50 aniversario de los asesinatos

Apocalipsis racial en plena era del amor: así fueron los crímenes de Charles Manson

En pleno movimiento 'hippie', Manson surgió como el predicador del amor libre al que los mismísimos Beatles habían hablado para advertirle de una guerra entre negros y blancos

Foto: 50ª aniversario de los crímenes de la secta de Charles Manson que sacudieron California. (C.C.)
50ª aniversario de los crímenes de la secta de Charles Manson que sacudieron California. (C.C.)

Cincuenta años después de la semana terrorífica que vivió California, la huella de Charles Manson sigue presente. Sus canciones no se borrarán de las plataformas digitales y su particular visión acerca de The Beatles será difícil de olvidar. Aunque han pasado más de dos años de su muerte, una parte de Hollywood no perdona lo que ocurrió entre las paredes de sus lujosas mansiones —la otra aún lo aclama o rinde un pequeño homenaje a aquella época, como Tarantino en su última película, 'Érase una vez Hollywood'— y el 'verano del amor' pareció morir en aquel agosto de 1969, cuando un músico frustrado decidió llevar a cabo su batalla racial contra los ricos.

'Helter Skelter', amor libre y odio

Charles Milles Manson (12 de octubre de 1934, Cincinnati, Ohio) pasó toda su infancia entrando y saliendo de centros de acogida y reformatorios. A pesar de lo que él siempre sostuvo, sí tuvo una madre reconocida, Kathleen Maddox. Su problemas con el alcohol y la Justicia hicieron de Manson un joven conflictivo y atípico que dedicó parte de su juventud a cometer delitos menores de robo. En sus primeras noches en prisión, el joven de Ohio dedicaba los ratos muertos a la música (quizá lo único por lo que sintió verdadero pasión) y a los libros de teorías sobre la filosofía oriental y esoterismo, entre ellos, uno orientado a cómo ejercer influencia sobre las personas; tal y como recoge la biografía de jeff Guinn, 'Manson: The Life and Times of Charles Manson'.

Foto policial de la comisaría de de Los  Ángeles. (C.C.)
Foto policial de la comisaría de de Los Ángeles. (C.C.)

Una tarea fácil para alguien con apariencia de Jesucristo e impactante carisma; aspectos que, junto con el libre ofrecimiento de droga, resultaban una herramienta efectiva de manipulación. Todos los expertos coincidían en apuntar que se encontraban ante un perfil narcisista con una fierte necesidad de ser venerado. Aunque lo que de verdad movía al joven a cometer cualquier acto reprochable era su pequeña venganza ante un mundo —dominado por las discográficas y los poderosos— que no había querido aceptarlo (o comprenderlo) como artista.

A su salida de la cárcel, en marzo de 1967, Manson se dirigió a Haight-Ashbury, distrito de San Francisco y cuna del moviemiento 'hippie'. Fue allí donde reclutó a quienes le rendirían culto. Mary Brunner — la 'novia'— fue la primera en unirse a su particular club. A ella le siguió otro séquito de jóvenes que se convertirían en 'las chicas de Manson': Leslie Van Houten, Susan Atkins, Patricia Krenwinkell, Linda Kasabian y Lynette 'Squeaky' Fromme, entre muchas otras.

En diciembre del mismo año, todos los miembros de 'la Familia' se trasladan a vivir a Topanga Canyon como parte de la fatídica estrategia del líder de hacerse un camino en el mundo musical. Solo unos meses más tarde, se instalaron en la residencia del baterista de The Beah Boys. Manson creó así un nido construido a base de orgías y 'sexo libre', mentalidad ecologista, 'antiestablishment' y apocalíptica, y un consumo excesivo de drogas, especialmente LSD.

Pero fue en noviembre de 1968 cuando todo empezó a cambiar: The Beatles lanzó 'The White Album'. De entre todas sus canciones, Manson sintió una especial punzada con una de ellas, la que sería el desencadenante de la obsesión del criminal, 'Helter Skelter'. Como ya explicó en varias ocasiones, y confirmó su séquito, Charles creía que los cuatro músicos de Liverpool le hablaban a él a través de sus letras. Este tema en especial, decía, le advertía de una próxima revolución que supondría el fin de la humanidad tal y como la conocían.

Según su teoría, las canciones que interpretaban eran un aviso de una guerra venidera: la de los blancos contra los negros. Siguiendo esta teoría apocalíptica, las clases privilegiadas recibirían una venganza por parte de la ‘raza de color’ ante tantos años de poder y serían aniquilados en una batalla racial en la que los negros saldrían victoriosos. Sin embargo, serían solo unos pocos elegidos los que acabarían derrotando al pueblo afroamericano; es decir, su 'familia'. “Fue la 'Revolución' de los Beatles lo que me encendió. Predice el derrocamiento del Establecimiento”, declaró en una entrevista en la revista Rolling Stones (1970). Los únicas que sobrevivirán, decía, serán aquellos que tengan el sello de Dios en sus frentes. Lo mismo ocurrió con la canción 'Piggies', de George Harrison. Ambos temas incitaron al asesino a iniciar una 'guerra' contra los ricos y poderosos.

Charles Manson fue detenido el 12 de octubre de 1969. Lo condenaron a pena de muerte en 1971 y, un año después, lo conmutaron a cadena perpetua cuando el Tribunal Superior estadounidense suspendió temporalmente la aplicación de la pena de muerte. En junio de 1970 dio comienzo el juicio contra el músico y sus seguidores, acusados de conspiración y asesinato de Sharon Tate —embarazada de ocho meses del cineasta Roman Polansky— y sus cuatro acompañantes; el matrimonio LaBianca y el artista Gary Hinman.

En enero del año siguiente el tribunal de Los Ángles lo condenó, junto a Atkins, Krenwinkell y Van Houten culpables de 27 cargos de asesinato en primer grado y conspiración po el crimen de Tate y LaBianca. De este 26 de enero de 1971 salieron las traumáticas fotografías de las tres 'chicas de Manson' vestidas con un vestido vaquero, sonrientes y con una cruz pintada en la frente, como publicó el diario Los Angeles Times. El motivo de esta muestra de apoyo a su líder se debía a que este siempre sostuvo que la respuesta a la vida era “aceptar la cruz”. Él se definía como un hombre que no creía en las palabras, como manifestó una vez, sino en las acciones y en los símbolos como una herramienta de poder.

Imágenes de Charles Mansion en prisión y durante el juicio celebrado en 1971. (Efe)
Imágenes de Charles Mansion en prisión y durante el juicio celebrado en 1971. (Efe)

A pesar de que no hubo ningún incidente en la Sala, pese a la polémica y expectación que levantó el caso, Manson entró aquel día sintiendo que "ya estaba muerto": "Todos en la sala del tribunal querían matarme. Vi el odio en sus ojos, y supe que querían matarme". Cuando quiso defenderse a sí mismo en el juicio y le negaron la petición, Manson publicó el álbum ‘Lie: The love & terror cult'’, y ‘Helter Skelter’, aun desde prisión.

Desde su entrada en la cárcel, recibía alrededor de 60.000 cartas de niños y niñas cada año. Su reacción ante el la fascinación que levantaba entre los menores fue tajante: "Yo soy esos niños. Nunca crecí, nunca he vivido en tu sociedad".

Manson murió el 19 de noviembre de 2017, a los 83 años, en el hospital Mercy de Bakersfield (California). A pesar de que nunca estuvo presente en los tres asesinatos por los que cumplió condena —pero sí forzó la puerta de la mansión en Los Feliz y ató al matrimonio LaBianca—, fue condenado como autor intelectual de todos ellos. En 2027, se habría abierto un plazo para solicitar su libertad condicional de nuevo.

Pese a sus años en prisión, el acusado nunca expresó arrepentimiento alguno. Paradójicamente, estar entre rejas para él —autoproclamado "mensajero de la verdad"— era una liberación, su vía de escape ante la “contaminación” social y su única alternativa para conservar su inocencia. “Estaba adentro, así que no podía participar, jugar los juegos que la sociedad espera que juegues”, declaró.

Primer acto de venganza

Fue el desencadenante de los tres asesinatos en California que otorgarían la calidad de criminal a la secta liderada por Manson. El 27 julio de 1969 apareció el cuerpo sin vida del músico norteamericano Gary Hinman (conocido de Manson) en su domicilio de Topanga Canyon, en el que había acogido en contadas ocasiones al clan que acabaría dándole muerte.

Dos días antes de que eso ocurriera, Bobby Beausoleil, Susan Atkins y Mary Brunner acudieron a su casa, bajo las órdenes de su líder, para reclutarle. Según los testimonios de los acusados el día del juicio —declaraciones que no fueron compartidas por el autor material del crimen—, Hinman había heredado una importante cantidad de dinero de su padre que Manson ansiaba para su rancho. Los tres enviados debían convencerlo para que se uniese a La Familia. No fue así.

Traslado de Charles Manson ante el tribunal, en 1969. (C.C.)
Traslado de Charles Manson ante el tribunal, en 1969. (C.C.)

Tras dos días de tortura y retención en su propio domicilio, el músico fue ejecutado. Los recaderos esperaron hasta la llegada de Manson, quien, acompañado de Bruce Davis (sigue cumpliendo condena en la prisión de San Luis Obispo), empleó su espada para cortarle una oreja y luego abandonar el lugar en la furgoneta que le habían robado. Así lo relata un fiscal anónimo que crubrió parte del caso en una entrevista en ‘Rolling Stones’.

Las autoridades hallaron el cuerpo de Hinman con lesiones por todo el cuerpo y dos puñaladas en el pecho (asestadas por Beausoleil) y un mensaje en la pared de su salón: “Cerdo político”. Junto a este, calcaron una huella de felino.

El día que Hollywood perdió una joven promesa

Fue en la noche del 8 al 9 de agosto de 1969. En aquella mansión de Cielo Drive, en Beverly Hills —propiedad que el productor Terry Milcher había alquilado—, la actriz Sharon Tate estaba acompañada del estilista Jay Sebring, el escritor (y amigo íntimo de Polansky) Voytek Frykowski, la heredera de la fortuna de los magnates del café, Abigail Folger, y un desafortunado Steven Parent que experimentó su primera y última ves en aquella casa.

Retrato de Roman Polansky y su exesposa, Sharon Tate. (Efe)
Retrato de Roman Polansky y su exesposa, Sharon Tate. (Efe)

Milcher y Manson se conocieron por un contacto en común, Dennis Wilson (integrante de The Beach Boys). El baterista los presentó, con la esperanza para el joven de Ohio, de que pudiera hacerle un contrato discográfico; algo que nunca ocurrió. El rencor se apoderó entonces del artista frustrado, que vio el momento perfecto para su venganza cuando consiguió unir a su propio séquito. Sin embargo, su vivienda había sido arrendada por otra estrella de Hollywood, quien, además estaba embarazada de 8 meses.

Cuenta la leyenda que Susan Atkins, autora material del crimen y bajo los efectos del LSD, usó la sangre de la joven Tate (se dice incluso que la probó en sus propios labios) para escribir la palabra ‘PIG’ (cerdo) en la pared, a sugerencia de Tex Watson. Junto a Linda Kasabian, fueron los elegidos para ejecutar el plan.

[El homenaje de Tarantino a la joven Tate en su última película]

Aquella noche, los miembros de ‘La Familia’ se colaron en la mansión. Antes de poder acceder al interior, Tex Watson se topó con un jovencísimo Parent en la misma puerta de entrada a la urbanización. Fue el primero en morir de cuatro disparos.

Una vez dentro, Atkins se encontró a Tate y Jay Sebring sobre la cama de una las habitaciones. Amenazándolos con un cuchillo, los obligó a bajar al salón, junto con Abigail Folger. Cuando todos los invitados estuvieron en una misma sala, Tex los ordenó colocarse en el suelo boca abajo. Watson y Atkins fueron acabando uno a uno con todos, dejando a Tate para el final. En el juicio, la joven admitió habérselo pensado dos veces cuando la actriz imploró que dejaran vivir a su hijo no nato.

El cuerpo de Parent fue encontrado por las autoridades en el Nash Rambler blanco de su padre. Después de este, en la entrada principal, se encontraba Frykowski —en un momento de descuido de sus captores logró escapar, pero no alcanzó el pomo de la puerta—. En el jardín, bajo un arbusto, hallaron a Folger —en un intento de huida—; y, ya dentro, cerca del sofá del salón, descubrieron a Sebring y Tate con una cuerda de nylon atada al cuello; la cabeza del estilista estaba tapada con una funda de almohada y la joven había sido apuñalada 16 veces.

Imagen de Manson a su llegada al tribunal durante el juicio por el asesinato de Sharon Tate ,en 1971. (Efe)
Imagen de Manson a su llegada al tribunal durante el juicio por el asesinato de Sharon Tate ,en 1971. (Efe)

Años más tarde, saldría a la luz el relato de William Garretson —amigo de Parent y vigilante de seguridad de la finca—, quien confesó que aquella madrugada se encerró en la casa de invitados al oír los disparos y ver cómo una mujer era perseguida por una mujer vestida de negro.

Sin embargo, el líder a quien rendían culto no quedó satisfecho con la forma en la que se llevaron a cabo los crímenes ni por lo que obtuvieron con ello. Así que al dia siguiente, sería él quien se encargaría de que todo saliese como esperaba.

Según declaró el fiscal a la revista, Manson sabía que Melcher ya no vivía en Cielo Drive —asegura que le preguntó varias veces a Dennis Wilson sobre el paradero de este— pero el crimen a Tate y sus invitados formaba parte de su teoría anti ‘establishment’ y de su estrategia para tratar de dar coartada a Beausoleil.

Último crimen en barrios ricos de Beverly Hills

Tras lo sucedido en la residencia de Polanski, algo se había activado. La noche del 10 de agosto de 1969 Tex Watson y el satánico líder instaron a una Susan Atkins de tan solo 19 años a que los acompañara en su noche de persecución, junto a Patricia Krenwinkel.

Manson recorrió en coche los barrios ricos de Los Ángeles seleccionando a sus víctimas; hasta que dio con la finca Los Feliz. Al lado de la vivienda que los miembros de la secta elegieron, vivía Harold True, otro conocido de ‘La Familia’ que actualmente vive con Phil Kaufman, el productor del disco de Manson.

Venden la casa de los LaBianca donde 'La Familia Manson' culminó su cadena de asesinatos.(C.C.)
Venden la casa de los LaBianca donde 'La Familia Manson' culminó su cadena de asesinatos.(C.C.)

Las autoridades encontraron los cuerpos de Leno y Rosemary LaBianca en su propio domicilio. Las paredes estaban manchadas con las palabras “Muerte a cerdos” y “Rise”. El frigorífico contenía el título mal escrito de una canción: “Healter Skelter”. Además, en el estómago de Leno escribieorn la palabra “guerra” con un tenedor. Las cabezas de la pareja aparecieron cubiertas con una funda de almohada. Leno recibió 26 puñaladas y Rosemary, 41; según las declaraciones del juicio publicadas por Los Angeles Times.

Según investigaciones posteriores, Manson fue quien ordenó matar al matrimonio y quien los ató, pero dejó la comisión del asesinato a tres de sus seguidores mientras él continuaba la búsqueda de nuevas víctimas. El fiscal relató a la revista que, en sus crímenes, todos vestían de negro.

Esta casa del número 3311 de Weaverly Drive fue vendida el pasado 27 de julio a Zack Bagans, presentador de un programa de televisión sobre sucesos paranormales.

El escondite de 'La Familia'

Rancho Spahn, una extensión de 500 hectáreas ubicada en Los Ángeles que fue popularmente utilizado como plató de numerosas películas de ‘western’ (‘El llanero solitario’), albergó al clan Manson durante tres largos años. En 1968 el propietario de la zona permitió que 32 adultos y 7 niños habitaran sus tierras en el verano del 69 a cambio de labrar sus tierras.

Spahn Ranch, primera residencia de 'La Familia'. (adamthewoo/YouTube)
Spahn Ranch, primera residencia de 'La Familia'. (adamthewoo/YouTube)

Tras la oleada de asesinatos, y amenazados con la detención de Beausoleil, ‘La Familia’ se mudó a Barker Ranch (en Death Valley, California), una finca propiedad de la madre de una de las seguidoras de Manson que él utilizaba en el 68 para ir a componer. Fue en el interior de uno de los armarios de cocina — de 30x40 cm—de este recinto donde las autoridades encontraron a Charles Manson cuando procedieron a su detención.

Fue en el interior de uno de los armarios de cocina — de 30x40 cm—de este recinto donde las autoridades encontraron a Charles Manson cuando procedieron a su detención, en otubre del 69.

Barker Ranch, en Death Valley, California, en la actualidad. (James Cleveland/YouTube)
Barker Ranch, en Death Valley, California, en la actualidad. (James Cleveland/YouTube)

A día de hoy, una pequeña cueva situada junto al arroyo sigue siendo el foco de los curiosos que quieren conocer de cerca dónde se tomó una de las fotografías de parte de los miembros de La Familia. En sus paredes aún se pueden apreciar escritos y palabras en recuerdo del asesino y de su séquito:


Bobby Beausoleil. Si algo unía a Manson y el joven californiano, además de los delitos de sangre, era su pasión por la música de tintes oscuros y su repulsa hacia los ‘hits’ empalagosos que monopolizaban la radio y el mercado discográfico. Cuando conoció al cineasta Kenneth Anger —participó en su película, ‘Lucifer Rising’— se mudó a su mansión, pero, tras el robo de la furgoneta del director y un dinero ‘prestado’ que le cubrió las drogas, tuvo que huir de su casa. En mitad de esa fuga, su vehículo se accidentó en la mismísima puerta del rancho Spahn. Y ahí empezó el declive.

Robert Kenneth Beausoleil en una foto de 2016 en el Departamento de Correcciones y Rehabilitación de California. (Reuters)
Robert Kenneth Beausoleil en una foto de 2016 en el Departamento de Correcciones y Rehabilitación de California. (Reuters)

En el fatídico año 69, en plena convivencia con su familia, Beausoleil y los otros se dejaron engatusar por su amado líder. Tras hacerse con una mascalina de pésima calidad por parte del músico Gary Hinman, conocido y ‘camello’ de Manson, el asesino envió a Beausoleil, Susan Atkins y Mary Brunner a su casa para escarmentarlo —esa es la versión que dio el culpable años después de escuchar su condena—. Omitiendo los numerosos y escabrosos detalles de lo sucedido, Manson sometió a su amigo a una serie de torturas durante dos días que desembocaron en la ejecución de Hinman a manos de Beausoleil.

Con el objetivo de hacer creer a la policía que el crimen había sido perpetrado por grupos extremistas de color, los miembros de La Familia impregnaron las paredes de la casa del músico con su sangre y frases simulando ser del Partido Pantera Negra.

El joven acabó siendo detenido el 6 de agosto de 1969, cuando los agentes lo encontraron dormido en el vehículo de Hinman junto a sus pertenencias. Fue acusado de un delito de asesinato en primer grado y condenado a pena de muerte, que finalmente fue conmutada a cadena perpetua.

Aun estando entre rejas, Beausoleil no quiso aparcar su talento musical y formó una pequeña banda junto a otros reclusos utilizando instrumentos que el propio condenado había fabricado; algunos de sus temas se siguen escuchando. En 1973 Truman Capote asistió a la prisión de San Quentin para entrevistarlo.

Susan Atkins. Con tan solo 18 años conoció a Manson en el barrio de Haight-Ashbury, en San Francisco —cuna del movimiento hippie en los 60— y en 1966 se unió a su secta. Un par de años más tarde, dio a luz a un hijo (podado por Manson como Zezozose Zadfrack Glutz) al que nunca volvió a ver después de cumplir con la sentencia judicial.

Susan Atkins en una foto tomada en la prisión de California, en 2001. (C.C.)
Susan Atkins en una foto tomada en la prisión de California, en 2001. (C.C.)

Dos meses después de la noche en la que se produjo el crimen, Atkins y otros miembros de 'La Familia' fueron detenidos por motivos bien diferentes: un robo de coches.

Durante el juicio, tras oír su sentencia a muerte, Atkins escupió una última amenaza al tribunal: “Será mejor que cerréis vuestras puertas con llave y que vigiléis a vuestros hijos”. Su estancia en prisión fue, cuanto menos, esencial. Un día, entre rejas, la condenada confesó a su compañera de celda que ella había apuñalado a “la señorita Tate”. No hizo falta más. De inmediato, las autoridades ataron cabos y capturaron a Manson y a su grupo.

De sus días en la cárcel —además de la confesión— destacó su cambio de personalidad. Atkins se desmarcó de su anteriormente amado ‘profeta’ (llegó a declarar que era un “farsante” y un “maltratador emocional de seres humanos”) y se convirtió al cristianismo, dedicando su estancia entre rejas a trabajos comunitarios y al ‘coach’ espiritual.

Tras 40 años siendo presa, Atkins murió a los 61 años (24 de septiembre de 2009) en el penal de Chowchilla (California). Aun en cama, ‘Sexy Sadie’ rogó que le dejaran pasar los últimos días que le quedaban en libertad, una petición que no fue concedida. Trece veces le denegaron la condicional por las 16 puñaladas a la joven promesa de Hollywood.

Leslie Van Houten. Aunque no estuvo presente en el asesinato en la residencia de Polansky, sí lo estuvo en la de los LaBianca al día siguiente, siguiendo las indicaciones de Manson.

Leslie Van Houten llega a una vista para su libertad condicional en la Insitución para Mujeres en Corona, California, en 2017. (Efe)
Leslie Van Houten llega a una vista para su libertad condicional en la Insitución para Mujeres en Corona, California, en 2017. (Efe)

Habiendo quedado probado en el juicio que Van Houten participó activamente en el crimen al matrimonio —asestó 16 de las 40 puñaladas que recibió Rosemary— fue condenada a cadena perpetua en 1971, acusada de conspiración de un delito de homicidio. "Tomé uno de los cuchillos, Patricia tenía otro, y empezamos a apuñalar y cortar a la señora", declaró en el juicio. Mientras lo hacían, la mujer suplicaba que le perdonaran la vida.

Durante una de las audiencias para estudiar su libertad condicional en 2002, Van Houten pidió perdón: “Sé el que el dolor se transmite a través de las generaciones. Quiero que las víctimas sepan que estoy profundamente avergonzada de lo que hice”.

Actualmente se encuentra en la prisión de Corona, California, y, tras haber recibido una negativa a su libertad hasta en 20 ocasiones —la última el pasado 3 de junio—, Van Hauten admite arrepentirse de “parte” de los crímenes cometidos.

Patricia Krenwinkel. Junto a Atkins y a Laura Van Hauten, fue uno de los rostros femeninos más reconocidos de los dos últimos casos. Durante el juicio determinaron que la exsecretaria repitió el mismo patrón que su compañero y pintó las paredes de la escena del crimen con la sangre de sus víctimas, Reno y Rosemary LaBianca. En aquella ocasión, sus mensajes fueron mucho más agresivos: “Muerte a los cerdos” y “Helter Skelter”.

Imagen de Patricia Krenwinkel, miembro de 'La Familia Manson'. (C.C.)
Imagen de Patricia Krenwinkel, miembro de 'La Familia Manson'. (C.C.)

En 1972 fue sentenciada a cadena perpetua y compartió penal con Van Hauten en Corona, donde permanece ingresada desde hace casi 50 años. Le negaron la libertad en 14 ocasiones.

Pero Krenwinkel no solo fue acusada del asesinato al matrimonio, sino que se le imputaron tres delitos por asesinato en primer grado (Sharon Tate y sus tres acompañantes, los LaBianca y Abigail Folger). Fue detenida en pleno intento de fuga en Mobile, Alabama.

Como ya hicieron Van Houten y Atkins, su compañera también adquirió un comportamiento ejemplar en sus décadas en la cárcel y también renegó de Manson.


Charles 'Tex' Watson. Como todos, se hizo miembro de 'La Familia' en 1966, con la excepción de que Watson llegó a ser la mano derecha del cerebro criminal y, por ende, su brazo ejecutor. Su futuro prometedor de atleta tejano quedó truncado cuando conoció a Manson en Los Ángeles. Fue en casa de Dennis Wilson, miembro de The Beach Boys, donde se encaró con su peor pesadilla, envuelta en ese halo de 'hippismo' que a él tanto atraía.

Foto policial de Tew Watson tomada en la prisión de California en 1971. (C.C.)
Foto policial de Tew Watson tomada en la prisión de California en 1971. (C.C.)

Estuvo presente en las dos fatídicas noches de agosto y participó activamente en los crímenes de la mansión de Tate y la residencia de los LaBianca, pero dos meses más tarde huyó a Texas buscando una suerte de refugio en su familia. Poco después, fue detenido en el mismo lugar que lo había visto crecer.

Durante el tiempo que estuvo en prisión provisional a la espera del juicio, en California, Watson se negó a probar alimento y llegó a perder 25 kilos. Tuvo que ser trasladado a un hospital tras entrar en estado vegetativo.

En 1972 fue condenado a la pena capital, posteriormente conmutada a cadena perpetua, por los asesinatos de Sharon Tate, Reno y Rosemary LaBianca y otras cinco personas más y conspiración para cometer los mismos. De su paso por prisión, donde aún hoy permanece, se ha llevado un título de graduado en Administración y Dirección de Empresas y una autobiografía, ‘Will you die for me?’. De las rejas del penal de Mule Crrek, en California, ha pedido salir 17 veces.

Linda Kasabian. El papel de esta chica de Maine fue esencial, no solo porque fue quien condujo el coche en el que se desplazaron los asesinos en las noches del 8 y el 9 de agosto, sino porque su testimonio fue clave en el juicio contra quienes algún día llamó familia.

Según declaró, tras los crímenes acudió a la comisaría de New Hampshire para entregarse. Cuando el caso pasó por los tribunales, llegó a un acuerdo con el fiscal para colaborar a cambio de la inmunidad. Fue la única implicada del grupo de los acusados que sorteó la cárcel.

En sus declaraciones, confesó que trataba a Manson como a Cristo porque "podía ver a través de ella". Asimismo, relató el magnético poder que su líder ejercía sobre las mujeres del rancho: "Siempre quisimos hacer cualquier cosa por él". Y con cualqueir cosa, se refería a noches en las que sacaban el coche para atacar cualquier imponente vivienda de Los Ángeles al azar y saquearla mientras sus propietarios dormían; eso cuando no cometían asesinatos. Parte de sus palabras quedaron plasmadas en el libro 'The White Album' que el autor Joan Didion elaboró sobre sus reuniones con la única seguidora de Manson que supo rectificar, aunque no a tiempo.

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