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"El zorro cuida el gallinero": la guerra resucita el debate sobre si la ONU es inútil
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Muchos votos, pero cinco vetos

"El zorro cuida el gallinero": la guerra resucita el debate sobre si la ONU es inútil

El Consejo de Seguridad de la ONU, supuestamente encargado de mantener la paz, cuenta con Rusia como miembro permanente y con capacidad de impedir cualquier resolución sobre Ucrania

Foto: El Consejo de Seguridad de la ONU escucha el discurso del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. (Reuters/Andrew Kelly)
El Consejo de Seguridad de la ONU escucha el discurso del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. (Reuters/Andrew Kelly)
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A principios de este mes, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se dirigió al Consejo de Seguridad de la ONU en una nueva videollamada de las decenas que ha realizado ante representantes extranjeros desde el inicio de la guerra rusa contra Ucrania. Sin embargo, esta vez existía una notable diferencia con respecto al resto de sus intervenciones en parlamentos de todo el mundo: entre las naciones a las que se dirigía, se encontraba aquella que ha invadido su país.

Rusia es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el único cuerpo de la organización con capacidad de tomar decisiones en la arena internacional. Junto a Estados Unidos, China, Francia y Reino Unido, Moscú ha contado desde la fundación del organismo, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, con el derecho a votar —y, mucho más importante, vetar— cualquier resolución. Ese es el motivo por el cual, pese al movimiento tectónico que ha supuesto la invasión rusa, el consejo no se ha pronunciado oficialmente ni una sola vez al respecto.

El discurso de Zelenski se dirigió directamente a este elefante en la sala. "Ucrania tiene el derecho moral de proponer una reforma del sistema de seguridad mundial", aseveró el mandatario. “Estamos lidiando con un Estado que está convirtiendo el derecho a veto del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en el derecho a morir”, agregó, visiblemente enfadado, ante la parálisis a la que Rusia tiene sometido el cuerpo. “El sistema de la ONU debe reformarse de inmediato”, sentenció.

Foto: Christoph Heusgen. (EFE/Christian Marquardt)

El presidente ucraniano no es el único en formular esta petición. La guerra de Ucrania ha resucitado por enésima vez el debate sobre la estructura y el funcionamiento del Consejo de Seguridad, uno que vuelve a la vida cada vez que uno de sus integrantes (especialmente Rusia y Estados Unidos, los dos países con más vetos en su historial, si se tiene en cuenta la etapa soviética) bloquea reiteradamente resoluciones en torno a un conflicto. Los representantes estadounidenses, sin importar el partido del presidente que se sentara en la Casa Blanca, han vetado durante décadas cualquier votación sobre la ocupación israelí de territorio palestino. Moscú, por su parte, ha impedido resoluciones sobre guerras en las que participaba militarmente, como en Georgia, Siria y, ahora, Ucrania.

¿Cómo puede sobrevivir el organismo, supuestamente encargado de mantener la paz y la seguridad entre los países, cuando uno de sus miembros permanentes es el iniciador de una guerra de agresión en la que día a día surgen evidencias de crímenes contra la humanidad? No es la primera vez que muchos se hacen esa pregunta. EEUU y Reino Unido invadieron Irak en 2003 sin la aprobación de la ONU y sin sufrir ninguna consecuencia por sus puestos permanentes en el consejo. Sin embargo, la marea de críticas contra el Consejo de Seguridad arrecia ahora más fuerte que nunca. Para Pamela Chasek, profesora de Ciencia Política en el Manhattan College de Nueva York, la invasión de Ucrania “ha provocado una crisis existencial para las Naciones Unidas, como lo hizo la Segunda Guerra Mundial para la Sociedad de Naciones”, el organismo internacional previo a la ONU creado por el Tratado de Versalles en 1919.

Las realidades geopolíticas han cambiado, pero la ONU todavía se basa en el orden mundial posterior a 1945

La Organización de las Naciones Unidas fue creada con el objetivo de ser la sucesora, esta vez exitosa, de la Sociedad de Naciones, que había nacido herida de muerte al no contar con Estados Unidos desde el principio y que fue incapaz de impedir que se produjera una nueva guerra internacional todavía más destructiva 20 años después. Los cinco países que se sientan en el Consejo de Seguridad son, precisamente, los principales vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Y aunque el mundo ha cambiado enormemente en los últimos 77 años, el cuerpo más importante de la ONU ha permanecido prácticamente estático. “Las realidades geopolíticas han cambiado, pero la ONU todavía se basa en el orden mundial posterior a 1945”, indica Chasek.

Desde su creación, el Consejo de Seguridad ha experimentado cambios muy limitados. En 1965, se enmendó la Carta de la ONU para aumentar el número de miembros de nueve a 15; en 1971, la República Popular de China sustituyó a Taiwán como miembro permanente, y en 1991, la Federación de Rusia reemplazó a la Unión Soviética. Llevamos más de tres décadas sin la más mínima transformación del cuerpo, a pesar de que llamados a reformarlo, similares a los lanzados este mes por Zelenski, se han repetido incesantemente desde las propias Naciones Unidas.

Foto: Asamblea General de las Naciones Unidas. (EFE/EPA/Jason Szenes)

Estas reformas que todo el mundo menos cinco países parece desear se han estancado porque necesitan de una enmienda al documento fundacional de la ONU. Y para enmendar la Carta de las Naciones Unidas, de acuerdo con su artículo 108, es necesario el voto de dos tercios de los miembros de la Asamblea General y, crucialmente, la ratificación de todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. “Ahí yace el problema. Los cinco miembros permanentes deben aprobar este cambio. Y no quieren aprobar nada que pueda disminuir su posición o poder. Diferentes propuestas han tratado de expandir la membresía del Consejo de Seguridad, expandir el número de miembros permanentes y expandir los miembros con poder de veto, pero ninguna ha llegado a ninguna parte”, apunta Chasek. “Es un caso en el que el zorro cuida del gallinero, por así decirlo”, agrega.

Pese a la imposibilidad de reformar el organismo mientras Rusia (u otro miembro permanente) se oponga, la invasión de Ucrania ha aumentado la presión al respecto. La semana pasada, el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa —cuyo país espera unirse algún día al consejo—, declaró que "toda la arquitectura de paz y seguridad de las Naciones Unidas debe ser revisada". Incluso el papa Francisco ha manifestado su descontento con la inoperancia de la organización, manifestando durante su audiencia general del pasado 6 de abril que “en la guerra actual en Ucrania, estamos siendo testigos de la impotencia de las organizaciones de las Naciones Unidas”.

Sin embargo, en el debate sobre la estructura del Consejo de Seguridad, muchos señalan que criticar a la ONU al completo es injusto. “El Consejo de Seguridad es solo una parte de la ONU y del sistema de la organización. En este momento, numerosas agencias de la ONU están sobre el terreno en Ucrania ofreciendo ayuda humanitaria, incluyendo Unicef, la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU), entre otros”, recuerda Chasek.

Foto: Imagen de la sesión de este miércoles. (Reuters/Allegri)

La Asamblea General de la ONU sí ha condenado la invasión de Rusia en una votación ratificada por 141 de los 193 países miembros de Naciones Unidas (y con el voto en contra de únicamente cinco Estados: Rusia, Bielorrusia, Siria, Corea del Norte y Eritrea). Además, el mismo organismo tomó este mismo mes la extraordinaria medida, por segunda vez en la historia, de suspender la membresía de un país del Consejo de Derechos Humanos por 93 votos a favor, 24 en contra y 58 abstenciones.

Sin embargo, mientras el único cuerpo con capacidad de decisión permanezca dominado por cinco países con capacidad de bloquear cualquier resolución vinculante, la reputación de las Naciones Unidas, probablemente, continuará arrastrando la mancha de la inoperancia. “El resto del sistema de la ONU continúa su trabajo sobre el desarrollo sostenible, el alivio de la pobreza y una miríada de otros temas. La ONU no está obsoleta, pero el Consejo de Seguridad necesita ser reformado”, lamenta Chasek.

A principios de este mes, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se dirigió al Consejo de Seguridad de la ONU en una nueva videollamada de las decenas que ha realizado ante representantes extranjeros desde el inicio de la guerra rusa contra Ucrania. Sin embargo, esta vez existía una notable diferencia con respecto al resto de sus intervenciones en parlamentos de todo el mundo: entre las naciones a las que se dirigía, se encontraba aquella que ha invadido su país.

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