UN COMPAÑERO DE CELDA, BÁSICO EN LA DETECCIÓN

Condenan 34 años después al asesino de una niña de 10 años... por un tatuaje oculto

Tammy Welch jugaba en el patio delantero de casa de sus padres hasta que desapareció. Ahora, tres décadas más tarde, han condenado al asesino y violador de la menor

Foto: James Leon Jackson, detenido con 66 años de edad.
James Leon Jackson, detenido con 66 años de edad.

Corría un soleado 27 de agosto de 1984 en Jacksonville (Florida, EEUU). Tammy y Jennifer Welch, dos hermana de 10 y 8 años respectivamente, se encontraban jugando en el patio delantero de su casa, mientras sus padres se encontraban embalando sus enseres de cara a la mudanza que iban a llevar al día siguiente. Pero la tragedia se iba a cruzar en su camino: ¿dónde estaba Tammy? ¿Qué había pasado con ella? Más de 30 años después, el misterio se iba a revolver casi por casualidad.

Al padre de ambas niñas, oficial de la Armada de los Estados Unidos, le acababan de asignar un nuevo destino, por lo que la familia se encontraba recogiendo los últimos detalles en el interior de la casa. La pequeña Jennifer entró donde se encontraban sus padres y, unos veinte minutos después, su madre le pidió que llamara a Tammy para comer: sin embargo, no la encontró en el lugar en el que debía de estar, pero sí el par de sandalias que llevaba puestas.

Esa situación alertó a toda la familia, que prontó comenzó a buscarla por el vecindario. Después de 20 minutos, llegaba la peor noticia posible: Tammy aparecía muerta en el suelo. Tras las primeras pruebas llevadas a cabo por los cuerpos de policía, quedó claro que la niña había sido violada y extrangulada hasta la muerte. Ahora, era el momento de tratar de descubrir quién había abusado y matado a una menor completamente inocente. Pero no iba a ser nada fácil.

Tras las pesquisas policiales llevadas a cabo, entre ellas entrevistar a todos los vecinos en busca de algún dato que ayudara a echar luz, las autoridades no consiguieron descubrir quién había sido el asesino. El caso parecía completamente cerrado, hasta que en 2013 se consiguió reabrir el caso gracias a una serie de subvenciones estatales: las nuevas técnicas de detección y análisis de pruebas iban a tener un resultado escabroso.

Gracias a los restos de ADN encontrados en el cuerpo de Tammy, las autoridades descubrieron un nombre: James Leon Jackson. A sus 66 años, ya había sido entrevistado en las fechas en las que tuvo lugar el suceso, manteniendo como coartada que ese día no estuvo en su casa. Cuando volvieron a preguntarle, más de 30 años después, siguió insistiendo en la misma defensa, sin cambiar un ápice su versión... pero había algo con lo que no contaba.

En esta segunda ocasión, la entrevista de la policía no tuvo lugar en su casa, sino en la cárcel, donde se encontraba por otros delitos menores. Iba a ser su compañero de celda el que iba a dar la pista definitiva: Jackson tenía un tatuaje en la parte baja de la espalda: Tammy Welch, 1984. La identidad de la víctima aparecía en el cuerpo del hombre de quien se habían obtenido restos de ADN en la víctima. No ha sido hasta ahora cuando ha sido condenado.

Después de cinco años, las autoridades han confirmado que deberá de enfrentarse a una pena de cadena perpetua. Su defensa esgrimió que su bajo coeficiente intelectual (68), además de la demencia que sufre, le impedían enfrentarse a un juicio. Tras verse obligado a declarar, explicó cómo llegó ahí ese tatuaje: "Alguien me lo ha escrito y, como está en la espalda, no puedo ver qué pone". Ahora, el asesino de Tammy Welch ya está en la cárcel.

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