quiere una constitución basada en el evangelio

Europa Christi: un partido católico para 'recristianizar' el continente desde Polonia

El surgimiento de esta formación a la sombra del sector ultraconservador del Partido Ley y Justicia tiene detrás a uno de los hombres más poderosos de este país: el enigmático padre Tadeusz Rydzyk.

Foto: Ceremonia masiva de oración en los bosques de Szklarska Poreba, Polonia. (EFE)
Ceremonia masiva de oración en los bosques de Szklarska Poreba, Polonia. (EFE)

Un partido católico, apostólico y polaco. Un vehículo para conseguir que las autoridades espirituales influyan en el mundo de la política terrenal: no al aborto bajo ningún concepto, enseñanza religiosa obligatoria, negar la existencia de la violencia conyugal, preeminencia de la Iglesia en la vida pública. Y recristianizar Europa. Es el programa de la nueva formación política que acaba crearse en el corazón de Europa. Viene de Polonia, se llama Ruch Prawdziwa Europa – Europa Christi (“Verdadero Movimiento Europeo – Europa Christi”), y tiene detrás a uno de los hombres más poderosos de este país: el enigmático padre Tadeusz Rydzyk.

Hasta ahora no existe en Europa ningún partido político con representación parlamentaria que se declare expresamente católico. “Europa Christi” nace no solamente con la intención de cambiar esto, sino con el ánimo de “re-cristianizar toda Europa”, una frase que ya pronunciara el actual Primer Ministro Morawiecki al día siguiente de acceder a su cargo. Sin embargo, el nuevo partido nace precisamente de supuestas desavenencias con el gobierno conservador del Partido Ley y Justicia (PiS). Será el brazo político de los sectores más reaccionarios de la Iglesia polaca, personificados en el padre Rydzyk.

Aunque su condición de sacerdote le impide participar en actividades políticas, Rydzyk dirige Radio María y posee un imperio comercial que incluye un canal de televisión, un diario, una universidad privada y hasta está financiando la construcción de una planta energética. Según la prensa polaca, el relevo de algunos ministros afines a Rydzyk y que el gobierno no haya prohibido completamente el aborto han sido agravios suficientes para poner en marcha una propuesta política que se sitúa un paso más a la derecha del ya ultra conservador PiS. El fin último de Europa Christi sería instaurar un régimen teocrático en Polonia y comenzar un movimiento que abogue por “crear una nueva constitución europea basada en el Evangelio”. Lux Veritatis, el conglomerado empresarial controlado por Rydzyk, ha recibido unos 19 millones de euros del Estado polaco en los últimos tres años, como informa la organización independiente Oko Press, si bien otras organizaciones elevan esta cifra a 36 millones.

A pesar de que cada vez menos polacos siguen acudiendo a misa cada domingo (se ha pasado del 50% al 33% en dos décadas), la irrupción de un partido católico en la escena política sería una mala noticia para el gobierno. El líder y fundador de Europa Christi, Mirosław Piotrowski, es un diputado que consiguió su escaño amparado bajo las siglas del PiS pero que no está afiliado al partido. Piotrowski es un hombre muy cercano a Rydzyk -a quien la prensa polaca no duda en otorgar el papel de verdadero líder del nuevo partido- y ha negado que se trate simplemente de una estrategia para obligar al PiS a ser más intransigente en el tema del aborto o la obligatoriedad de la enseñanza de religión desde preescolar.

Actualmente, el Estado polaco mantiene un concordato con la Iglesia para pagar el sueldo de más de 31.000 maestros sacerdotes en centros públicos, y religión es una asignatura considerada optativa que puede ser sustituida por “ética” si los padres lo desean. Entre otras cosas, la Iglesia quiere que las dos horas semanales de religión no se impartan ni al comienzo ni al final de las clases, para evitar que algunos alumnos falten a las mismas. Curas adscritos a Lux Veritas imparten también, de manera oficial, clases a los jueces y otros funcionarios sobre “ética cristiana”. Pero más allá de asuntos religiosos, el órdago de Tadeusz Rydzyk al gobierno tiene más que ver con el poder terrenal que con lo espiritual.

El padre Tadeusz Rydzyk. (Foto: Diócesis de Cracovia/Uso libre)
El padre Tadeusz Rydzyk. (Foto: Diócesis de Cracovia/Uso libre)

Una biografía desconcertante

Aunque su nombre raramente trasciende a la prensa extranjera, Rydzyk es un personaje bien conocido en dos capitales europeas: Varsovia y el Vaticano. Este hijo ilegítimo que no pudo entrar en el seminario por sus bajas calificaciones ha sido reconvenido en varias ocasiones desde la Santa Sede por difundir consignas antisemitas y xenófobas y por difundir el odio desde su emisora Radio Marija y el canal de televisión TRWAM. Aún después de llamar “chaquetero que agacha la cabeza ante el lobby judío” al difunto primer ministro Lech Kaczyński (hermano de Jarosław, actual líder del PiS) y a su esposa “una bruja que debería practicarse la eutanasia a sí misma”, Rydzyk se las ha apañado para mantener una estrecha relación con el gobierno durante muchos años. Su incursión en asuntos políticos no es realmente nueva, ya que ha empleado su influencia entre la población católica para ayudar al PiS a afianzar su poder: el propio Kaczyński aseguró que “sin Radio Marija no habría ganado las elecciones”.

La biografía de Rydzyk está llena de episodios desconcertantes, como cuando desapareció durante seis meses, al volver de un viaje a Roma, bajándose del autobús en Austria y reapareciendo sin dar explicaciones seis meses después en Múnich. Sus provocaciones verbales (pide la pena de muerte para “grandes delitos”) y las de su equipo de colaboradores incluyen afirmaciones como que “no puede haber violación en el ámbito conyugal porque el marido tiene derecho a demandar sexo” o que “quién no querría un millón de zlotys [250.000 euro]) solo porque un cura te ponga la mano en la falda”, refiriéndose a la demanda de una mujer que de niña fue abusada sexualmente durante meses por un cura.

Durante décadas, la Iglesia católica canalizó en Polonia la resistencia popular contra el régimen comunista y llegó a ser uno de los pocos reductos de la vida civil en los que las autoridades del régimen no se atrevían a intervenir. En 1989, cuando el gobierno comunista se tambaleaba e hizo un intento desesperado por ganarse la complicidad de la Iglesia, concedió al clero polaco la exención fiscal a perpetuidad y una compensación económica que incluía un inmenso patrimonio inmobiliario y 2.400 km2 de tierras, una superficie mayor que la isla de Tenerife. Además, especificaba que estas asignaciones no podrían ser recurridas jamás en ningún juzgado nacional o internacional, una decisión que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos calificó de arbitraria e ilegal en un fallo unánime.

El aura de respeto y reverencia que para muchos polacos revestía a esta institución alcanzó su cénit con Juan Pablo II, pero desde hace años este brillo se ha ido apagando. Los casos de abusos a menores en el seno de la Iglesia polaca están empezando a salir a la luz y por ejemplo el film “Kler”, que se basa en hechos reales y presenta a un grupo de curas alcohólicos, corruptos, pederastas y capaces de cualquier cosa para obtener poder, se ha convertido en el más visto en los cines desde 1989. En un intento de capear la ola de escándalos que está sacudiendo a la Iglesia en relación a este tema, el arzobispo Gądecki, jefe de la Iglesia polaca, reconoció hace pocos días la existencia de cientos de casos de violaciones a menores por parte de curas, pero echó la culpa a la “sexualización” de los niños diciendo que “cuando hay programas para introducir en el sexo a los menores, se dan las situaciones que conducen a los crímenes”. Asimismo, dijo que no se puede tener una “tolerancia cero” con los sacerdotes pedófilos, porque “el nazismo aplicó esa tolerancia cero a los judíos y el resultado fue el Holocausto”.

En un país que nombró, tras votarlo en el Congreso, rey de Polonia a Jesucristo, y donde hay crucifijos en prácticamente todas las dependencias oficiales incluidas las aulas y el propio Congreso, es indudable el poder que ejerce la Iglesia. En tiempos de campaña electoral, muchos púlpitos se convierten en tribunas políticas desde donde se pide el voto para tal o cual candidato. Es posible que muy pronto muchos de esos candidatos pertenezcan a Europa Christi.

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