AUNQUE YA SE HAN REANUDADO

Detienen las clases de yoga en las cárceles rusas por 'crear' presos homosexuales

Un profesor envió una carta a una senadora alertando de que "las posturas de yoga causan una excitación sexual incontrolada, lo que llevará a la homosexualidad tras las rejas"

Foto: La denuncia aseguraba que las posturas de yoga causan una excitación sexual incontrolada (EFE/Divyakant Solanki)
La denuncia aseguraba que las posturas de yoga causan una excitación sexual incontrolada (EFE/Divyakant Solanki)

Las cárceles rusas tienen fama de no ser, precisamente, un lugar idílico para vivir. De vez en cuando aparecen vídeos que muestran la violencia que se desata entre sus paredes o documentos que hablan de palizas y torturas a presos. Con esas premisas, parecería que las clases de yoga no podrían producir ningún quebradero de cabeza a las autoridades…

Craso error. Un religioso y un abogado conservador han provocado que dos cárceles de Moscú hayan decidido, por separado, dejar de ofrecer clases de yoga, aunque por el mismo motivo: el yoga podría estar creando homosexuales, lo que podría derivar en que se produjeran disturbios en el interior de las prisiones.

Vice recoge una carta del profesor Alexander Dvorkin a la senadora Elena Mizulina. Dvorkin está considerado como uno de los mayores expertos en sectarismo de Rusia y asegura en su misiva que "las posturas de yoga causan una excitación sexual incontrolada, lo que llevará a la homosexualidad tras las rejas".

Las fake news

El revuelo que se ha organizado en el país ha sido mayúsculo y Dvorkin ha salido a dar la cara asegurando que sus palabras se habían sacado de contexto. Lo hizo acusando a un periodista del Moskovsky Komsomolets, el diario que publicó la carta, de actuar por intereses, mientras la senadora Mizulina califica la noticia como "fake news".

El activista opositor Leonid Razzvozzhaev, en su celda (EFE/Yuri Kochetkov)
El activista opositor Leonid Razzvozzhaev, en su celda (EFE/Yuri Kochetkov)

Pese a las declaraciones de la senadora, la agencia norteamericana para los medios globales asegura que la carta sí fue enviada al Fiscal General Yury Chaika para pedirle que investigara sobre las clases de yoga que se impartían en prisión y advirtiéndole de los posibles disturbios que se podrían desatar en todo el sistema penitenciario. Al parecer, el yoga convertiría a los presos que reciben las clases en homosexuales y, en última instancia, provocaría hambre y disturbios.

Las clases fueron suspendidas después de esa carta, pero las autoridades de las cárceles han decidido reanudarlas por los beneficios que aporta a la salud. El jefe adjunto del Servicio Penitenciario Federal, Valery Maksimenko, ha señalado que "las clases se mantendrán. Hicimos un estudio y, entre las personas que practicaban yoga, hubo una gran reducción en las visitas al médico para obtener ayuda. Es un efecto muy positivo y hay peticiones para extenderlos a otros centros de Moscú y de todo el país".

Entre las personas que practicaban yoga, hubo una gran reducción en las visitas al médico para obtener ayuda

Maksimenko calificó a Dvorkin de pseudo-sanador y explica que “tiene una visión arcaica del mundo. Vivimos en un país democrático y la gente puede hacer lo que quiera dentro de la ley. El mundo entero está haciendo yoga y no causa ningún daño a nadie. Y no va a hacer que nadie sea gay, pero incluso si lo hace, tenemos democracia en nuestro país y todos tenemos el derecho de elegir nuestro propio camino”.

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