un pulso encubierto entre eeuu y la ue

El Brexit después del Brexit: la guía para entender lo que está por venir

La Unión Europea espera que el Reino Unido apruebe el acuerdo del Brexit. ¿Y después? Aquí tienes las claves para comprender los próximos meses

Foto: Activista anti-Brexit protesta en Westminster. (Reuters)
Activista anti-Brexit protesta en Westminster. (Reuters)

Michel Barnier, negociador jefe del Brexit para la Comisión Europea, es un hombre muy disciplinado. Repite una y otra vez la misma consigna hasta que queda claro que lo está diciendo en serio. Y desde 2017 repite continuamente que las negociaciones con el Reino Unido sobre las relaciones futuras con la UE serán muchísimo más complejas que las del divorcio, que ha tomado casi tres años concluir. Y ya estamos en las puertas de ellas. Bienvenidos al Brexit después del Brexit.

¿Qué pasa ahora mismo?

La Unión Europea espera que la nueva mayoría obtenida por Boris Johnson, primer ministro británico, apruebe en Westminster el acuerdo del Brexit negociado entre la Unión Europea y el Reino Unido. Una vez lo haga, el Parlamento Europeo, ya en enero, ratificará por su parte el texto y Londres abandonará formalmente el club comunitario el próximo 31 de enero de 2020. Inmediatamente después comenzarán las negociaciones para lograr un acuerdo comercial entre la UE y Reino Unido, que seguirán comandadas en el lado europeo por Barnier.

¿Dónde queda Reino Unido después de salir de la UE?

En el llamado “periodo transitorio”, un tiempo de gracia en el que el país ya no forma parte de la UE pero sigue contando con sus beneficios, sin tener ni voz ni voto en las instituciones. Durante este tiempo la vida seguirá igual, aunque Reino Unido ya no será miembro de la Unión Europea. Es un periodo establecido con el objetivo de que se aproveche para establecer la relación que debe sustituir a la membresía del club europeo. El acuerdo del Brexit establece que este periodo transitorio finaliza el próximo 31 de diciembre de 2020.

¿Cómo van a ser esas negociaciones?

Enormemente difíciles. El Reino Unido ha jugado siempre con la idea de que al mantener los mismos estándares que la Unión Europea (porque acaban de abandonar el bloque) la negociación debe ser mucho más sencilla, ya que no hay que igualar regulaciones. Pero precisamente ahí reside el problema: Londres no quiere mantener los mismos estándares que la UE, quiere divergir de ellos. Eso significa que la negociación comercial va a seguir el sentido contrario al de cualquier otro proceso para lograr un tratado comercial: en vez de derribar barreras para facilitar más el comercio, en este caso el acuerdo comercial tiene que construir barreras.

Además, aunque Johnson tiene una mayoría muy amplia, en su propio partido existe un amplio debate sobre qué tipo de relaciones tiene que mantener en el futuro el Reino Unido con la Unión Europea. A la vez, la UE va a estar más dividida en esta segunda fase de las negociaciones porque, a diferencia de la primera, en esta cada Estado miembro tendrá que pelear por sus intereses, que en algunas ocasiones chocarán con las de otros. Con las cosas del comer, y eso es fundamentalmente un acuerdo comercial, no prevalece la unidad.

¿Cuáles son los plazos?

Como siempre en el Brexit, muy ajustados. El acuerdo comercial debe negociarse durante los 11 meses del periodo de transición. La realidad es que nadie en la Unión Europea, y especialmente Barnier, cree que sea posible cerrar un acuerdo comercial en ese plazo. Este tipo de tratados tardan años en cerrarse y son extremadamente complejos. Sin embargo existe la opción de prologar este periodo transitorio hasta finales de 2021 o incluso finales de 2022. Pero, para hacerlo, Johnson debería pedir esa prórroga antes del 1 de julio de 2020. Preguntado por esa posibilidad, Emmanuel Macron, presidente francés, aseguró que este tipo de tratados pueden "tomar un poco más de tiempo", mientras se encogía de hombros y sonreía.

¿Pedirá esa prórroga Johnson?

Eso es lo que quiere saber todo el mundo en Bruselas. Por el momento, Johnson ha asegurado que no la va a pedir y que el Reino Unido estará completamente separado de la UE en enero de 2021. Pero la victoria del primer ministro ha sido tan arrolladora que muchos confían en que esto le dé la flexibilidad necesaria como para romper sus promesas, incluida la de alejar regulatoriamente al Reino Unido de la UE, una de sus concesiones al ala más dura del Partido Conservador. "Si tuviera que adivinar por nuestras conversaciones, diría que Boris Johnson es un liberal económico y social, alguien que querrá una relación cercana con la UE", ha asegurado Leo Varadkar, primer ministro irlandés.

¿Y si no la pide?

Si el 1 de julio de 2020 el Reino Unido no ha pedido una prórroga entramos en terreno desconocido y en una nueva cuenta atrás. El Brexit sin acuerdo todavía no se ha evitado, y ese es el factor decisivo de las negociaciones para unas relaciones futuras: si no se pide prórroga y no se logra cerrar un acuerdo comercial antes del 1 de enero de 2020, el resultado en la práctica es un Brexit sin acuerdo con consecuencias desastrosas.

Si la UE certifica que el Reino Unido no quiere prorrogar, se centrará en una negociación de un acuerdo comercial básico, el mínimo posible para garantizar los estándares más bajos del mantenimiento de sus relaciones comerciales con Londres, sin contar por lo tanto con los servicios, que es el principal interés británico en esta negociación.

Conclusión: un pulso encubierto entre EEUU y la UE

La UE se alegra de este resultado porque garantiza cierta estabilidad en el corto y medio plazo, ofrece la seguridad de que el acuerdo del Brexit será aprobado, y da a Johnson un mandato fuerte para las negociaciones de las relaciones futuras. Sin embargo hay un importante número de riesgos en el horizonte. El Reino Unido puede convertirse en los próximos meses en el campo de batalla entre Estados Unidos y la Unión Europea para atraer a Londres a su órbita económica. Eso significa que, probablemente, Bruselas tenga que ser mucho más flexible y generosa con los negociadores británicos de lo que ha venido siendo durante la negociación del divorcio.

El Reino Unido es demasiado importante para la UE en términos económicos y estratégicos como para entregarlo en bandera a Estados Unidos, con quien Bruselas no mantiene ya una agenda común. Y en este caso, un acuerdo con uno es excluyente con el otro. Londres no podrá estar casado con los dos a la vez. Para la UE esta es, ahora, una prioridad.

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