"hay un cambio radical en las zonas populares"

Maduro traslada la represión a las clases humildes, base de apoyo del chavismo

Desde comienzos de enero, la represión se ha trasladado a las zonas populares de Caracas, las que conformaban hasta ahora la base de apoyo del chavismo. Allí se producen la mayoría de muertes

Foto: Opositores se enfrentan a las fuerzas de seguridad durante protestas en Caracas. (Reuters)
Opositores se enfrentan a las fuerzas de seguridad durante protestas en Caracas. (Reuters)

Cambio de paradigma en la represión contra los opositores al chavismo. El patrón de violencia política que ha caracterizado al Gobierno de Nicolás Maduro se repite, pero ahora hay 'nuevas' víctimas. Desde comienzos de enero, la represión se ha trasladado a las zonas populares de Caracas, las que conformaban, hasta ahora, la base de apoyo del chavismo.

Durante las protestas de 2017, tanto las fuerzas de seguridad como los 'colectivos' —grupos armados progubernamentales— reprimían a los opositores en zonas de Caracas que pueden considerarse de clase media. Ahora que los barrios populares de ciudades de todo el país protestan de forma contundente contra Maduro, los colectivos, en tándem con la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), han trasladado la represión a esas áreas más pobres, según expertos consultados por El Confidencial.

“Uno se pregunta qué busca Maduro con la represión de estas zonas populares. Esto muestra un cambio radical, no solo en el apoyo a la revolución por parte de las zonas humildes. El descontento social no es nuevo, desde hace tiempo hay un pueblo pidiendo cambios. Lo que sí es nuevo es la forma en que esas clases populares manifiestan su descontento. Nos preocupa mucho este cambio de tendencia, de propagación de la represión a unas clases que hace años eran el principal apoyo del chavismo”, explica a este diario Carolina Jiménez, directora adjunta de investigaciones para las Américas de Amnistía Internacional.

Otra novedad importante: a la GNB y los colectivos armados se han sumado las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), un cuerpo de élite de la Policía Nacional Bolivariana que hace un uso letal de la fuerza. A las FAES se atribuyen la mayoría de las 40 muertes en las protestas y manifestaciones acontecidas desde que el líder de la Asamblea Nacional (de mayoría opositora), Juan Guaidó, se autoproclamó presidente encargado de Venezuela el 23 de enero.

“Las FAES llevan al menos dos años operando, pero nunca habían tenido tanto protagonismo en la represión. Antes, se utilizaban para labores de seguridad ciudadana. Es una fuerza muy represiva, muy útil para generar miedo, y no está entrenada para la gestión de manifestaciones”, denuncia Carolina Jiménez.

Hasta 696 personas fueron arrestadas en las marchas del 23 de enero, lo que constituye la mayor cifra de detenidos en Venezuela en un solo día en los últimos 20 años. La lógica de esta nueva represión, subrayan las fuentes consultadas, es reducir la salida de manifestantes, y disminuir el impacto de las imágenes de protestas masivas.

“La represión del Gobierno de Maduro ha sido una constante desde que la Asamblea Nacional se hizo con el poder legislativo. La detención de Guaidó por parte de agentes del Sebin [Servicio Bolivariano de Inteligencia] tiene varias lecturas, pero la fundamental es que el G2 cubano [los servicios de inteligencia] domina toda la guerra sucia en Venezuela y marca la pauta del discurso de Maduro: el golpe de Estado, el intervencionismo de potencias extranjeras…”, explica a este diario José Luis Villegas, investigador de la cátedra de América Latina de la Universidad Comillas-Icade.

El G2 cubano domina toda la guerra sucia en Venezuela y marca la pauta del discurso de Maduro

En los últimos cuatro años, las fuerzas de seguridad venezolanas han detenido a 14.000 personas por motivos políticos, destaca Villegas. En diciembre de 2018, según datos de la organización Foro Penal, había 260 presos políticos; recientemente, se ha procesado a entre 30 y 40 militares acusados de “conspiración”… La lógica de la represión de Maduro y de su círculo cercano, que se caracteriza por el uso arbitrario de la privación de libertad, es castigar a todo aquel que disiente: hay una prohibición tácita de discrepar que se refleja en la coacción a líderes políticos opositores, desde Leopoldo López a jóvenes que encabezan partidos pequeños y son arrestados por manifestarse o publicar tuits.

“La situación social es insoportable. Hay un dato abrumador: según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, entre enero y octubre de 2018 hubo 9.350 protestas sociales”, concluye Villegas. De ellas, muchas tuvieron lugar en los antiguos feudos del chavismo.

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