La mujer murió en una residencia de ancianos

Primera eutanasia en Australia: la muerte asistida ya es una realidad (solo en un estado)

Kerry Robertson, mujer de 61 años que padecía cáncer terminal, se ha convertido en la primera persona en utilizar la nueva ley de eutanasia aprobada el pasado junio en el estado de Victoria

Foto: Manifestantes por la entrada en vigor de la ley de eutanasia (EFE)
Manifestantes por la entrada en vigor de la ley de eutanasia (EFE)

Kerry Robertson, mujer australiana de 61 años que padecía cáncer terminal, se ha convertido en la primera persona en utilizar la nueva ley de eutanasia aprobada el pasado junio en Australia. La mujer murió en una residencia de ancianos en el estado de Victoria en el mes de julio, tal y como ha confirmado la cadena BBC.

[Así está regulada la muerte asistida en el mundo]

A Robertson se le diagnosticó cáncer de mama en 2010. Desde entonces, su enfermedad se había extendido a los huesos, pulmones, cerebro e hígado. En marzo, la mujer había decidido suspender el tratamiento de quimioterapia y radioterapia ya que los efectos secundarios de estos tratamientos se estaban volviendo intolerables. Su familia ha declarado que la mujer pudo tener la muerte autorizada que quería.

"Para mí lo mejor ha sido saber que hicimos todo lo posible para hacerle la vida feliz y cómoda la muerte", declaró su hija, Nicole Robertson, en un comunicado a la organización benéfica Go Gentle Australia. Robertson, tal y como han explicado sus propias hijas, había solicitado su cita para hacer uso de su derecho el mismo día que la ley entró en vigor. "Su primera solicitud la hizo el mismo día", han explicado. El proceso de muerte asistida transcurrió "sin problemas" y durante 26 días, después de haber tomado el medicamento el mismo día que se comenzó a dispensar a través de las farmacias estatales. "Su cuerpo estaba fallando y tenía un dolor increíble. Había sufrido durante mucho tiempo".

La ley, aprobada en un solo estado

En Australia, la eutanasia solo es legal en el estado de Victoria. La legislación fue aprobada en 2017 con 100 horas de debate parlamentario y permite a los pacientes con enfermedades terminales y que cumplen ciertos requisitos a acceder a medicamentos letales. El 19 del pasado mes de junio entró en vigor la normativa. "Este es el modelo más conservador de su tipo en el mundo y se han implementado 68 salvaguardas individuales", dijo en un comunicado la ministra de Salud de Victoria, Jenny Mikakos, al recalcar que se trata de dar a los enfermos terminales "una opción voluntaria y compasiva sobre su manera de morir".

La ley prevé que cada caso sea revisado individualmente por una comisión que determinará si da luz verde a este procedimientos: los solicitantes deberán ser adultos con capacidad de decisión que sufran una enfermedad incurable, progresiva y avanzada, y que potencialmente les cause la muerte en los próximos seis meses o una persona con una capacidad neuro-degenerativa que tenga doce meses de esperanza de vida. Asimismo, los pacientes deberán contar con el apoyo de los médicos que los tratan y solamente una farmacia de Melbourne, la capital estatal, proporcionará los medicamentos vinculados a la muerte asistida.

Según la ley, los pacientes recibirán en un plazo de diez días la droga que podrán solicitar tras superar dos revisiones médicas independientes, y deberán administrársela ellos mismos excepto en algunos casos especiales. La entrada en vigor de la ley fue precedida por una carta pública emitida esta semana por los cuatro obispos de Victoria que mostraron su oposición a la medida al asegurar que "no podemos cooperar en facilitar el suicidio incluso cuando parece estar motivado por la empatía y la bondad".

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