Ahora que EEUU se ha ido de Afganistán, los vecinos (y Rusia) se ponen nerviosos
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El día después de la salida de EEUU

Ahora que EEUU se ha ido de Afganistán, los vecinos (y Rusia) se ponen nerviosos

Durante los últimos 20 años, Estados Unidos y la OTAN se han encargado de luchar contra los talibanes. Su marcha sin haberlos derrotado inquieta al resto de países de la región

Foto: Un hombre afgano sostiene la bandera estadounidense. (EFE)
Un hombre afgano sostiene la bandera estadounidense. (EFE)

Durante casi dos décadas, la tensa situación de seguridad en Afganistán ha sido, para bien o para mal, responsabilidad de Estados Unidos. Pero ahora, con la tan esperada retirada de EEUU, que se adelantará a la fecha límite del 11 de septiembre fijada por la administración Biden, de repente los países vecinos están pensando: ¿Cuál es nuestra estrategia para Afganistán? ¿Acaso tenemos una? ¿Qué haremos cuando los estadounidenses se vayan? ¿Queremos que dejen un cepillo de dientes, por si acaso?

Algunos de los vecinos de Afganistán están nerviosos. Durante el fin de semana, el jefe de la diplomacia rusa, Sergey Lavrov, admitió que está "preocupado" por el hecho de que los militantes respaldados por los talibanes se hagan con el control de vastas franjas de territorio en el norte de Afganistán. (Sí, se trata del mismo Lavrov que hace apenas dos años pedía que todas las tropas extranjeras abandonaran el país).

Los rusos, junto con los chinos, temen que si los talibanes desestabilizan aún más Afganistán, esa inestabilidad se extienda a los cinco países de Asia Central, que tienen su propio historial de violencia yihadista. Todos ellos son antiguas repúblicas soviéticas que Moscú sigue considerando parte de su esfera de influencia y de las que China importa mucho petróleo y gas natural.

Foto: Soldados del ejército afgano en Guzara, en la provincia de Herat. (Reuters)

Por su parte, más allá de los yihadistas, lo último que quieren los países de Asia Central es una crisis de refugiados afganos en sus fronteras. En los últimos días, uno de ellos, Tayikistán, ha visto cómo más de 1.000 miembros del ejército afgano en retirada han cruzado a su territorio huyendo de los talibanes.

Esto es solo el principio. Todos los principales actores implicados, incluido EEUU, están de acuerdo en que la toma del poder por parte de los talibanes en Afganistán ya es cuestión de tiempo. Sin el apoyo de Estados Unidos y de la OTAN, el ejército afgano no podrá defenderse de los talibanes durante mucho más tiempo; según los últimos datos de inteligencia de Estados Unidos, todo podría acabar en tan solo seis meses. Pakistán, el vecino más influyente de Afganistán, es muy consciente de ello.

Mientras tanto, EEUU ha estado contactando discretamente con Kazajstán, Tayikistán y Uzbekistán para que permitan a los agentes de inteligencia estadounidenses vigilar a los talibanes desde su territorio. Washington también quiere que estos países acojan temporalmente a las familias de miles de traductores afganos mientras esperan visados estadounidenses.

Foto: Foto de archivo de tropas estadounidenses en Afganistán. (Reuters)

Las operaciones de inteligencia son probablemente lo mejor que puede hacer Estados Unidos, ya que Rusia y China no permitirán que haya bases estadounidenses en la región. Las repúblicas de Asia Central, que comercian principalmente con Rusia y China, tienen poco que decir al respecto.

En cualquier caso, los intereses de Estados Unidos en la región pronto se alinearán con los de sus dos principales adversarios: Rusia y China. Ninguno de ellos quiere estar en Afganistán, pero todos quieren que el país sea relativamente estable, aunque esté controlado por los notoriamente imprevisibles talibanes.

Estados Unidos tiene que vigilar a los talibanes para asegurarse de que no se venguen por haberlos expulsado del poder en 2001. Rusia probablemente esté de acuerdo con ello, siempre que el impacto estadounidense sea muy ligero y se evite que los militantes alojados por los talibanes o los refugiados afganos causen problemas a las repúblicas de Asia Central. Y China necesita que Afganistán no caiga en otra guerra civil porque Pekín desea aprovechar la riqueza mineral de Afganistán, apoyar a su aliado Pakistán, presionar a India y detener a los separatistas uigures que operan desde territorio afgano.

Foto:  Soldados de la OTAN en Afganistán. (EFE)

Incluso Pakistán podría agradecer operaciones de inteligencia estadounidenses limitadas para garantizar que el futuro gobierno talibán no amenace sus propias fronteras porosas, siempre y cuando los drones y espías estadounidenses se mantengan alejados del suelo pakistaní.

Se acabó la red de seguridad. La mayoría de los vecinos de Afganistán han pasado los últimos 20 años confiando en Estados Unidos y la OTAN para resolver los problemas del país. Ahora que las tropas extranjeras casi se han ido, ellos —y el pueblo afgano— tendrán que ocuparse de Afganistán (casi) por sí mismos.

* Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

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