"LAS COSAS HAN CAMBIADO MUCHO EN NY"

¿Se está convirtiendo Nueva York en un 'pueblo Potemkin' pijo y vacío de clientes?

Con la quinta parte de población y 600 veces menos espacio, la ciudad de Nueva York tiene un PIB similar al de España. Pero incluso la Meca del capitalismo exhibe tiendas vacías

Foto: Una tienda de Louis Vuitton en Manhattan. (Reuters)
Una tienda de Louis Vuitton en Manhattan. (Reuters)

Con la quinta parte de población y 600 veces menos espacio, la ciudad de Nueva York tiene un PIB similar al de España. Su paro oficial es ridículo, la actividad no cesa y los neoyorquinos recuerdan a barriles de pólvora traqueteando en la parte de atrás de un camión. Pero incluso la "Meca del Capitalismo" exhibe calles repletas de tiendas vacías, como si estuviera en medio de una gran recesión.

"No creo que las pequeñas empresas puedan sobrevivir", dice Nam Tran, diseñador de interiores para tiendas neoyorquinas. "A veces abren una tienda y se mantienen solo unos pocos meses. Incluso las grandes empresas tienen dificultades en pagar el alquiler. Creo que el cambio tecnológico es la principal razón".

El despegue de las compras por internet, que ha causado un cierto declive entre las tiendas físicas, es una de las variadas razones que alegan los profesionales del sector minorista. Según el Departamento de Comercio, solo en 2018 las ventas online crecieron un 15% hasta rebasar el medio billón de dólares en Estados Unidos.

A medida que se expande un gigante como Amazon, que ya se come el 40% de este pastel, una serie de negocios de toda la vida, desde tiendas individuales a viejas cadenas de lujo y centros comerciales, echan el cierre. Le pasó a 5.800 tiendas en 2018: menos de la mitad de las que cerrarán este año, según Coresight Research.

Zapatos que cuelgan de los cables de luz en el barrio de Manhattan, Nueva York. (Reuters)
Zapatos que cuelgan de los cables de luz en el barrio de Manhattan, Nueva York. (Reuters)

Otro motivo es el exceso de oferta. Estados Unidos tiene diez veces más espacio comercial per cápita que Alemania y cinco veces más que Reino Unido. La multiplicación hasta el infinito de opciones, y la presión para ser competitivos, ha generado un ecosistema feroz, con productos tan baratos que hasta da vergüenza comprarlos, y dos o tres gigantes causando estragos en el sector.

Pero todos estos factores, instalados en el área resbaladiza de los grandes números y las predicciones de futuro, se quedan pequeños en comparación con un elemento mucho más real, más cruel y sobre todo más inmediato: la subida de los alquileres. La tarifa mensual de un local en Manhattan ha subido un 50% entre 2010 y 2017.

¿Nadie va a pensar en los clientes?

Uno de los mejores ejemplos de estos cambios lo representa el barrio del West Village, en concreto la zona de Bleecker Street. Es la típica historia de auge y caída de los imperios, solo que concentrada en una calle, y en apenas una década y media. Todo empezó con una serie de televisión y una tienda de 'cupcakes'.

A principios de siglo, el éxito de "Sexo en la ciudad" disparó el valor inmobiliario de esta calle, donde la protagonista vivía y se reunía con las amigas para hablar de su vida sentimental y comer un 'cupcake'. De un año para otro, no había una marca 'chic' que no quisiera tener presencia en Bleecker Street. Solo Marc Jacobs abrió seis sucursales en cinco bloques a la redonda de dicha pastelería, Magnolia Bakery.

Los propietarios del barrio se volvieron locos. Transformaron los apartamentos a pie de calle en espacios comerciales y subieron los alquileres hasta el cielo. Las librerías, mercerías, cafés y restaurantes acabaron siendo expulsados, y otras tiendas de lujo, que sí podían pagar esas cifras y firmar contratos de varios años, se mudaron al barrio. El prestigio lo tenían asegurado, pero ¿y los clientes?

"Un secreto a voces entre los minoristas era que Bleecker Street era un 'pueblo Potemkin' pijo, vacío de clientes", escribió Steven Kurutz en 'The New York Times'. "Los fans de 'Sexo en Nueva York' haciendo cola en Magnolia y sacando fotos de las escaleras de Carrie no estaban dispuestos, ni podían, apoquinar 2.000 dólares por unos zapatos de diseño".

Entonces empezó la fase de caída. Las tiendas de lujo, incluida Marc Jacobs, empezaron a cerrar por falta de clientes, pero los alquileres se quedaron igual. Instalados en las alturas. Aunque el hogar medio de West Village ingresa más de 200.000 dólares al año, algunas zonas parecen una dentadura llena de caries.

El alquiler, por las nubes

"Las cosas han cambiado mucho", dice Jamal Al Nasser, dueño de Village Music World, uno de los pocos negocios de Bleecker Street que tiene más de veinte años. "A principios de los noventa este era un barrio muy saludable. Había demanda, había empleo, había buena gente. Ahora es muy diferente. Ahora puedes encargar tu desayuno por internet y todo el mundo tiene un teléfono móvil. Y el alquiler ha aumentado una barbaridad en los últimos 15 años".

El fenómeno de Bleecker se repite en toda la ciudad. En algunos barrios el número de espacios vacíos supera el 25%; se han vuelto impracticables para muchos empresarios. La vieja gentrificación. A estas alturas, negocios que siempre están llenos, como la cervecería The Half King, en Chelsea, han acabado echando el cierre. Su alquiler se había triplicado desde que abrió las puertas en el año 2000.

Es un viejo problema del que no se libra el Ayuntamiento. El alcalde neoyorquino, Bill de Blasio, ha prometido aplicar un impuesto a los propietarios (en muchos casos fondos de inversión) que mantienen el espacio vacante a la espera de que lo alquile alguna multinacional. Esta ley, según de Blasio, "animaría a los dueños a rotar sus propiedades más rápido y se aseguraría de que los pequeños negocios tienen una oportunidad de alquilar a un nivel razonable".

Las autoridades ya han aplicado algunas medidas para echar una mano a las tiendas 'mom and pop', "de mamá y papá". En 2016 se creó una iniciativa para aconsejar a los pequeños negocios cómo mejorar sus perspectivas y darles apoyo legal, en caso, por ejemplo, de que el dueño del edificio les multiplicase el alquiler por tres. El Ayuntamiento acaba de anunciar que hará una lista actualizada de los espacios comerciales vacíos, dónde están, su tamaño, estatus y precio del alquiler. Un instrumento que ayudaría a orientarse mejor a los pequeños empresarios.

Sobreviven las tiendas baratas

"Las tiendas que sobreviven son las más baratas, como H&M y Zara", explica Nam Tran, especializado sobre todo en decorar tiendas de belleza y productos de moda. "Esas son las que sobreviven por las cantidades que producen. Pero las tiendas pequeñas y las de lujo lo tienen muy difícil".

Entrada de la tienda de Zara en Nueva York. (Reuters)
Entrada de la tienda de Zara en Nueva York. (Reuters)

El declive de las tiendas minoristas deja un hueco para otro tipo de negocios. Cosas que no se pueden encargar en Amazon o que, de momento, no las hace un robot. Como por ejemplo comer, parar a tomarte un café o ir a cortarse el pelo. Desde 2012 los empleos en hostelería han crecido más de un 20%: el triple de rápido que los empleos del sector minorista, según datos del Gobierno estadounidense.

Pero incluso los gigantes de la hostelería, como Chipotle, Pret A Manger, Maison Kayser o la cadena de cafeterías más importante del mundo, Starbucks, han tenido que cerrar sucursales en Manhattan. Simplemente no podían pagar el alquiler.

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