trump reconoce a guaidó como presidente

Máxima tensión en Venezuela: dos presidentes e incertidumbre con los militares

Lo que iba a ser una jornada con dos manifestaciones terminó en una escalada de sucesos que lleva Venezuela a una situación inédita. La clave es qué harán los militares

Foto: Opositores se manifiestan en contra del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, este miércoles en Caracas. (EFE)
Opositores se manifiestan en contra del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, este miércoles en Caracas. (EFE)

Lo que iba a ser una jornada con dos manifestaciones, una para conmemorar la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958 y otra para enfrentar al Gobierno, la de chavismo y oposición respectivamente, ha terminado en una escalada de sucesos políticos que han llevado a Venezuela a una situación inédita en su historia reciente.

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Recapitulemos. Qué pasó ayer. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia pidió al Ministerio Público (Fiscalía) que compruebe qué delito habría cometido la directiva de la Asamblea Nacional, liderada por el opositor Juan Guaidó, con intención de encarcelarla. Además, ratificaron el desacato de esta Cámara. En la manifestación opositora, Guaidó se autoproclamó presidente encargado de Venezuela y dijo asumir las funciones del Ejecutivo. Enseguida, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconocía como presidente a Guaidó. Después de esto, Nicolás Maduro habló desde Miraflores y anunció que rompía relaciones diplomáticas y políticas con EEUU y daba 72 horas a todo el cuerpo diplomático para que abandonara el país.

Máxima tensión en Venezuela: dos presidentes e incertidumbre con los militares

¿Qué se vivió en las marchas?

La opositora fue una gran concentración. Posiblemente, desde la toma de Caracas, el 1 de septiembre de 2016, no se veía tanta gente movilizada en la calle en contra de Nicolás Maduro. Y sorprende el ánimo. Esperanza e ilusión eran lo que muchas personas dijeron sentir al marchar. “Que esto sea el primer capítulo del fin”, contaba una manifestante. Gente de todas las edades, de todos los estratos sociales, marchaba hasta el punto de concentración final, en el municipio Chacao, para esperar junto a una tarima las declaraciones de Juan Guaidó.

La opositora fue una gran concentración. Y sorprende el ánimo. Esperanza e ilusión eran lo que muchas personas dijeron sentir

A las horas de terminar el acto, todavía había manifestantes en algunas zonas de la ciudad. Fueron dispersados por la Guardia Nacional Bolivariana con gases lacrimógenos. En las protestas en todo el país hubo 13 personas muertas en seis estados, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.

La chavista fue una manifestación pequeña. Maduro nunca ha movido grandes masas, como por ejemplo hizo Chávez en el gran cierre de campaña del 4 de octubre de 2012, el que fue su último acto político público. Pero siempre lograba movilización, así fuera trayendo gente del interior en autobuses puestos por el Gobierno. En esta ocasión, apenas se llenaba la zona donde se había hecho el llamado final, la plaza Oleary, en el oeste de Caracas. Diosdado Cabello, hombre fuerte del PSUV, era quien salía a hablar en la tarima donde se esperaba a Maduro. Ahí pidió a los presentes acudir a Miraflores. En el balcón del pueblo, habló Maduro. Un entorno cerrado, controlado, seguro, pequeño. No hubo baño de masas.

¿Y ahora qué pasa? Vamos por partes.

Dos presidentes, golpe de Estado

El país se encuentra en una situación singular que nunca antes en su historia había tenido. Por un lado está Nicolás Maduro, elegido en las elecciones de mayo de 2018 como presidente del Gobierno. Fue en unos comicios en los que buena parte de la oposición estaba inhabilitada y con unos niveles de transparencia y legitimidad cuestionados en el propio país y en el exterior. Un total de 14 países del grupo de Lima no reconocieron estas elecciones.

Si hay una acción contra Maduro, será obra de los mandos medios, con poder de fuego y dirección de tropa, pero no tan cerca del poder

Fueron también las elecciones con un nivel de abstención (52%) nunca antes visto desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1998. Maduro obtuvo 6.245.862 votos de un total de 8.603.936 votantes. Aunque con todos los poderes bajo su manto, incluido el Tribunal Supremo de Justicia.

Por el otro lado está Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, recién auto juramentado como presidente encargado. Esta Cámara fue elegida en diciembre de 2015 con un 74% de participación. La oposición obtuvo un respaldo de 7.726.066 millones de votos, un 56,22% de los 14.385.349 votantes.

Desde el chavismo, se considera la juramentación de Guaidó como un golpe de Estado. Desde la Asamblea Nacional, se apoyan en que esa figura se ha hecho en función del artículo 233 de la Constitución de Venezuela, donde se dice que “cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta (…) Mientras se elige (…) se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional”.

En enero de 2016 la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia declaró que la Asamblea Nacional estaba en desacato y que sus decisiones, así como sus directivas, eran “nulas de toda nulidad”. Hubo más sentencias en contra, como la de marzo de 2017, que quitaba la inmunidad a los parlamentarios. Esto fue el detonante para las protestas de ese año. La última sentencia del TSJ fue el pasado 21 de enero y sigue la misma línea. Así, tenemos una Cámara con amplio respaldo de voto, pero ningún poder.

Apoyos internacionales

Maduro cuenta con el respaldo de Rusia, China, Turquía, Irán, Nicaragua, Siria, El Salvador, Bolivia y Cuba.

Tras autojuramentarse, Guaidó recibió enseguida el apoyo de Estados Unidos. Después llegaron los apoyos de Canadá, Panamá, Colombia, Honduras, Perú, Guatemala, Ecuador, Chile, Argentina, Paraguay, Brasil y Costa Rica.

La Unión Europa ha sido más laxa. No apoya a Juan Guaidó pero tampoco censura su acción. Bruselas da apoyo y legitimidad a la AN y advierte a Maduro sobre el uso de la violencia.

Manifestantes se enfrentan a las fuerzas de seguridad durante las protestas contra Maduro en Caracas. (Reuters)
Manifestantes se enfrentan a las fuerzas de seguridad durante las protestas contra Maduro en Caracas. (Reuters)

¿Qué harán los militares?

Como siempre, esto es una caja negra en la que quien diga que sabe todo lo que ocurre miente. Solo hay pequeños detalles que pueden dar alguna lectura. Por ejemplo, en los últimos días, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, no ha hablado en televisión, ni siquiera ante la sublevación del pasado lunes. Tampoco estaba ayer en el balcón del pueblo junto a Maduro. Sí se ha comunicado por Twitter, y se espera que hoy haga una rueda de prensa.

Nada parece indicar que el alto mando militar está en contra de Nicolás Maduro. Quién muerde la mano que le da de comer. Otro caso distinto es la tropa, sometida a las mismas penurias que el resto de la población. Pero sin poder de fuego. Si se produjera una acción contra Maduro, tendría que ser obra de los cargos medios, con poder de fuego y dirección de tropa, pero no tan cerca del poder como para disfrutar de todos los beneficios de ello.

Pero, otra vez, quien diga que sabe lo que pasará con los militares miente.

Qué cabe esperar ahora

Esto es una pugna de fuerzas. De un lado, la del Estado, sin apenas apoyo internacional pero con el control de todos los poderes, incluido el poder de fuego, así como con un alto costo de salida. Del otro, la de la Asamblea, con apoyo internacional pero, en el ámbito doméstico, sin ningún poder bajo su mando. Cuenta solo con la capacidad de poder mover o no el músculo social en la calle.

A partir de esas realidades, pueden pasar varias cosas. Habrá que esperar qué actuación toma el Ministerio Público, esto es, si detiene a la directiva de la Asamblea Nacional, incluido Guaidó. O no. Habrá que esperar qué hacen las Fuerzas Armadas. Si apoyan a Maduro, o no. Que den un golpe de Estado donde quede Maduro por dentro (al estilo Erdogan), o por fuera. Qué hará la comunidad internacional. Por ejemplo, si EEUU dejará de comprar petróleo a Venezuela, si países como España dejarán de tener acuerdos económicos con Maduro, si habrá o no intervención de fuerzas extranjeras. Puede que se negocie la salida de Nicolás Maduro. O no. O que haya un diálogo entre las partes y se negocie una transición.

Quien quiera predecir lo que pasará en Venezuela en los próximos días será tan osado como aquel que pretenda pronosticar la lluvia en el Caribe.

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