Rabat aprieta las tuercas a Melilla y veta sus exportaciones a Marruecos por la Península
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“Al borde del abismo”

Rabat aprieta las tuercas a Melilla y veta sus exportaciones a Marruecos por la Península

Desde principios de este mes, varios empresarios melillenses han señalado que la aduana de Marruecos ya no acepta el formulario EUR-1, que certifica el origen europeo

Foto: Rabat aprieta las tuercas a Melilla y veta sus exportaciones a Marruecos por la Península
Rabat aprieta las tuercas a Melilla y veta sus exportaciones a Marruecos por la Península

Hace dos años, Rabat cerró, sin informar previamente a las autoridades españolas, la aduana comercial de Melilla (85.000 habitantes) y ahora ha empezado a vetar en la práctica las exportaciones de empresarios melillenses a Marruecos a través de la Península.

Pese a su dedicación a luchar contra la pandemia —el sábado se alcanzó un nuevo récord de contagios en Marruecos (1.776)—, las autoridades marroquíes no ahorran esfuerzos para seguir apretando las tuercas a las dos ciudades autónomas españolas. “No tenemos dudas de que Marruecos quiere asfixiar la economía de Melilla”, denuncia al teléfono Enrique Aldecoa, nuevo presidente de la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME).

Desde principios de este mes, varios empresarios melillenses han señalado que la aduana de Marruecos ya no acepta el formulario EUR-1, que certifica el origen europeo de la mercancía, si la empresa exportadora tiene su sede social en la ciudad autónoma. Previsto por el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Marruecos, ese certificado da derecho a una importante rebaja e incluso a una exención de aranceles para las mercancías europeas.

La iniciativa de Rabat no significa que los productos exportados por empresas melillenses no puedan entrar en Marruecos, pero sí que los importadores marroquíes deberán pagar un arancel muy superior, que encarecerá la mercancía, que será considerada como no europea. Les resultará, por tanto, más barato adquirir el mismo producto a empresas que no estén radicadas en Melilla.

“En la práctica, es un veto a nuestras ventas a Marruecos”, explica un empresario que “por temor a represalias” pide que no se publique su nombre. “Estamos intentando sortear este obstáculo estableciendo, al menos en apariencia, nuestra sede social en la Península o recurriendo a personas afincadas al otro lado del Estrecho para que figuren como exportadores y que la ciudad de Melilla no aparezca en el documento de exención de aranceles”, añade.

La CEME ha solicitado a la Delegación del Gobierno en Melilla que inste a la Dirección General de Aduanas de España a “pedir explicaciones oficiales a la de Marruecos por este nuevo atropello”. La queja de los empresarios melillenses se sustenta en los testimonios de los que han padecido la arbitrariedad marroquí, porque la aduana de Marruecos no ha motivado por escrito su rechazo del EUR-1 para las empresas con sede en la ciudad autónoma. Ceuta (85.000 habitantes) no padece, por ahora, el mismo problema.

Estamos intentando sortear este obstáculo estableciendo nuestra sede social en la Península o recurriendo a personas afincadas

El 1 de agosto de 2018, Rabat cerró, sin consultar con Madrid, la aduana comercial de Melilla acordada en el tratado hispano-marroquí de Fez de 1866 y ratificada en 1956, cuando Marruecos accedió a la independencia. A través de ella, Melilla exportó a Marruecos en 2017, el último año completo en el que estuvo abierta, mercancías por valor de 47 millones de euros.

Desde hace dos años, algunos empresarios melillenses han intentado continuar con sus exportaciones a Marruecos a través del puerto de Almería, desde donde son trasladadas al puerto marroquí de Beni Enzar, pegado a Melilla. Rabat acaba de cercenar esta vía alternativa de comercio.

Cuando se produjo el cerrojazo de la aduana comercial, el Gobierno español no protestó convocando, por ejemplo, al embajador marroquí en Madrid o llamando a consultas a su embajador en Rabat. Ni siquiera la diplomacia española redactó una nota verbal de protesta. El entonces ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, anunció la creación de un grupo de trabajo hispano-marroquí para resolver el problema, grupo que se ha reunido un par de veces sin lograr ningún avance. “Nos preocupa el silencio del Gobierno de España”, afirma Enrique Alcoba. “Por desgracia, estamos desprotegidos desde hace años”, añade.

Las autoridades Marruecos acentúan de nuevo la presión sobre las ciudades autónomas españolas para asfixiarlas económicamente

La frontera terrestre entre Marruecos y Melilla está cerrada, por motivos sanitarios, desde mediados de marzo, pero cuando se reabra no se reanudará el contrabando, que los melillenses llaman 'comercio atípico', cuyo volumen de negocios superaba los 400 millones de euros anuales. Así lo han anunciado el ministro de Comercio marroquí, Moulay Hafid Elalamy, y el director general de Aduanas, Nabyl Lakhdar. Este será el próximo gran revés que padecerá la ciudad.

Rabat ya cortó ese comercio con Ceuta el 7 de octubre de 2019, y en febrero, vísperas del cierre de la frontera terrestre del Tarajal, llegó incluso a vetar la exportación de pescado fresco a la ciudad autónoma. El volumen de negocios del contrabando superaba en este caso los 700 millones de euros anuales, según una estimación de la Consejería de Hacienda de la ciudad.

Rabat también maltrató a los ceutíes y melillenses sorprendidos en Marruecos en marzo por el súbito cierre de fronteras. Repatrió, en mayo, a través de las fronteras terrestres, a una parte de los marroquíes que se habían quedado varados en las dos ciudades, pero no autorizó a los ceutíes y melillenses atrapados en Marruecos a cruzarlas en sentido inverso. Para regresar a sus ciudades, tuvieron que viajar primero a Tánger y allí embarcar en unos ferris especiales hasta Málaga, desde donde, por barco o en avión, regresaron a Ceuta y Melilla. Hicieron así un largo y costoso viaje en lugar de caminar unos cientos de metros por los pasos fronterizos de Beni Enzar o del Tarajal.

Foto: Marruecos se cierra y bloquea a ciudadanos suyos en Algeciras, Ceuta y Melilla

Ceutíes y melillenses se preguntan ahora en qué condiciones se reabrirán las fronteras terrestres con Marruecos probablemente este otoño. No habrá ya contrabando, pero la duda es si los miles de marroquíes —sobre todo mujeres— que trabajan legalmente o en negro en Ceuta y Melilla podrán atravesarlas a diario. Rabat no negociará con Madrid sino que impondrá su criterio, según fuentes conocedoras de las intenciones marroquíes.

Algunos responsables marroquíes han dejado caer que Ceuta y Melilla tienen ante todo una vocación turística, pero sus palabras carecen de credibilidad. Rabat recordó, por ejemplo, a sus funcionarios, en julio de 2019, mediante una circular, que no podían visitar las ciudades autónomas ni siquiera de paso, en tránsito hacia la Península. Ahora el temor es que solo permita la entrada en Marruecos desde Ceuta y Melilla a los vecinos de las dos ciudades y que excluya a todos los demás españoles y, en general, a los turistas europeos.

Cuando en marzo la pandemia empezaba a azotar Marruecos, las autoridades marroquíes promulgaron dos leyes aprobadas por su Parlamento que amplían sus aguas territoriales —no reconocen aguas territoriales a Ceuta y Melilla— y que delimitan a 200 millas náuticas su zona económica exclusiva y a 350 su plataforma continental, que se solapa así con la que Canarias aspira a obtener.

Ocho organizaciones empresariales de Melilla, frente a la Delegación del Gobierno para exigir soluciones a la situación de la frontera con Marruecos. (EFE)
Ocho organizaciones empresariales de Melilla, frente a la Delegación del Gobierno para exigir soluciones a la situación de la frontera con Marruecos. (EFE)

A diferencia de su padre, el monarca Hassan II, que no desperdiciaba ocasión de reivindicar públicamente Ceuta y Melilla, Mohamed VI lleva 13 años sin mencionar las ciudades autónomas en sus discursos. Sí ha puesto en marcha una estrategia para desarrollar el norte de su reino, especialmente el noroeste, al tiempo que asfixia económicamente las dos ciudades que la prensa oficialista marroquí suele llamar “presidios”.

Los sucesivos gobiernos españoles, del Partido Popular y del PSOE, no han reaccionado ante lo que Juan Vivas, el presidente ceutí, describía en enero como el “acoso de Marruecos”. Han dejado así que Ceuta esté “en riesgo de supervivencia”, según su presidente. De no actuar, vaticinó, toda la zona estará “al borde del abismo”.

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