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¿Y si explota ahora el covid en China? Lo que se juega Xi Jinping (y el resto del mundo)
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¿adiós al "covid cero"?

¿Y si explota ahora el covid en China? Lo que se juega Xi Jinping (y el resto del mundo)

Después de tres años conteniendo el virus, las autoridades chinas parecen estar dispuestas a relajar las medidas y rectificar su estrategia. Hagan lo que hagan, corren un riesgo altísimo

Foto: Un repartidor con equipo de protección duerme la siesta en la calle. (Reuters/Alex Plavevski)
Un repartidor con equipo de protección duerme la siesta en la calle. (Reuters/Alex Plavevski)

Millones de chinos leen estos días los posos del café en cada comunicado oficial, en cada aparición de las autoridades sanitarias, en cada mensaje propagandístico o político. Tratan de entender si se está realmente dejando atrás la política "covid cero". Cada hora que pasa, aumenta la sensación de que, efectivamente, se está avanzando por ese camino. Un breve repaso de cosas que han pasado en las últimas 72 horas:

Foto: Dos personas caen al suelo durante las manifestaciones antirrestricciones covid en China. (Reuters/Tyrone Siu)
  • Decenas de medios locales han hecho llamamientos a la responsabilidad individual para evitar los contagios, un enfoque muy diferente al adoptado hasta el momento.
  • Al abordar el tema, altos cargos y autoridades sanitarias en varias regiones están dejando de utilizar el concepto "cero covid" por primera vez en tres años. Ahora, por el contrario, subrayan que la variante ómicron es tan contagiosa que resulta muy difícil de combatir. Algunos incluso subrayan que es más suave que anteriores cepas.
  • Varias de las ciudades más grandes, empezando por Pekín, han eliminado —o relajado— los test obligatorios en el transporte público.
  • Los programas de vacunación se están acelerando en todo el país, con campañas que dejan cada vez menos opciones a los ancianos que no quieren pincharse.
  • En megalópolis como Cantón se está llamando a la ciudadanía a utilizar los test covid en casa y no acudir a centros públicos.
  • Hospitales y clínicas están recibiendo refuerzos de personal y dotación —especialmente enfermeras y dotaciones UCI— para prepararse ante un posible aumento de los casos.
  • Se han frenado las obras de la mayoría de los nuevos centros de cuarentena que se estaban construyendo por todo el país.
  • En algunas grandes ciudades se está empezando a permitir que los asintomáticos se queden en casa. Se espera que esta medida se haga universal y oficial en fechas próximas.

Nadie sabe con certeza lo que va a ocurrir a partir de ahora, pero si el giro de timón se confirma, las consecuencias políticas, económicas y sanitarias serán inmensas. De hecho, y aunque nos pille lejos geográfica y anímicamente, se trata de lo más relevante que están ocurriendo ahora mismo en el planeta.

Lo sanitario

Las autoridades chinas no han martirizado a su población durante estos tres larguísimos años por capricho. Se trataba de evitar un colapso sanitario similar al vivido en Occidente en las fases más duras de la pandemia, pero con unas infraestructuras mucho más precarias. La ratio de camas UCI, por ejemplo, es entre cinco y diez veces inferior. Su población no está tan envejecida como la de España o Italia, pero se sitúa la horquilla de Estados Unidos, Reino Unido y Rusia, muy lejos de la mayoría de economías emergentes.

China no dispone de una vacuna tan efectiva como las occidentales —y no ha querido obtenerla por el orgullo nacionalista de su gobierno—. Aunque los datos no están claros, es evidente que no han logrado vacunar a enormes porcentajes de su población más anciana, tan virgen ante el covid como en España o Italia en marzo de 2020. Si la variante ómicron se descontrola, el país se podría enfrentar a escenarios complicadísimos que, en su escala demográfica, hace que los pronósticos de mortandad resulten escalofriantes.

Lo económico

Acabar con la estrategia "cero covid" no va a suponer una mejora sustancial de la maltrecha economía china a corto plazo. Más bien al revés, las cosas podrían empeorar seriamente si se entra en una espiral de contagios disparados y cierres limitados de la actividad. Una vuelta a los días de pesadilla de nuestra pandemia, aunque sea "con características chinas".

Lo político

Si se confirma el cambio en la estrategia, y aunque lo lógico es que se produzca de manera gradual y maquillada con un nuevo relato, se trata de una evidente rectificación en la estrategia del Partido Comunista Chino (PCCh), un mensaje para toda la población. Y un varapalo humillante para el recién estrenado tercer mandato de Xi Jinping. Recordemos que una de las líneas más elocuentes, y que más llamó la atención en el XX Congreso Nacional del Partido celebrado hace apenas unos días, fue precisamente la de mantenerse firme en la idea de combatir los contagios hasta eliminarlos.

El golpe de timón, además, no se ha producido por iniciativa propia, sino por el hartazgo de la población, por unas protestas atajadas rápidamente, pero inéditas en la historia reciente del país y que habría asustado a los dirigentes hasta el punto de obligarles a replantear sus decisiones. Parece lógico pensar que se trata de frenar la inflamación social antes de que se convierta en una protesta más amplia.

Foto: Protestas en China. (Reuters/Casey Hall)

Si ahora se disparan los contagios y se viven escenas como las que sufrimos aquí, quedaría despedazada la propaganda con la que se lleva tres años percutiendo a la población. Pekín dejaría de ser el gran ejemplo virtuoso en la gestión de la pandemia y se convertiría en lo contrario: en una nación que lo único que ha conseguido es retrasar tres años lo inevitable, haciendo pagar un precio altísimo a su población, al obligarles a vivir los confinamientos más salvajes y extremos del planeta. Por poner un ejemplo: en ningún otro país del mundo se han bloqueado sistemáticamente los accesos de barrios enteros y edificios concretos, para evitar que la gente salga de sus casas.

La partida está abierta. Con el número de muertos en la mano, el saldo sigue siendo muy favorable a China si se compara con Occidente. Pero si el Partido pierde también esta última baza argumental, el relato se derrumba por completo. Y lo hace en un entorno económico complicado en el que las clases medias y altas no cierran filas con el régimen con tanto entusiasmo como mostraban hace diez o quince años.

Millones de chinos leen estos días los posos del café en cada comunicado oficial, en cada aparición de las autoridades sanitarias, en cada mensaje propagandístico o político. Tratan de entender si se está realmente dejando atrás la política "covid cero". Cada hora que pasa, aumenta la sensación de que, efectivamente, se está avanzando por ese camino. Un breve repaso de cosas que han pasado en las últimas 72 horas:

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