UN LUGAR PELIGROSO PARA TRABAJAR

Dos guardabosques rumanos asesinados en un mes (y el resto teme por su vida)

Las mafias de la madera usan la violencia que sea necesaria para fortalecer su lucrativo negocio, mientras las autoridades se ponen de perfil

Foto: La tala indiscriminada amenaza uno de los mayores bosques vírgenes de Europa (EFE/Matthias Schickhofe)
La tala indiscriminada amenaza uno de los mayores bosques vírgenes de Europa (EFE/Matthias Schickhofe)

La mitad de los bosques más antiguos de Europa se encuentran en Rumania, un paraíso natural que se conserva casi virgen, y gracias a eso es un ecosistema en el que viven osos, linces o gatos monteses, entre otros animales en peligro de extinción. Pero desde hace años, también es un lugar peligroso para trabajar.

En apenas un mes han muerto dos guardabosques, un número que aumenta hasta 6 si se tienen en cuenta las muertes violentas en los últimos años relacionadas con quienes se encargan de proteger los bosques. Y todo tiene que ver con las mafias de la madera, organizaciones sin escrúpulos que están dispuestas a todo con tal de robar ese preciado botín.

La última víctima ha sido Liviu Pop, padre de tres hijos y que respondió a un aviso denunciando una tala ilegal de árboles. Después de que sus compañeros se preocuparan de que no regresara comenzó su búsqueda: apareció en Maramures, una región montañosa del norte de Rumania, con un disparo mortal. No hay ningún sospechoso.

"Intentaron matarme varias veces"

La muerte de Pop es la segunda en apenas un mes después de la de Raducu Gorcioaia, otro guardabosques que apareció muerto en Pascani, en el noreste del país. En su caso, fue encontrado en su propio coche con una herida de hacha en la cabeza, muy cerca de una explotación de madera ilegal. Hay tres sospechosos del asesinato, dos de ellos menores de edad.

Rumanía tiene algunos de los bosques más antiguos de Europa (Reuters/Bogdan Cristel)
Rumanía tiene algunos de los bosques más antiguos de Europa (Reuters/Bogdan Cristel)

Pero si hay alguien que conoce la peligrosidad de esas mafias es Gabriel Paun, jefe de la ONG Agente Verde, que trabaja por el medio ambiente. Lleva décadas luchando para proteger los bosques rumanos por eso "la mafia del bosque ha intentado matarme varias veces. Estamos profundamente preocupados de que los guardabosques y activistas como nosotros sean asesinados mientras investigan la tala ilegal en Rumania".

Paun recuerda el momento en el que salvó su vida de milagro: "Hace cuatro años estaba investigando cerca del Parque Nacional Retezat y un grupo de matones me atacó e intentó matarme. Me rompieron las costillas, la cabeza y la mano antes de que pudiera escapar corriendo". El proceso judicial ha durado años y por fin este mes los sospechosos serán juzgados: "Pero todo este tiempo fueron libres y temí por mi vida".

El gobierno rumano no aporta medios para luchar contra las mafias y la justicia es demasiado lenta para que su trabajo dé resultados

La tala, tanto legal como ilegal, está deforestando Rumanía, pero las denuncias de las ONG apenas tienen eco. El gobierno rumano mira de reojo lo que sucede, pero no termina de actuar y la madera que se extrae de sus milenarios bosques termina en cualquier lugar del mundo, convertida en papel, muebles de diseño o material para la construcción que los clientes adquieren sin tener ninguna idea de su origen.

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