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La prensa oficialista, 'bombero' de Pekín: "Las medidas 'covid cero' son el único camino correcto"
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Intentando apagar las protestas

La prensa oficialista, 'bombero' de Pekín: "Las medidas 'covid cero' son el único camino correcto"

Las cadenas de televisión y los periódicos en el país han ignorado gran parte de las protestas y continúan dando más relevancia a las medidas sanitarias impuestas por el Gobierno

Foto: Manifestaciones en Hong Kong. (EFE/Jerome Favre)
Manifestaciones en Hong Kong. (EFE/Jerome Favre)

Este fin de semana, la ira contra las restricciones de la política covid cero de Pekín ha terminado por estallar en unas raras protestas por varias ciudades de la geografía china en las que, por primera vez en años, se incluían consignas contra el Gobierno central del Partido Comunista Chino (PCCh). Ante este escenario, el Ejecutivo chino ha preferido aguar las manifestaciones con una receta de silencio, sin excesiva represión policial violenta contra manifestantes e incluso una ligera relajación de las restricciones covid en la provincia donde surgieron las protestas. Los medios de comunicación chinos han sido también otra herramienta. Con el inicio de esta nueva semana, la prensa oficialista china se ha enfrentado a un dilema: ignorar las protestas o defender a capa y espada la estrategia de confinamientos y test masivos del Gobierno de Xi Jinping. Ante la duda, han sido los dos.

La mayoría de las cabeceras han ignorado en sus portadas las manifestaciones, que se desataron este fin de semana tras un incendio en un apartamento de la ciudad de Urumqi, en la región occidental de Xinjiang, en el que murieron 10 personas y en el que la lenta respuesta de los bomberos fue atribuida parcialmente a las drásticas restricciones contra el covid vigentes en la zona y en gran parte del país. Silencio como estrategia para apagar la exposición pública de esas manifestaciones de hartazgo contra la política covid cero.

Foto: Dos personas caen al suelo durante las manifestaciones antirrestricciones covid en China. (Reuters/Tyrone Siu)

La Televisión Central de China (CCTV) pasó gran parte de la mañana del lunes centrada en el lanzamiento de la nave espacial Shenzhou-15. El Global Times, el diario oficialista en inglés para público internacional, se centró en las elecciones locales de Taiwán, mientras que los medios de Shanghái (donde se concentraron gran parte de las protestas, así como en la propia Pekín) se centraron en información económica. Las únicas informaciones sobre las protestas acabaron circunscritas a los editoriales.

Aquí, los medios han sacado la artillería para intentar defender la estrategia china contra el coronavirus que ha enarbolado el presidente Xi, al tiempo que han culpado a Occidente y los medios de comunicación: "Cualquier cosa que haga China en su batalla contra el covid está mal bajo el prisma de los medios occidentales", menciona el Global Times. El mismo artículo compara la "mala información occidental" sobre las políticas sanitarias con la invasión del Ejército ruso: "Así es como Washington aviva las llamas en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Algunas fuerzas en los Estados Unidos y otros países no pueden aceptar que China tenga la capacidad de ajustar su política de una manera más flexible y contener el virus", explican. En especial, el editorial señala al medio estadounidense Bloomberg y califica sus titulares de "dramáticos y exagerados", entre otras críticas.

Las comparaciones con Occidente han encontrado su hueco también en las redes sociales de conocidos periodistas estatales, como Chen Weihua, editor y columnista de China Daily. El lunes, su último retuit (y el único relacionado con las protestas) mostraba un vídeo de un agente de policía australiano sacudiendo y reduciendo a una joven sin mascarilla, con el texto: "Los valores occidentales son muy diferentes a la China autoritaria", en un claro sarcasmo por la reacción de la prensa occidental a las protestas. Hu Xijin, uno de los periodistas más famosos en China y secretario del partido del popular medio de comunicación conservador Global Times defendió en Twitter que la tasa actual de casos graves en China es de aproximadamente el 0,025%. “La mayoría de los chinos ya no tienen miedo de infectarse. China puede salir de la sombra de COVID-19 antes de lo esperado”, afirmó. En otro tuit, se refirió específicamente a las protestas de este fin de semana y apostó que, con la relajación de las medidas de prevención contra el virus, el descontento popular se calmará. “Puedo dar una predicción absoluta: China no se volverá caótica ni estará fuera de control”, sostuvo.

En este sentido, la respuesta de las autoridades chinas a las protestas ha sido muy distinta a las de Tiananmén en 1989, que fueron brutalmente reprimidas. Como explicaba al Financial Times John Delury, experto en China de la Universidad de Yonsei, un enfoque de mano dura "corre el riesgo de crear mártires, alimentar otra ola de protestas y dar un grito de guerra a los manifestantes". "Son lo suficientemente inteligentes como para ser conscientes de este peligro", agregó el profesor.

Volviendo a la prensa estatal, los editoriales no solo tratan de calmar las aguas, sino que defienden la política estatal. En el editorial del diario del Partido Comunista, han insistido en que el estricto cumplimiento de la política sanitaria es "el único camino correcto". Aunque el escrito reconoce algunos errores en la respuesta del Gobierno al coronavirus, el informe insta a los chinos "a pensar a largo plazo" y no centrarse en las "tendencias polarizadas" sobre el covid, un eufemismo del creciente enfado generalizado contra los confinamientos masivos que periódicamente están sufriendo edificios, barrios y ciudades enteras en China.

Para Xinhua, la agencia de noticias oficial china, las medidas son totalmente necesarias, e intenta demostrarlo en un artículo de opinión. "Sin esas enérgicas medidas, las consecuencias podrían ser desastrosas para un país con 1.400 millones de habitantes, incluidos 267 millones de 60 años o más". "China ha hecho todo lo posible para poner a las personas y sus vidas por encima de todo", concluye.

El riesgo de 'crear mártires'

Pero, pese a esos argumentos esgrimidos a través de su prensa afín, las autoridades chinas han hecho concesiones mínimas en algunas de sus políticas "enérgicas", que las denominaba Xinhua, para evitar que las protestas vuelvan a estallar. El sábado, el Gobierno regional de Xinjiang, en cuya capital, Urumqi, se produjo el mortal incendio que dio inicio a las manifestaciones, anunció que aliviaría el confinamiento general al que el territorio lleva meses sometido. Los funcionarios del Gobierno local prometieron una relajación "por etapas" de las medidas restrictivas en los vecindarios categorizados como de "bajo riesgo". Este lunes, después de las marchas del fin de semana, las mismas autoridades anunciaron la reanudación de los servicios de autobuses públicos y la reapertura de algunos negocios y mercados.

Ese mismo día, se anunció que ya no instalaría vallas de seguridad para bloquear el acceso a los bloques de apartamentos confinados, precisamente la medida a la que los manifestantes atribuyen la responsabilidad de las muertes del incendio de Urumqi. "Los pasajes deben permanecer despejados para el transporte médico, los escapes de emergencia y los rescates", indicó un funcionario de la ciudad a cargo del control de la epidemia, Wang Daguang, según el China News Service. Paralelamente, la ciudad de Guangzhou, en el sur, una de las zonas más afectadas por la reciente oleada de contagios, anunció, argumentando que era necesario ahorrar recursos, que algunos vecinos ya no tendrían que pasar por pruebas masivas.

Después de una jornada de manifestaciones, lideradas en su mayoría por jóvenes y estudiantes, y ante unas críticas que apuntan directamente a Xi, la gran pregunta es si el descontento en las calles continuará en los próximos días. Más allá de las condenas por la política de covid cero, los manifestantes del fin de semana coreaban en ciudades como Xinjiang mensajes contra el Ejecutivo, como "¡Xi Jinping! ¡Dimisión!". En otros casos, jóvenes estudiantes sostenían papeles en blanco, en referencia a la censura china.

Foto: Trabajadores para la prevención del covid en Pekín, China. (Reuters/Thomas Peter)

A pesar de los signos que indican que el Gobierno de Xi Jinping podría ceder en algún sentido, las autoridades han hecho visible el día después de las manifestaciones que no están dispuestas a tolerar otra jornada de descontento en las calles. La demostración de fuerza ha sido visible sobre todo en Pekín y Shanghái, donde la población ha amanecido con un intenso despliegue policial en los mismos lugares donde se celebraron las protestas.

En la capital china, decenas de coches de policía se juntaron en algunas calles del centro y patrullaron las salidas del metro. En Shanghái, las autoridades bloquearon una calle en la que los manifestantes se reunieron el día anterior. La tensión que pretendían provocar las fuerzas del orden parece haber dado resultado y, a la manifestación organizada este lunes a través de servicios de mensajería encriptada, no acudieron los participantes que se esperaban.

Las protestas contra la política de covid cero, pero, sobre todo, las alusiones contra el Gobierno de Xi Jinping, han abierto un nuevo escenario en China. El ambiente tenso en las ciudades más importantes puede frenar a muchos de los manifestantes, pero la sensación de hartazgo de una parte de la población puede ser difícil de olvidar de un día para el otro. Las próximas reacciones del Gobierno chino marcarían también el futuro de las protestas. "Creo que [Xi] recurrirá a la represión de alguna forma para acabar con más protestas contra la política y su liderazgo. Abandonar el covid cero ahora sería demasiado vergonzoso y una señal de debilidad", apunta Steve Tsang, director del Instituto SOAS China de la Universidad de Londres, al Financial Times.

Este fin de semana, la ira contra las restricciones de la política covid cero de Pekín ha terminado por estallar en unas raras protestas por varias ciudades de la geografía china en las que, por primera vez en años, se incluían consignas contra el Gobierno central del Partido Comunista Chino (PCCh). Ante este escenario, el Ejecutivo chino ha preferido aguar las manifestaciones con una receta de silencio, sin excesiva represión policial violenta contra manifestantes e incluso una ligera relajación de las restricciones covid en la provincia donde surgieron las protestas. Los medios de comunicación chinos han sido también otra herramienta. Con el inicio de esta nueva semana, la prensa oficialista china se ha enfrentado a un dilema: ignorar las protestas o defender a capa y espada la estrategia de confinamientos y test masivos del Gobierno de Xi Jinping. Ante la duda, han sido los dos.

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