A FALTA DE UN ACUERDO COMERCIAL CON LA UE

El puerto de Róterdam, ¿el 'hijo' que sufrirá el divorcio británico con la Unión Europea?

La situación en Róterdam parece la previa a un desastre natural. Aunque todos respiren tranquilos esta semana porque el Brexit pasará de puntillas, también tienen en mente que aún queda lo peor

Foto: El puerto de Róterdam, en Países Bajos. (Reuters)
El puerto de Róterdam, en Países Bajos. (Reuters)

La frontera marítima entre la Unión Europea y el Reino Unido está llena de carteles, en varios idiomas, sobre el Brexit. Se ha establecido un 'parking' adicional para los camiones que no tengan los papeles en regla y una zona de refrigeración para los productos que tengan que esperar los controles veterinarios y alimenticios que exigen las normas europeas. "Prepárate para el Brexit". Es el lema del puerto de Róterdam, el embarcadero más grande de Europa y el principal acceso de mercancías entre el Reino Unido y la Unión Europea, atemorizado por el caos que podría crear la falta de un acuerdo comercial a finales de este año.

Aunque todos respiren tranquilos esta semana porque el pistoletazo de salida del Brexit pasará de puntillas por el puerto, todos tienen en mente que aún queda lo peor, el 31 de diciembre: todavía no hay acuerdo comercial y el escenario duro sigue sobre la mesa. Las autoridades portuarias tienen movilizadas a 5.500 personas para hacer frente al descontrol que puede crear la salida británica no negociada. Si Boris Johnson saca a su país a la fuerza de la zona comunitaria, los británicos y sus productos no escaparán a los controles fronterizos y sanitarios a los que se somete a países terceros.

“Durante el periodo de transición, no habrá controles de seguridad o de visados, tampoco se examinarán los productos alimenticios ni se pedirán papeleos extra a los conductores de camión. No esperamos un caos para este viernes y no usaremos ninguna de las medidas que tenemos previstas para mitigar el impacto de un Brexit duro. Ahora: no se sabe qué pasará el 31 de diciembre”, explica medio aliviado Leon Willems, de la Autoridad Portuaria. Que aún queden meses para el divorcio definitivo, no significa que la salida del Reino Unido vaya a ser pan comido para la frontera marítima con la UE.

Los holandeses, preparados para lo peor

Más de 600.000 camiones pasan cada año por Róterdam transportando unos 54 millones de toneladas de mercancías desde y hacia el Reino Unido. El puerto es también el principal centro de carga para productos que pasan de otros Estados miembros de la UE hacia territorio británico. Haya o no un acuerdo comercial entre ambas partes, “los empresarios y conductores de camiones no serán autorizados a subir o bajar del ferry ni a acceder al puerto sin los documentos fronterizos adecuados que confirmen que sus productos cumplen las normas”, añade Willems a este diario.

La salida del Reino Unido de las normas comunes europeas es "un gran desafío" para el puerto y supone "trabajo adicional para los controles fronterizos", reconoce la directora general de Aduanas, la holandesa Nanette van Schelven, a El Confidencial. Ha enviado el año pasado unas 72.000 misivas a empresas holandesas para que estén listas para un Brexit sin acuerdo. Que todavía haya que esperar 11 meses “no hace más que añadir incertidumbre” a todos los involucrados en la organización diaria del comercio transfronterizo en este puerto holandés.

La salida del Reino Unido de las normas europeas es "un gran desafío" para el puerto y supone "trabajo adicional para los controles fronterizos"

La situación parece la previa a un posible desastre natural. Algunas compañías han estado almacenando dentro del puerto, en la zona posterior a los controles, reservas de productos para evitar retrasos en las entregas en caso de un brexit duro. Provisiones de bebidas, envasados y hasta de ruedas de bicicletas, aprovechando la inexistencia de controles y papeleos. No solo lo han hecho las empresas británicas, también asiáticas y estadounidenses que antes tenían su almacén en el Reino Unido.

Estas compañías pueden respirar tranquilas hasta finales de año, al igual que los 928 empleados que se sumaron a los funcionarios del puerto durante los últimos meses para hacer frente a la carga de trabajo que dará el Brexit. “No se equivoque, 11 meses pasarán muy rápido y necesitaremos incluso más personal para gestionar la situación”, dice un empleado de aduanas.

La Autoridad Holandesa de Seguridad de Productos de Consumo y Alimentos (NVWA), responsable del monitoreo de alimentos, plantas y animales, ha contratado a 143 veterinarios adicionales. Tendrán que hacer controles de los productos que ingresan en los Países Bajos, con destino a cualquier otra ciudad europea. Además, Aduanas invirtió 1,5 millones de euros para crear, por ejemplo, una “base portuaria”, un sistema de aduanas digital a través del cual, los camiones envían toda su documentación antes de subir al barco.

Las negociaciones para alcanzar un acuerdo comercial completo entre la Unión Europea y el Reino Unido se llevarán a cabo durante el próximo periodo, pero varios líderes europeos ya advirtieron de que es muy poco tiempo para alcanzar un acuerdo. Todavía puede haber un Brexit duro a finales de 2020. “Los británicos se van seguro, y nosotros nos seguiremos preparando para las formas en las que lo hagan”, aseguran en Róterdam. Cualquier arancel a los alimentos, controles fronterizos o requisitos de documentación obstaculizarán el trabajo del funcionario del puerto.

Reino Unido, la tierra prometida por las mafias

Lo que se está viendo es otro fenómeno que muchos analistas relacionan con el Brexit: el aumento de inmigrantes ilegales que intentan cruzar el Canal de la Mancha. El creciente número de polizones interceptados en el área del puerto de Róterdam alarma a las autoridades: 860 personas en 2018, 910 en 2019, en su mayoría procedentes de Europa del Este, y aunque no haya datos oficiales de los que consiguen esquivar los controles, el último caso conocido hablar por sí solo.

Unos 10.000 inmigrantes kurdos cruzaron hacia el Reino Unido ocultos en camiones refrigerador desde algún puerto holandés. Su viaje comenzaba en las zonas de estacionamiento de camiones en Francia y estaba organizado por una mafia formada por al menos 23 personas, que fueron detenidas la semana pasada por las autoridades francesas y holandesas, bajo la acusación de trata de personas, según la agencia europea de coordinación judicial Eurojust.

Las ganancias de este tipo de mafias ascienden a 70.000 millones de euros en los últimos dos años. Un viaje ilegal al Reino Unido cuesta unos 7.000 euros por persona, en condiciones inhumanas, como pasar días escondido en una nevera a varios grados bajo cero. La industria del transporte denuncia que tiene muchos problemas con inmigrantes que intentan viajar al Reino Unido de forma ilegal, escondidos en sus camiones, y temen que su número siga aumentando después del 31 de enero. “Los polizones se esconden en los lugares más extraños”, reconoce un agente del puerto.

En noviembre, la policía holandesa encontró a 16 personas —cuatro niños— ocultas entre piezas de coches dentro de un camión en el aparcamiento de la ciudad holandesa de IJmuiden. El conductor, un turco de 45 años, se dirigía al Reino Unido y fue detenido como sospechoso de trata de personas. Unos días después, la policía localizó a otras 25 iraquíes y kuwaitíes, en un camión a bordo de un buque. El barco ya estaba de camino a la ciudad británica de Felixtowe, pero tuvo que volver a tierra cuando la tripulación detectó a los polizones.

La policía no se atreve a relacionar este aumento en la trata de personas directamente con el Brexit y está investigando si hay más gente aprovechando para cruzar el canal antes de que se refuercen las medidas de control de seguridad con el Reino Unido. Otros analistas dicen que, desde que se cerró el cruce de migrantes en el norte de Francia, la infame “Jungla de Calais”, Países Bajos y Bélgica están siendo la alternativa para llegar al Reino Unido.

Lo que tienen claro las autoridades es que las mafias en el puerto están mejor organizadas. La policía fronteriza y los gendarmes revisan cada vez más contenedores en busca polizones y lo hacen con todas las herramientas posibles: perros, equipos de rayos X y cámaras de calor. Y si esto es cosa del Brexit, dicen desde Róterdam, los planes están listos: habrá zonas de estacionamiento vigiladas y bien iluminadas para los camiones, así pueden estar parados varias horas, para despistar a los que quieran colarse en los contenedores, o asustar a los que ya estén dentro.

El narcotráfico, un dolor añadido para Róterdam

A pesar del riesgo de que la droga sea interceptada, el narcotráfico sigue siendo extremadamente lucrativo. Más de un 25% de la cocaína que entra a Europa ingresa a través de Róterdam, procedente de América del Sur. Según una investigación encargada por la policía, Aduanas, Fiscalía y el municipio holandés, solo se verifica una pequeña proporción de los 7,5 millones de contenedores que pasan por Róterdam cada año: 40.000 pasan por un escáner y únicamente 6.500 se abren durante un chequeo.

Desde Colombia, Brasil, Ecuador, República Dominicana y Suriname, los narcotraficantes ocultan la droga entre cargas de frutas y verduras porque el riesgo de descomposición hace que los contenedores con estos alimentos pasen más rápido el chequeo. Los delincuentes recurren a personal portuario, a quien sobornan para que luego les indique dónde está aparcado el contenedor con la droga para la recogida de la mercancía, pero también les avisa sobre cómo eludir los controles policiales.

La Agencia Europea de Monitoreo de Drogas estima que 3,5 millones de europeos han consumido cocaína en el último año, en total unos 120.000 kilos. Su comercio sale muy rentable a los narcotraficantes, pues un kilo cuesta unos 3.000 euros en Sudamérica, el precio mayorista en Europa aumenta a 25.000 euros, y en la calle sube a más de 100.000 euros, según cifras que manejan las autoridades holandesas.

Es difícil calcular la cantidad exacta de droga que pasa por Róterdam, pero se sabe que va en aumento: en 2018 se incautaron 18.947 kilos de cocaína, ocultos en 109 contenedores. El año pasado fueron 38.000 kilos interceptados en varios cargamentos: en septiembre, se descubrieron 1.500 kilos de cocaína procedente de Colombia ocultos entre plátanos. En agosto, dos cargas que sumaban 3.000 kilos llegaron desde Costa Rica.

En definitiva, el Brexit dará más trabajo al puerto de Róterdam, incluso en el mejor de los escenarios de cara al 31 de diciembre. Por ahora todos respiran tranquilos, pero durante el transcurso de este año se verá si será necesario incrementar aún más los preparativos para el Brexit duro y evitar un caos en el tráfico alrededor de las terminales de ferry en la zona del embarcador. ¿Será el puerto de Róterdam uno de los 'hijos' que sufrirán el divorcio británico con la UE?

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