Propuestas demócratas

¿Se puede abolir la policía? EEUU tienta los límites en medio de las protestas raciales

Mineápolis, la ciudad donde fue asesinado George Floyd, quiere 'abolir' su departamento de policía. Las propuestas de 'desfinanciar' el cuerpo apuntalan el debate

Foto: Oficiales de policía en Nueva York, durante las protestas por la muerte de George Floyd. (Reuters)
Oficiales de policía en Nueva York, durante las protestas por la muerte de George Floyd. (Reuters)

Mineápolis, la ciudad donde fue asesinado George Floyd, quiere 'abolir' su departamento de policía. La palabra fue pronunciada por una de sus concejalas, Alondra Cano: 'abolir'. Otro concejal dijo 'desfinanciar' y otro, 'desmantelar'. Unos planes que apoya la mayoría absoluta del ayuntamiento y que han generado incredulidad y bastantes preguntas. Es obvio que hay problemas de racismo y brutalidad policial. Pero ¿es la solución 'abolir' un departamento de policía?

Más allá de los carteles que se han visto en las manifestaciones de estos días, la llamada a 'desfinanciar' las fuerzas del orden obedece, en parte, a una compensación: una forma de recortar el abultado aumento de los presupuestos policiales que se ha visto en Estados Unidos en las últimas tres décadas. En concreto, desde que el presidente Bill Clinton aprobase en 1994 la Ley de Control del Crimen Violento, que supuso un endurecimiento de los castigos para todo tipo de delitos, la expansión de la pena de muerte y un aumento de la población carcelaria.

Dado que, con esta ley, las fuerzas del orden tenían más responsabilidad y más margen de maniobra, las ciudades de Estados Unidos empezaron a reforzar los cuerpos de policía y a darles más poder y más recursos. Según la agencia Reuters, a día de hoy, la policía e instituciones correccionales ocupan más de un tercio del presupuesto local en ciudades como Atlanta, Houston, Mineápolis o Chicago. En Oakland, California, más del 40% del presupuesto lo consumen las fuerzas del orden.

Las peticiones de recortes presupuestarios no son nuevas. A finales de mayo, Gwen Garr, la madre de Eric Garner, asesinado por un policía en Staten Island con una maniobra de asfixia, volvió a pedir al Ayuntamiento de Nueva York que redujese el presupuesto policial. “Nadie sabe mejor que yo que, cuando das prioridad, financias y blindas al Departamento de Policía de Nueva York —en lugar de invertir en nuestras comunidades—, el impacto es devastador en las comunidades negras y latinas”.

Ahora, con las protestas, la petición se escucha dentro del ayuntamiento. “Sabemos que la ciudad tiene un historial de dar prioridad a la financiación de la policía en lugar de las necesidades de la comunidad”, declaró la concejala Carlina River, citada por el portal Curbed. “Es absolutamente vergonzoso que, después de todas estas protestas, nuestro alcalde siga diciendo que el presupuesto masivo de la policía no juega un papel enorme en las desigualdades y el racismo que vemos en la ciudad”.

"Es vergonzoso que, después de estas protestas, el alcalde de NY aún diga que el presupuesto masivo de la policía no juega un papel en el racismo"

El presupuesto local para el año que viene incluye un recorte de 2.000 millones de dólares a muchos de los servicios sociales. Una manera de compensar el terrible gasto extraordinario que ha supuesto la pandemia de coronavirus. El recorte propuesto para la policía, sin embargo, es de apenas un 0,3%.

El controlador de Nueva York, un equivalente local al defensor del pueblo, ha propuesto reducir en 1.100 millones la asignación de la policía, que asciende a los 6.000 millones en total. Esa cantidad iría destinada a medidas de prevención del crimen, como “trabajadores sociales, consejeros, interruptores de violencia basados en la comunidad y otros profesionales entrenados”. El alcalde, Bill de Blasio, anunció el domingo que transferirá recursos de la policía a otros servicios. El regidor de Los Ángeles, Eric Garcetti, ha prometido recortar 150 millones del presupuesto policial.

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El experimento en Candem

Algunas ciudades ya habían dado importantes pasos en esta dirección. Hace ocho años, la policía de Camden, en Nueva Jersey, se transformó en una “policía de comunidad”: un cuerpo más flexible, con más agentes pero menos sueldo y menos horas de trabajo, y un acento mucho mayor en prevenir la violencia acercándose y entablando conversación con los vecinos. Además, los agentes han recibido formación para limitar el uso de la fuerza y llevan cámaras en los uniformes. La necesidad de transformación tuvo su origen en el fuerte aumento de homicidios registrados en 2012. El condado quería contratar más agentes, pero no tenía dinero.

Según la agencia Bloomberg, desde entonces, Camden ha visto un descenso en los homicidios, que han pasado de ser 67 en 2012 a 25 el año pasado. Estos últimos días, Camden fue uno de los pocos lugares de Estados Unidos donde los agentes de policía marcharon hombro con hombro junto a los manifestantes, sosteniendo carteles. “El hecho de que yo marche con los manifestantes es una forma de desescalada”, declaró el jefe de policía local, Joe Wysocki, al canal ABC News.

Demócratas se arrodillan en honor a George Floyd. (EFE)
Demócratas se arrodillan en honor a George Floyd. (EFE)

La ciudad de Durham, en Carolina del Norte, está buscando un camino parecido. El año pasado, su ayuntamiento rechazó contratar a 18 nuevos policías y decidió explorar otras opciones más próximas a la prevención y a los servicios sociales, según 'The New York Times'. La decisión refleja la campaña del grupo Durham Beyond Policingl, que apuesta por un programa menos policial y más holístico.

Estas propuestas también han tenido detractores inmediatos, como la alcaldesa de Chicago, la demócrata Lori Lightfoot: “Lo que he escuchado de la gente de los barrios es que quieren más protección policial, no menos”. Varios jefes de policía de grandes ciudades, en sus comparecencias de estos últimos días, han advertido sobre la posibilidad de que estas iniciativas traigan un rápido repunte del crimen.

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¿'Desfinanciar' o reformar?

El alcalde de Mineápolis, el demócrata Jacob Frey, se mostró en contra de las propuestas defendidas por nueve de los 12 miembros del Consejo Municipal. Ha declarado, en cambio, que trabajará junto al jefe de policía local para conseguir “una reforma estructural, profunda, y abordar el racismo sistémico de la cultura policial”.

Uno de los factores más poderosos a los que se enfrenta cualquier alcalde o legislador que quiera tocar las fuerzas del orden son los sindicatos policiales. Organizaciones capaces de acaparar las riendas de cualquier investigación en sus filas, proteger a sus miembros acusados de mala conducta o contribuir a las campañas de políticos a cambio de que preserven sus prioridades: la primera, rechazar cualquier reforma que los obligue a ser más responsables y transparentes. Los sindicatos de policía tienen abogados, voceros y patrullas en las calles.

Las propuestas de 'abolir' y 'desfinanciar' la policía se han colocado en el centro del debate nacional. El Partido Demócrata ha presentado en el Congreso una propuesta de ley que obligaría a la policía a rendir más cuentas acerca de su conducta. Las llaves de estrangulamiento, como las que mataron a George Floyd y Eric Garner, serían prohibidas, y harían más fácil procesar a los policías sospechosos.

“Estos son cambios de sentido común que, francamente, crearán un mayor nivel de responsabilidad para aquellos agentes de policía que violan la ley, que violan nuestros derechos y que violan los estándares comunes de nuestra comunidad”, dijo a la radio NPR Corey Booker, senador de Nueva Jersey y uno de los autores del texto.

¡Ley y orden!

A pesar de los detalles que encierran estas propuestas, y de sus antecedentes prácticos, el eslogan quizá sea demasiado agresivo para el norteamericano medio. Una encuesta de YouGov refleja que, si bien la inmensa mayoría de los ciudadanos apoya mejorar la formación policial para reducir la violencia, solo una pequeña minoría (16% de los demócratas y 15% de los republicanos) respalda el llamado a “desfinanciar' la policía”.

Puede que el presidente de EEUU haya leído esta encuesta, o puede que sea simplemente su instinto, pero Donald Trump ha usado el eslogan de 'abolir la policía' repetidamente en la última semana, identificando con él a todos los demócratas. “LEY Y ORDEN, NO ABOLIR Y DESFINANCIAR LA POLICÍA”, tuiteaba este lunes el presidente. “¡Los demócratas radicales de izquierda se han vuelto locos!”. Aquel sueño suyo de enfrentarse al senador Bernie Sanders en las presidenciales, y poder etiquetar a todos sus adversarios como peligrosos comunistas, se esfumó con la victoria de Joe Biden. Pero las actuales protestas de la izquierda en las calles, con este tipo de carteles, pueden aportar desde ahora la munición necesaria para ganar.

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