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Réquiem de velos: guía de la Policía de la Moral iraní, contada por sus supervivientes
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De Irán a Estrasburgo, el velo siempre

Réquiem de velos: guía de la Policía de la Moral iraní, contada por sus supervivientes

A Tamina, el velo le recuerda a aquella policía en Irán que le quitó el pasaporte y le dijo: “Vistes como una puta”. A Tamina, el velo le recuerda el miedo a que la maten por protestar

Foto: Protestas en Irán por la muerte de Mahsa Amini. (Reuters/WANA)
Protestas en Irán por la muerte de Mahsa Amini. (Reuters/WANA)

“La muerte de Mahsa es la muerte de todas”, asegura Tamina S., abogada de nacionalidad iraní que vive a caballo entre España y Francia desde hace casi tres décadas. "A todas se nos rompió el corazón el día 16 de septiembre". Habla entre lágrimas sobre la muerte de Mahsa Amini, una joven kurda de 22 años que fue detenida en Teherán por la Policía de la Moral. ¿Su delito? Llevar mal colocado el velo de uso obligatorio en la República Islámica de Irán.

La versión oficial del régimen defiende que la mujer se desvaneció bajo custodia policial y que acabó muriendo en el hospital a causa de una patología previa que afectaba a su corazón. Hay testigos, sin embargo, que hablan de que Mahsa sufrió agresiones tanto en el momento de su detención como durante el trayecto a la comisaría: golpes en el cuerpo y en la cabeza que acabarían con su vida. Su familia defiende que la chica no sufría ninguna enfermedad previamente diagnosticada.

Mahsa no murió, a Mahsa la mataron”, gritan como consigna las mujeres y los hombres que toman las calles como protesta contra el régimen iraní. Ellas rasgan sus velos, ellos corean lemas contra los líderes corruptos a pesar de estar sufriendo la brutalidad de los efectivos policiales. ¿Cómo reaccionar ante el cabello suelto de una mujer? Incitando a la agresión: deshumanizando, deslegitimando y subordinándolas a una religión —al islam chií— manipulada para suprimir los derechos humanos en nombre de Alá. “Sabemos que hay desapariciones de activistas en las protestas de estos días”, denuncia Tamina. “Una periodista, Niloofar Hamedi, ha desaparecido junto a otras 17 personas, y también hay cinco muertos identificados”.

Foto: Manifestaciones por la muerte de Mahsa Amini en Teherán. (EFE/STR)

Tamina lidera un grupo de exiliados iraníes cuyo objetivo es la visibilidad de los horrores del régimen. "Vivimos con miedo a ser identificados, no por lo que nos pueda pasar a nosotros, sino por las repercusiones que pueden sufrir nuestras familias en Irán". Hace tres años, fue a su país a visitar a su familia y cuenta las agresiones sufridas por parte de la Policía de la Moral. "He vivido tres décadas en Europa, que me detengan por llevar el velo mal es algo inconcebible. Imagínate la frustración de saber que en aquel momento no podía hacer nada para defenderme".

También los hombres son víctimas de restricciones y agresiones. Jawed Z. cuenta que le detuvieron en Teherán por vestir como si fuera “un estadounidense”: llevaba vaqueros y una camiseta de marca occidental. "Me dejaron desnudo en una celda durante cuatro días y dos policías me agredieron sexualmente".

"Me acusan de agudizar la islamofobia"

La muerte de Mahsa parece haber sido la gota que ha colmado el vaso. Tamina ha logrado reunir a un grupo de jóvenes en Estrasburgo, Francia, que como ella sienten la necesidad de denunciar lo que está sucediendo en su país de origen. Habla de reacciones por parte de comunidades de musulmanas que no se esperaba. "Necesitamos la solidaridad de nuestras hermanas y estamos encontrando su hostilidad. Se han organizado manifestaciones 'prohijab' en algunos lugares como respuesta a la quema de velos que está teniendo lugar en Irán, también estamos siendo acusadas de ir contra el islam y de agudizar la islamofobia".

"Necesitamos la solidaridad de nuestras hermanas y estamos encontrando su hostilidad"

El tema del velo es siempre un asunto polarizado y pasional, sin embargo, el 'hijab' en Irán está lejos de ser un símbolo religioso. “Para nosotras, el velo representa al régimen, no tiene nada que ver con Alá”, explica Tamina. "Por eso no entendemos que las hermanas 'hijabis' [que llevan el velo] de Europa se sientan atacadas o amenazadas por nuestra lucha. Nosotras protestamos contra la imposición, contra la obligación de llevar el velo por parte de un Gobierno, pero también por parte de la familia".

Tamina hace referencia a la desigualdad en las comunidades musulmanas a la hora de abordar las injusticias. “Cuando en España se prohíbe que una chica lleve el velo en un instituto, las redes sociales se incendian”, explica. "Sin embargo, se silencia a aquellas que no pueden quitarse el 'hijab', que están obligadas a llevarlo, aunque sea por complacer a la familia".

Foto: Día Internacional de la Mujer en Hyderabad, Pakistán. (EFE/Nadeem Khawar)

Ve en Irán un ejemplo de lo que ocurre cuando se utiliza la religión como arma política. "A las mujeres iraníes nos han impuesto el velo y lo hemos acabado detestando. En Europa, está pasando lo contrario: las amenazas de prohibir el 'hijab' solo están provocando que las chicas insistan en ponérselo".

La vida bajo la Policía de la Moral

A Tamina, el velo le recuerda a aquella policía en Irán que le quitó el pasaporte y le dijo: “Vistes como una puta”. A Tamina, el velo le recuerda el miedo a que la maten por protestar. Al menos 17 han muerto en estas protestas. El miedo de que maten a su familia. El miedo de no poder volver a pisar su país nunca más. Tamina llora viendo las imágenes de todas esas mujeres valientes rasgando sus velos, porque entiende perfectamente el significado. Porque ha vivido el terror, porque ha visto la pérdida de la tierra en los ojos de sus padres, la nostalgia, el miedo a morir. Para Tamina, su pelo suelto es una forma de hacer política, su falda corta es política, la belleza es política y por eso se castiga.

Toda su familia está pendiente de las noticias, con la esperanza de que esta vez los crímenes del régimen no pasen desapercibidos. “Que acabe ya la obsesión de blanquear a Irán, cáspita”, susurra el padre en un español perfecto. "Que acabe ya la obsesión por defender a un país en el que hay zonas en las que sigue existiendo la lapidación como castigo y en el que llevar el pelo suelto te puede causar la muerte".

Vivir en Irán supone vivir con la sensación permanente de estar siendo vigilado. “Recuerdo estar en la playa y recogerme el velo a modo de turbante”, cuenta Tamina. "A los cinco minutos tenía a la Policía de la Moral humillándome. Mis tíos trataban de defenderme explicando que yo vivía en el extranjero, lo que empeoró las cosas: me acusaron de introducir influencias occidentales en el país y acabé detenida. Pasé las vacaciones de juicio en juicio, sin pasaporte, sin saber si podría volver a Europa. Los procedimientos judiciales consistían en un policía comiendo mandarinas y haciéndome preguntas absurdas, como por ejemplo si escuchaba música o si llevaba el velo en España".

Foto: Una protesta en Francia (EFE) Opinión

Una de las jóvenes del grupo de Tamina recuerda que la detuvieron en el aeropuerto, antes de volver a Europa, porque debajo del ‘mantó’ —una prenda que cubre por completo el cuerpo de las mujeres— llevaba unos vaqueros ajustados y una camiseta de manga corta. “¿Esa es la imagen que vas a dar como iraní?”, le espetaron las agentes de la Policía de la Moral. Su familia tuvo que traer ropa nueva para que la chica se cambiara antes de poder coger su vuelo a Francia.

Otra de las chicas habla de cómo literalmente le midieron los centímetros de pelo que su velo dejaba a la vista. "Cinco centímetros", aclara. "Y cinco fueron los días que pasé detenida".

Las mujeres en entornos islámicos sabemos que cubrirse el cabello solo tiene sentido y valor si la decisión sale de una misma. En cuanto hay coerción, ya no se trata de un elemento religioso, sino de control, ya sea por parte de un Gobierno, de un marido o de los padres.

Por eso las iraníes queman sus velos, acompañadas de sus padres, hermanos y amantes.

Foto: Protesta por la muerte de Mahsa Amini. (EFE/EPA/Erdem Sahin)

Se quema el velo que ha matado a Mahsa.

Se quema el velo que ha asfixiado a miles de mujeres durante años.

Se queman los velos que son el símbolo de un país que no pertenece a los iraníes, sino a un líder supremo.

Se queman los velos para que sean antorcha e iluminen las atrocidades que están teniendo lugar en una tierra en la que existen comisarías específicas para los detenidos por la Policía de la Moral, una tierra en la que se está deteniendo a personas cuyo crimen es tener familiares en Occidente.

Las mujeres iraníes en España y en Francia gritan para que no apartemos la mirada, para que no nos contentemos con las versiones oficiales. Gritan aun sabiendo que las consecuencias pueden ser fatales, aun sabiendo que quizá no sean capaces de volver a su país. Las mujeres iraníes en Europa se cortan el pelo y rasgan sus velos mientras repiten: “Este velo no representa a mi Alá, representa a un asesino, por eso me niego a cubrirme, prefiero la muerte”, como dice una de las jóvenes reunidas en Estrasburgo. "Nos están matando, nos están ahogando. Basta ya".

Basta ya.

“La muerte de Mahsa es la muerte de todas”, asegura Tamina S., abogada de nacionalidad iraní que vive a caballo entre España y Francia desde hace casi tres décadas. "A todas se nos rompió el corazón el día 16 de septiembre". Habla entre lágrimas sobre la muerte de Mahsa Amini, una joven kurda de 22 años que fue detenida en Teherán por la Policía de la Moral. ¿Su delito? Llevar mal colocado el velo de uso obligatorio en la República Islámica de Irán.

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