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El enigma Sunak: ¿qué es el "pragmatismo robusto" que plantea UK con China?
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El nuevo 'premier' no revela sus cartas

El enigma Sunak: ¿qué es el "pragmatismo robusto" que plantea UK con China?

Rishi Sunak quiere un "diálogo" con el gigante asiático, pero lo excluye de una nueva central nuclear, bloquea la adquisición de una planta de chips y ordena dejar de utilizar cámaras de videovigilancia fabricadas por empresas chinas

Foto: El primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak. (Reuters/Toby Melville)
El primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak. (Reuters/Toby Melville)

Cuando Rishi Sunak acudió a la cumbre del G20, consciente de que sería su puesta de largo como primer ministro ante el resto de líderes, los periodistas británicos que viajaban con él en el avión rumbo a Bali le preguntaron si iba a seguir la estela de su predecesora —la fugaz Liz Truss— de considerar China una "amenaza".

"Mi visión sobre China es sencilla", respondió el líder tory. "Creo que plantea inequívocamente una amenaza sistémica, bueno, un desafío sistémico, para nuestros valores y nuestros intereses y es, sin duda, la mayor amenaza estatal para nuestra seguridad económica, permítanme decirlo de esa manera", recalcó. Eso sí, luego vino la segunda parte: "Pero también creo que es un factor indiscutible de la economía global y no vamos a poder resolver problemas compartidos y desafíos globales como el cambio climático o, de hecho, tratar con Rusia y Ucrania, sin tener un diálogo con ellos", explicó el primer ministro británico. Sin embargo, la reunión prevista con Xi Jinping en la cumbre tuvo que ser cancelada en el último minuto tras la explosión de un misil en la frontera con Polonia.

Foto: Rishi Sunak, durante la campaña de los conservadores este mes de agosto. (Reuters/Hannah McKay)

La visión del nuevo inquilino de Downing Street en la política exterior es de lo más desconocida. A diferencia de sus dos predecesores, Boris Johnson y Liz Truss, que estuvieron al frente de la diplomacia británica antes de convertirse en primeros ministros, en su época como chancellor, Sunak estuvo centrado en cuestiones domésticas.

De momento, el primer ministro está optando por mantener un perfil bajo, como en prácticamente todos los campos, evitando así titulares que puedan dividir aún más sus filas. Tras el caos protagonizado por el partido en los últimos meses —con tres primeros ministros en tan solo 60 días—, considera que calmar los ánimos, o al menos fingir de puertas para fuera cierta unidad, es clave para reducir la amplia ventaja que le saca la oposición laborista en los sondeos (donde, sin embargo, a nivel personal está mejor valorado que el líder de la oposición, Keir Starmer).

Pero en tiempos de grandes desafíos geopolíticos y donde la nueva Global Britain busca su nuevo sitio en el tablero mundial tras salir de la Unión Europea, Sunak está obligado a mover ficha. Y en este sentido, apuesta ahora por un "enfoque evolutivo", argumentando que Estados como Rusia y China planean a largo plazo, por lo que el Reino Unido debe hacer lo mismo.

Foto: Fábrica de baterías en Yichang, China. [Reuters]

En su primer gran discurso sobre política exterior en la cena de gala que ofreció el lunes la máxima autoridad del distrito financiero (conocida como el "banquete del Lord Mayor"), Sunak marcó distancias con sus predecesores. Por un lado, señaló que la llamada "era dorada" en la relación con China, iniciada con David Cameron, había terminado, ya que estaba claro que la idea de estrechar lazos comerciales con Pekín para impulsar una reforma en el gigante asiático era, en el mejor de los casos, "ingenua". Por otro lado, dio un golpe velado a Boris Johnson y Liz Truss, al recalcar que había que cambiar la “gran retórica” por un “pragmatismo robusto”.

"Esto significa ser más fuertes en la defensa de nuestros valores y la apertura de la que depende nuestra prosperidad. Significa generar una economía más fuerte en casa, porque es la base de nuestra fortaleza en el extranjero", añadió Rishi Sunak.

La posición de Londres respecto de China ha ido transformándose en los últimos 12 años de gobiernos conservadores. Cameron llegó a llevar a Xi Jinping a tomar unas pintas al pub. Con el Brexit, Boris también quiso estrechar lazos. Pero tan solo seis meses después de abrir las puertas a Huawei, prohibió cualquier acceso de la compañía a la red 5G del Reino Unido, con el objetivo de eliminarla completamente de toda su infraestructura existente para 2027, cediendo así a las presiones de Washington y parte de sus filas.

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En Westminster, hay dos importantes lobbies anti-Pekín: el China Research Group (formado por conservadores) y la Inter-Parliamentary Alliance on China (con representantes de todas las formaciones). Liz Truss endureció aún más la postura. Aunque con ella nunca se sabía si era puro convencimiento o cortejo del núcleo duro para garantizar su apoyo en las primarias.

Ahora Sunak ve China como un actor demasiado importante en la geopolítica para no tener algún tipo de relación de trabajo. Pero su apuesta de "pragmatismo robusto" ya ha hecho sonar las alarmas entre algunos parlamentarios conservadores, a quienes les preocupa que se estrechen lazos en un momento en que el gigante asiático está tratando de aumentar la dependencia de los países europeos de su poderío económico.

Foto: Rishi Sunak y Jeremy Hunt, en una reunión de gabinete, el 26 de octubre. (Reuters/Stefan Rousseau)

Quien en su día fuera líder del Partido Conservador, Iain Duncan, convertido ahora en responsable de uno de los lobbies que buscan mantener distancias con Pekín, considera que China representa "una amenaza para cada elemento de lo que hacemos", menciona el núcleo conservador. "Es culpable de genocidio en Xinjiang, culpable de tomar medidas drásticas contra los cristianos, amenaza a Taiwán y está dañando la economía mundial por su ridícula posición respecto a los confinamientos por el covid. ¿Exactamente cuánta evidencia más necesita el primer ministro?", añadió.

Lo cierto es que Sunak sí es consciente de los desafíos. La reciente decisión del Gobierno de bloquear la venta de Newport Wafer Fab, una de las plantas de chips más grandes del Reino Unido, muestra cómo las preocupaciones de seguridad nacional están afectando las decisiones comerciales. Londres ha ordenado a la compañía holandesa Nexperia, que pertenece al gigante chino Wingtech, la venta de al menos el 86% de la tecnológica, cuya adquisición se cerró en julio de 2021, tras pagar una cantidad que no fue revelada.

El Ejecutivo también ha pagado a la empresa China General Nuclear Power Group 100 millones por su 20% participación de la construcción de la nueva central nuclear Sizewell C que se firmó con el gobierno de Cameron en 2015. Londres prefiere ahora el socio francés EDF. Asimismo, Downing Street ha ordenado a todos sus ministerios y departamentos dejar de utilizar en ubicaciones “sensibles” cámaras de videovigilancia fabricadas por empresas chinas, a las que Pekín exige por ley cooperar con sus servicios de inteligencia.

Foto: Johnson en una sesión del consejo de seguridad en febrero. (EFE)

En cualquier caso, para saber con detalle cuál será la estrategia global de Sunak habrá que esperar a los próximos meses cuando se publique la actualización de la llamada “Revisión Integrada”, el documento de más de cien páginas publicado a principios de 2021 por el Ejecutivo de Johnson para definir política exterior y seguridad nacional de la nueva 'Global Britain' post Brexit. El programa —calificado en su día como la “mayor revisión” desde la Guerra Fría— ponía la nueva mirada en el Indo-Pacífico. A diferencia de Rusia, que ya era visto como un estado activamente hostil que necesitaba ser tratado como tal, con China se planteaba un enfoque híbrido de “rivalidad y cooperación”.

Quizá en la actualización este punto no cambie demasiado. Pero en lugar de centrarse tanto en Asia, se espera que se acerquen más las posturas con Europa. Porque el Brexit ha demostrado que la geografía sigue siendo clave. Y los acuerdos comerciales con Australia y Nueva Zelanda no están dando los beneficios que aportaba el mercado único de la UE.

David Miliband -ministro de Exteriores con el anterior Gobierno laborista y en su momento considerado el heredero de Tony Blair (si su hermano Ed no le hubiera desafiado en las primarias de 2010, quizá Westminster hoy sería muy diferente) pronunció el pasado martes un discurso en el reputado Chatham House donde aseguró que reparar la relación con la UE era vital desde el punto de vista geopolítico, así como económico. “Nuestros vecinos europeos se parecen más a nosotros que cualquier otro continente en este mundo. En un mundo donde los bloques importan, debemos reconocer dónde están nuestros intereses”, añadió.

Foto: Emmanuel Macron y Rishi Sunak en la COP27 (Reuters/Stefan Rousseau)

Miliband dijo sin rodeos que era un mal momento para que la posición global del Reino Unido se encontrara en un “punto tan bajo”, aunque señaló que estaban pagando el precio de la “arrogancia” y “delirios reconfortantes, pero que no se ajustaban a la realidad”. “Necesitamos honestidad. Nuestra influencia en el exterior, basada en el pragmatismo, la legalidad, la responsabilidad y el compromiso, se ha visto gravemente empañada. Tenemos que dejar de gritar sobre Gran Bretaña y empezar a reconstruirla”, señalaba el que es hoy presidente del Comité Internacional de Rescate (IRC), la organización no gubernamental mundial de ayuda humanitaria con base en Nueva York.

Precisamente en Estados Unidos, pese a la relación especial Londres-Washington, ha sido el francés Emmanuel Macron quien ha protagonizado esta semana la primera visita de Estado en la era de Joe Biden. En definitiva, Downing Street debe definir su estrategia global. Y está claro que debe mirar más allá de los desafíos que plantea China.

Cuando Rishi Sunak acudió a la cumbre del G20, consciente de que sería su puesta de largo como primer ministro ante el resto de líderes, los periodistas británicos que viajaban con él en el avión rumbo a Bali le preguntaron si iba a seguir la estela de su predecesora —la fugaz Liz Truss— de considerar China una "amenaza".

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