Cumbre de los socios

La UE congela durante 24 horas las negociaciones para la sucesión de líderes

El presidente del Consejo, Donald Tusk, ha decidido posponer hasta la mañana de este martes las negociaciones para nombre a la nueva cúpula de la Unión Europea

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, junto al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. (Reuters)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, junto al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. (Reuters)

Ni siquiera la mítica épica europea, ese culto a la negociación hasta el último minuto, esa religión consistente en apurar hasta el segundo final en la búsqueda de un pacto ‘in extremis’, ha sido suficiente como para lograr que los líderes cerraran un acuerdo sobre la sucesión de la cúpula de la UE durante la madrugada de este domingo y la mañana del lunes. A pesar de los progresos la cumbre ha tenido que cancelarse hasta las 11 de la mañana del martes.

La noche en Bruselas ha sido lo suficientemente larga como para que haya terminado con el sol en todo lo alto del cielo de la capital comunitaria, y que tras unas 18 horas de reunión de líderes de la UE haya finalizado sin acuerdo para cerrar la sucesión de la cúpula institucional del club.

Los jefes de Estado y de Gobierno se reunían este domingo en Bruselas para tratar de completar el relevo en los principales cargos de la UE con Frans Timmermans como el favorito para ser el próximo presidente de la Comisión Europea. Pero tras 18 horas de reunión el Consejo Europeo ha anunciado que la reunión quedaba cancelada hasta las 11 de la mañana del martes.

La noche ha sido un continuo baile de nombres para dirigir las diferentes instituciones y solo uno se ha mantenido estable durante toda la madrugada y mañana: el de Timmermans para presidir el Ejecutivo comunitario. Eso hace pensar que durante las próximas 24 horas el consenso se construirá sobre el actual vicepresidente de la Comisión Europea y se completará el paquete de cargos con los distintos nombres que hagan encajar el puzle europeo.

El principio de acuerdo que ha dominado las conversaciones se forjó sobre las bases de un paquete al que se dio forma en los pasillos de la cumbre del G20 celebrado a finales de la semana pasada en la ciudad japonesa de Osaka. El compromiso se construyó en base al acuerdo previo de los dos ‘spitzenkandidaten’ para salvar precisamente el proceso de mismo nombre inaugurado por la Eurocámara en 2014 y que establece el compromiso por parte del hemiciclo de solo votar a candidatos para la Comisión Europea que hayan participado en las elecciones europeas.

Allí Angela Merkel, canciller alemana, Mark Rutte, primer ministro holandés, y los presidentes Pedro Sánchez y Emmanuel Macron lograron cerrar un principio de acuerdo que enviaba a Timmermans a la presidencia del Ejecutivo comunitario, el Partido Popular Europeo (PPE) se quedaba con la del Parlamento Europeo y los liberales con la del Consejo Europeo. Pero el plan se ha comenzado a torcer a primera hora de la tarde.

Pedro Sánchez, en segunda fila, con el resto de líderes europeos en Osaka. (EFE)
Pedro Sánchez, en segunda fila, con el resto de líderes europeos en Osaka. (EFE)

La división es tan latente en el corazón de la UE que ni siquiera se tratan de esconder los puñales. Altas fuentes europeas han asegurado que Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, nunca creyó en el “Plan Osaka”, que cuando se le presentó en la ciudad nipona le sorprendió y que él estaba trabajando sobre otra serie de nombres. Además culpan a los cuatro países que lo impulsaron de haber obligado a volver a la casilla de salida.

La alta fuente continúa arremetiendo contra el plan acordado en Japón y ha asegurado que tenía “fallos obvios” y que esperaban lo que al final ocurriría: una revuelta por parte del PPE.

Al terminar el encuentro las críticas también han llegado desde los jefes de Estado y de Gobierno. Macron ha asegurado que la incapacidad para finalizar con acuerdo la cumbre es un “fracaso” para la Unión Europea. “Nuestra credibilidad está profundamente manchada con reuniones que son demasiado largas y no producen nada. Damos una imagen de una Europa que no es seria”, ha asegurado el líder galo a su salida del encuentro.

A su salida del encuentro un visiblemente cansado Sánchez ha asegurado que “hay una sensación de frustración” derivada de la incapacidad de alcanzar un acuerdo. El presidente español culpa de esa incapacidad a una “disparidad de criterios y de intereses” y asegura que el acuerdo entre ‘spitzenkandidaten’ no fue “respetado por el PPE”.

El descarrilamiento

A mediodía Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, anunciaba a los líderes políticos del Parlamento Europeo que en Japón había surgido un principio de acuerdo que colocaba a Timmermans en cabeza y que eso sería lo que se propondría en la reunión de la tarde. El polaco sabía que el plan contaba con la oposición del llamado Grupo Visegrado, una alianza de Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia

Los problemas comenzaron a llegar en la reunión del PPE previa a la cumbre. Allí Merkel quería presentar la propuesta sondeada en Osaka. Y, según fuentes populares, la reacción fue “brutal”. No porque se levantaran en armas, sino porque ningún otro líder del PPE habló a favor de situar a Timmermans al frente de la Comisión Europea. “Ceder la presidencia desde Osaka ha quemado mucho”, asegura una alta fuente del PPE.

“Creo que Merkel venía a salir en hombros y la cosa ha salido mal”, señala la fuente, que explica que “todo el mundo se ha levantado” contra ese acuerdo. Leo Varadkar, primer ministro irlandés, ha sido la voz más crítica cuando horas después comenzaban a llegar los líderes al Consejo Europeo.

La reacción de los populares europeos al Plan Osaka ha sido "brutal". Ningún otro líder del PPE ha hablado en favor del candidato de Angela Merkel

El líder popular aseguró que el PPE no había “aceptado el paquete que se negoció en Osaka”. “Es justo decir que hay mucha oposición a la propuesta. La gran mayoría de primeros ministros del PPE no creen que debamos renunciar a la presidencia de la Comisión tan fácilmente, sin luchar”, sentenció Varadkar, en el que fue el primeraviso del bloqueo que seguiría durante horas.

La oposición frontal de la mayoría del PPE, además de los países de Visegrado e Italia, hizo que la reunión, que comenzó con tres horas de retraso, acabara suspendiéndose sobre las 11 de la noche para comenzar una ronda de reuniones bilaterales que se han extendido hasta las 7 y media de la mañana del lunes. Ahora fuentes comunitarias esperan que el acuerdo sea posible en la reunión de mañana, después de que se hayan acercado posiciones.

El pulso con el PPE

Los líderes que viajaron a Osaka tenían claro que, aunque apareciera la oposición total de los primeros ministros populares, la UE se jugaba la credibilidad en tratar de cerrar la nominación en la noche del domingo. España ha sido uno de los países que señalaban que no era aceptable terminar la reunión sin un acuerdo.

Las bilaterales del encuentro se convirtieron en un enjambre de reuniones cruzadas. En unas ocasiones la familia socialdemócrata se reunió en la delegación española. Después Sánchez y el primer ministro portugués se reunían con sus homólogos holandés, belga y francés. Merkel y Macron mantenían contactos continuos y después los líderes de Osaka se veían con Tusk. Así durante ocho horas de forma continua.

El PPE podía llegar a tolerar a Timmermans a los mandos de la Comisión Europea, a pesar de una férrea oposición inicial, pero quería más cosas a cambio. El pacto de Osaka solo les otorgaba la presidencia del Parlamento Europeo y el cargo de Alto Representante, las migajas después de haber sido el primer partido en las elecciones europeas.

“Nosotros pedíamos la presidencia de la Comisión Europea y cedíamos todo lo demás (presidencia del Consejo y del Parlamento). Si nos quedamos sin la Comisión nos quedamos con los demás cargos”, aseguraba a El Confidencial la alta fuente del PPE. Y ese fue el ejercicio que comenzó con las bilaterales.

El “Plan Osaka” había otorgado a los liberales el Consejo Europeo, y para que el PPE concediera una victoria a Timmermans pedían a cambio ese puesto. La coreografía ha tomado muchísimas horas. Un movimiento de centímetro a centímetro, reunión a reunión, un aparcamiento al toque, comprobando si todavía había margen de maniobra. Y ese ejercicio ha llevado a que Tusk decidiera poner fin al encuentro hasta dentro de un día.

El PPE podía tolerar a Timmermans, pero quería más cosas a cambio: el plan de Osaka sólo les otorgaba las migajas tras ganar las elecciones

Bastante después de que amaneciera en la capital comunitaria toda la lucha estaba concentrada en un solo eje: si dar el Consejo al PPE y como compensar a los liberales por arrancárselo de las manos respecto al “Plan Osaka”. A primera hora de la mañana una fuente diplomática se mostraba pesimista. “El acuerdo está complicado”, señalaba, asegurando que la posturas no habían “variado mucho a lo largo de toda la noche” a pesar de las innumerables reuniones. Un par de horas después la misma fuente se mostraba optimista.

Mientras que el nombre de Timmermans se mantuvo anclado durante toda la madrugada, sin una alternativa real al candidato socialista a pesar de la oposición del PPE, el baile de nombres para el resto de cargos fue considerable. Manfred Weber, que fue candidato del PPE para la presidencia de la Comisión Europea pero rápidamente lo rechazaron en el Consejo y el resto de fuerzas en la Eurocámara, ha sido ligado a la presidencia del Parlamento Europeo, primero para toda la legislatura y luego con la posibilidad de repartirse la mitad del mandato con el liberal Guy Verhofstadt, siguiendo la tradición europarlamentaria de dividir en dos la presidencia de la cámara.

El encaje para contentar al PPE y no cabrear demasiado a los liberales era difícil, y por eso se metió el nombre de Verhofstadt en la operación de la Eurocámara. Además la familia liberal obtendría, según las últimas propuestas, el cargo de Alto Representante de Exteriores de la UE, que podría ser para Charles Michel, actual primer ministro belga, y la vicepresidencia primera de la Comisión Europea, que podría ir para la danesa Margrethe Vestager.

El político holandés Frans Timmermans. (Reuters)
El político holandés Frans Timmermans. (Reuters)

Ese movimiento dejaría a los liberales sin el Consejo Europeo, que pasaría a manos del PPE para aflojar su oposición a Timmermans. Muchos nombres han sonado durante la noche pero el de la excomisaria Kristalina Georgieva ha ido el que más forma ha llegado a tomar, a pesar de que la búlgara no ha sido nunca jefa de Gobierno, la que se suponía una condición ineludible.

Sin embargo las posturas no estaban tan cercanas como muchos deseaban. Es cierto que el paquete no requiere de unanimidad, y se puede votar por una mayoría cualificada reforzada, es decir, con la aprobación de 21 países que representen el 65% de la población de la UE. Pero en el Consejo los líderes prefieren no tener que votar, no tener que mostrar divisiones. El consenso es siempre el mapa que guía todas las rutas de los jefes de Estado y de Gobierno. Si pueden evitar romper la unidad hacen todo lo posible. Y eso ha hecho preferible romper la reunión durante 24 horas más

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