temas como seguridad y cómo es posible aumentar la estabilidad en la región, especialmente en Siria”, ha señalado Michel antes del encuentro con Erdogan.

Reproches a Grecia

Cada movimiento que hace Turquía tiene un efecto multiplicador sobre la frontera con Grecia, así como sobre el mar Egeo, donde ha aumentado la presión migratoria desde el pasado 27 de febrero y donde ahora hay una misión de la agencia europea Frontex.

Von der Leyen, que ha celebrado este lunes sus 100 días a los mandos de la Comisión Europea, ha cambiado ligeramente su discurso respecto a la semana pasada, cuando calificó a Grecia de ser el “escudo” de Europa ante la inmigración, solo horas después de que comenzaran las denuncias de uso de fuerza excesiva por parte de las autoridades griegas y después de que Atenas suspendiera durante un mes las solicitudes de asilo.

Organizaciones internacionales avisaron rápidamente de que la suspensión incumplía con la Convención de Ginebra, pero Bruselas señaló que estaba haciendo un análisis legal y mientras tanto cerraban filas con el Gobierno de Kyriakos Mitsotakis. Tampoco quiso el Ejecutivo comunitario valorar las escenas de uso de fuerza por parte de las autoridades griegas.

Pero este lunes Von der Leyen sí que ha calificado de "inaceptable" el uso de la fuerza excesiva y ha pedido que se investiguen los posibles abusos que sean denunciados. Además, la presidenta de la Comisión Europea ha explicado que debe cumplirse con las normas internacionales: “Hay una obligación de proteger la frontera, son las normas europeas, pero existe la obligación de garantizar los derechos fundamentales”.

La alemana también ha explicado que se ha buscado una solución para repartir por Europa a los migrantes no acompañados que se encuentran bloqueados en Grecia. Por ahora, según Von der Leyen, Francia, Portugal, Luxemburgo, Finlandia y Alemania se han ofrecido a acogerlos.

Tras su reunión con el secretario general de la OTAN, el presidente turco ha marcado el tono de las conversaciones: nada amable. Erdogan ha exigido que los socios le respalden en Siria, un apoyo que “debe ser ofrecido sin retraso”. Además, el turco ha criticado a Grecia, asegurando que “es un sinsentido que un aliado y vecino apunte a Turquía como responsable de la migración irregular”. “No vamos a permitir que a ese país que use la situación y a la UE para sacar un beneficio injusto”, ha asegurado Erdogan

La reunión, que ha durado unas dos horas, ha servido como una primera toma de contacto entre Ankara y Bruselas, que prevén mantener un diálogo durante los próximos días y semanas. Por el momento han encargado a Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, que trabaje con su homólogo turco en un análisis de la implementación del acuerdo migratorio de 2016.

Porque el problema es que Turquía segura que la UE no cumple con su parte del pacto de hace cuatro años, aunque los Veintisiete defienden que han desembolsado lo comprometido, mientras que Bruselas acusa ahora a Ankara de incumplir su parte al no retener a los migrantes y refugiados. El objetivo del trabajo de Borrell es intentar que la próxima vez que Erdogan y Von der Leyen y Michel se reúnan todos estén “en la misma página”, según ha explicado el presidente del Consejo Europeo.

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