137 casos locales en Pekín

¿Qué está pasando en China con el rebrote en Pekín? El "desafío formidable" de la capital

Pekín, que ha elevado la alerta a nivel 2, ha suspendido las clases y controla la movilidad y los aforos en los espacios públicos ante el rebrote asociado al mercado de Xinfadi

Foto: Un trabajador sanitario toma una muestra a una mujer (EFE)
Un trabajador sanitario toma una muestra a una mujer (EFE)
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China contiene de nuevo el aliento ante el peor rebrote del coronavirus SARS-CoV-2 que vive desde abril y por el que ha echado el cierre al mercado de Xinfadi, el punto de venta mayorista más importante de la capital, Pekín, y se ha elevado a nivel 2 la respuesta de emergencia sanitaria ante los 137 contagios de covid-19 que ya se han detectado en la ciudad a fecha de 17 de junio, con 31 contagios notificados en las últimas horas. Esto quiere decir, según explican en 'Global Times', que en las comunidades de riesgo se prohíbe la entrada de forasteros y en aquellas áreas donde la situación es aún más delicada nadie puede salir, ya que la población tiene prohibido abandonar Pekín, una medida que también se aplica al personal relacionado con el mercado Xinfadi —unos 1.500 empleados, a los que hay que sumar más de 8.000 personas relacionadas con su actividad—, donde se habría detectado el patógeno en una tabla de cortar pescado empleada por un vendedor que manipulaba salmón importado del mercado de Jingshen, de acuerdo con lo que se ha podido saber hasta ahora del rebrote.

[Un nuevo brote en China dispara el miedo a una segunda ola]

Los vuelos y viajes en grupo de carácter interprovincial se han suspendido y las visitas a lugares públicos como parques, museos, galerías de arte o bibliotecas se están gestionando a través de reservas, con un aforo que no supere el 30% de ocupación del lugar. Además, desde este miércoles, 17 de junio, la formación escolar y universitaria de carácter presencial vuelve a suspenderse en todas las etapas estudiantiles, mientras que el teletrabajo se fomenta de nuevo sin parar la producción de aquellas actividades que no puedan sujetarse a esta norma. En todo momento, los trabajadores deberán llevar mascarilla si se encuentran en lugares cerrados. Asimismo, el número de pasajeros que se mueven en transporte público también se ha reducido. La alerta ya es máxima por lo delicado de la situación y Pekín se enfrenta a un "desafío formidable", como así lo definió este martes la Comisión Nacional de Salud china, para controlar y evitar la propagación del covid-19 fuera de la capital y contener así el brote que se ha dado a nivel local en Pekín.

China endurece las medidas para frenar el rebrote de Pekín

Hasta la ciudad, ya se han desplazado efectivos de un equipo experto que ha trabajado a lo largo de la pandemia en el foco originario de la enfermedad, la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei, y se pretenden hacer pruebas diarias masivas —con la obligación de las autoridades sanitarias locales de reportar casos nuevos cada dos horas y ofrecer resultados de los test en menos de 12 horas— para mejorar la capacidad de reacción frente a este brote y contener, con estas medidas y la férrea gestión de los distritos, barrios y comunidades afectadas, el mismo. Por el momento, las autoridades de Pekín ya han decretado el cierre de 29 comunidades ya que nueve de los once distritros de la capital han notificado casos de transmisión local asociados al mercado de Xinfadi, ubicado en el distrito de Fengtai, el más afectado.

A ello hay que añadir que tres provincias más del gigante asiático, Liaoning, Hebei y Sichuan, también han reportado infecciones relacionadas con la transmisión comunitaria de Pekín. Como parte de las medidas de prevención que se han puesto en marcha, se desinfectarán todos los restaurantes y mercados de alimentación en una "inspección preventiva integral" que incluirá asimismo la realización de pruebas de diagnóstico a vendedores y comerciantes, a la par que se tomarán más muestras del mercado de Xinfadi para su análisis.

Los próximos tres días son claves para frenar el brote ya que las personas infectadas con el coronavirus comenzarán a mostrar síntomas, de acuerdo con lo que ha explicado Wu Zunyou, epidemiólogo del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, quien también ha ubicado en el tiempo los primeros contagios señalando que se produjeron a finales de mayo, según las declaraciones recogidas por el 'Global Times'. La Comisión Nacional de Salud china informó el 12 de junio del primer caso de contagio local después de más de cincuenta días sin notificarse nuevos infectados, según se refleja en una nota de prensa recogida en su página web. El paciente, de 52 años y residente en el distrito de Xicheng, acudió al hospital con mascarilla el 10 de junio tras sentir cansancio y frío aunque sin mostrar los síntomas relacionados con tos o molestias al respirar. No había salido de Pekín en las dos últimas semanas previas a dar positivo y no tuvo contacto con personas de otras ciudades, y dio positivo el día 11. Un día después, se detectaron otros dos casos y se apuntó a la tabla de cortar pescado donde se detectó la presencia del virus.

El procedimiento a seguir en España

Tras registrarse el primer caso, la familia del paciente quedó bajo observación médica y se iniciaron las pesquisas para saber cuál había sido el foco de infección, manteniendo la vigilancia en la comunidad de vecinos del infectado, reconstruyendo los últimos movimientos del paciente y recolectando muestras de esos lugares así como de los contactos cercanos de Tang, como así se apellida el hombre aquejado de covid-19 que se convirtió en el primer contagio local tras ocho semanas sin transmisión comunitaria en Pekín.

En el caso de España, durante la desescalada también se han dado rebrotes, aunque no tan graves, en diversas provincias del territorio español, siendo los producidos en el País Vasco, concretamente en los hospitales de Basurto y Txagorritxu, los más alarmantes. No obstante, según lo que destacó este martes en rueda de prensa Fernando Simón, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, "hasta ahora estamos detectando de forma muy precoz los brotes asociados a cualquier tipo de ámbito, detectándolos lo suficientemente rápido para poder controlarlos". La vigilancia epidemiológica en la que se está trabajando en las últimas semanas se basa en "identificar casos individuales y trabajar alrededor de ellos", de acuerdo con lo explicó Simón el pasado viernes, 12 de junio, al comunicar los avances en la desescalada de las autonomías españolas.

En este sentido, el 'modus operandi' para seguir el pulso a la epidemia está siendo similar al procedimiento de actuación en Pekín —con la salvedad de que los mercados de alimentación no forman parte de la ecuación de focos de posible riesgo—, ya que tal y como matizó el epidemiólogo al frente del CCAES en la comparecencia del viernes, el confinamiento estricto para una gran unidad territorial es un protocolo que ya no tiene por qué ser tan necesario. "En varias ocasiones hemos comentado que no es fácil basarse en un solo indicador para tomar estas decisiones. Un número ligeramente mayor de casos en una comunidad con más recursos puede tener mejor pronóstico y evolución que un número menor de casos en una zona con menos recursos", concretó Fernando Simón con respecto a este tema. "Ahora mismo tratamos de identificar casos individuales y trabajar alrededor de ellos. Con lo cual, si la palabra confinamiento la entendemos como confinamiento de unidades territoriales no se aplicaría, pero sí haríamos confinamiento de los grupos de riesgo de estas personas, algo que ya se está haciendo sobre grupos muy concretos".

No obstante, la señal de advertencia sigue ahí: "Una vez que hemos controlado a la epidemia, si nos relajamos más de la cuenta podría haber un resurgimiento relativamente rápido de la progresión". Además, se trabaja con la posibilidad, aunque no haya ninguna certeza de que vaya a suceder, de una segunda ola en otoño. "El problema llegaría si hay una transmisión comunitaria amplia descontrolada, ahí sí que habría que plantearse si hay que cerrar o no unidades territoriales. Para esto tenemos varios mecanismos que están basados en la detección de casos y muestras de PCR positivas y su variabilidad respecto a semanas anteriores, que se valorarían, pero no depende solo de este factor. Se trata de hacer una valoración de varios aspectos como, por ejemplo, la ruralidad del municipio, ya que sigue habiendo zonas muy despobladas y es difícil establecer un criterio común para todo el territorio", matizó también Simón al ser cuestionado por el protocolo que se seguiría en caso de haber rebrotes más acuciados por la movilidad sin restricciones que se dará tras el estado de alarma. "Está en manos de todos que esto no suceda durante el verano, no podemos descartarlo", sentenció.

"La restricción de la movilidad fuera del estado de alarma no es algo que se pueda aplicar legalmente de forma fácil, en algunas situaciones se podría aplicar la Ley Orgánica 3/1986 de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública, pero en otras no", aclaró por otra parte, aludiendo a la complejidad que tendría decretar un confinamiento como el conocido hasta ahora una vez se ha superado lo peor de la crisis sanitaria, cuando ya se cuenta con un procedimiento basado en la experiencia para poder hacer frente en mejores condiciones a una futurible segunda epidemia del covid-19. En principio, la movilidad no se modificará una vez se inicie todo el territorio en la 'nueva normalidad', pero las comunidades autónomas sí podrán tomar medidas de salud pública relacionadas, por ejemplo, con el aforo de espacios de uso público.

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