entrevista con moulay hicham, 'el príncipe rojo'

"Trump se está movilizando para salvar al príncipe heredero de Arabia Saudí"

Moulay Hicham, primo del rey Mohamed VI de Marruecos, emparentado con la familia real saudí e investigador de la Universidad de Harvard, habla sobre el asesinato de Jamal Khashoggi

Foto: Moulay Hicham, primo de Mohamed VI de Marruecos y buen conocedor de la familia real saudí.
Moulay Hicham, primo de Mohamed VI de Marruecos y buen conocedor de la familia real saudí.

“Con Mohamed ben Salman, Arabia Saudí ha pasado del autoritarismo a la tiranía”. “Para asentar su autoridad, puesta en cuestión tras el asesinato, el príncipe heredero va a optar probablemente por ir incrementado la represión”. “La tensión es enorme en el seno de la familia real saudí”.

El que se manifiesta en estos términos no es un intelectual radical árabe exiliado. Es Moulay Hicham, de 54 años, uno de los pocos miembros de una familia real árabe que osa expresarse sobre Arabia Saudí, un país que conoce bien. Apodado 'el príncipe rojo', porque colabora con ONG de derechos humanos y trabajó para Naciones Unidas, Moulay Hicham es primo hermano del rey Mohamed VI de Marruecos y tercero en la línea de sucesión al trono. Está además emparentado, por parte de su madre, con la familia real saudí y mantuvo una estrecha relación con el rey Abdalá hasta su muerte en 2015. Hoy en día reside en Boston y es investigador de la Universidad de Harvard.

Mucho antes de que el 2 de octubre unos agentes saudíes descuartizasen al periodista disidente Jamal Khashoggi en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, Moulay Hicham ya había advertido, en artículos en publicaciones especializadas, de los peligros que Mohamed ben Salman (MBS), de 33 años, el nuevo príncipe heredero saudí, designado en junio de 2017 por el rey Salman, hacía correr a su reino y a los países del entorno.

“Lo sucedido en Estambul ha desvelado el verdadero rostro de la transición política en Arabia Saudí”, explica Moulay Hicham al teléfono desde Boston. “MBS carecía de apoyos y para asentar su poder decidió inspirar el miedo”, prosigue. Por eso asignó la residencia al que fue durante un tiempo príncipe heredero, Mohamed ben Nayef, y encarceló en el hotel Ritz-Carlton de Riad a una retahíla de príncipes como el jefe de la Guardia Nacional o Al-Walid Ben Talal, el que era el hombre más rico de Arabia Saudí. Al-Walid es también primo de Moulay Hicham.

MBS “se ha cargado el modelo consensuado de relaciones vigente hasta entonces en el seno de la numerosa familia real sin proponer nada alternativo”, recalca Moulay Hicham. Los Al Saud son unos 15.000, aunque hasta la designación del nuevo príncipe heredero solo unos 2.000 tenían peso político y económico. “La tensión era ya elevada antes en la familia y, después de Estambul, ha alcanzado su cénit”, continúa. “El reino vive su mayor crisis desde la del 11-S”, los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono perpetrados en 2001 por terroristas saudíes.

“Hay tensión porque MBS ha transgredido todas las reglas y tradiciones que imperaban” en las altas esferas del poder, según el príncipe marroquí. “Desató una crisis con Qatar, encerró a los que consideraba enemigos y ahora al reino se le acusa de un crimen odioso que ha consistido en descuartizar el cuerpo de un pacífico ciudadano, lo que es contrario a los preceptos islámicos y tradiciones saudíes”, afirma. “El país está horrorizado y ha cundido más el miedo”.

El rey Mohamed VI de Marruecos con el rey Salman de Arabia Saudí. (MAP)
El rey Mohamed VI de Marruecos con el rey Salman de Arabia Saudí. (MAP)

Contrapesos a MBS

Moulay Hicham no tiene la menor duda de que el asesinato “no ha podido llevarse a cabo sin la luz verde de los que están en la cumbre” en Riad. “Para acabar con su vida, se desplegó en Estambul un gran aparato logístico que no se moviliza sin el visto bueno de los más poderosos”, sostiene. Para intentar disimular su responsabilidad “han ordenado después detener a los ejecutores del desmembramiento de Khashoggi”. “Ahora tendrán que decidir si estos agentes son juzgados y ejecutados [Arabia Saudí es uno de los países que más aplican la pena de muerte] o se les libera con gran discreción”.

MBS ha actuado así, según Moulay Hicham, porque “creía que tenía un cheque en blanco de la Administración de Donald Trump”. “Y lo ha tenido para desatar la crisis con Qatar [no hubo reacción de Washington], proseguir la guerra en Yemen, encerrar a sus enemigos, etcétera”, recuerda. A ojos de la Casa Blanca, el príncipe heredero era el mejor contrapeso a Irán, el gran enemigo de EEUU.

Ahora que MBS está en apuros, Trump “se moviliza para intentar salvarle”. “El Estado profundo [norteamericano] no está, sin embargo, por la labor; preferiría un relevo por alguien menos impulsivo, más sensato en el poder en Arabia Saudí”, revela desde Boston. ¿Por qué? “Porque aunque capee el temporal, MBS va a quedar fragilizado”, responde, no va a poder tener la misma capacidad de liderazgo regional. La coalición anti Irán y anti Qatar que el heredero puso en pie, con Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, “está ya desestabilizada”, subraya Moulay Hicham. “Habrá que ver si las elecciones de mitad de mandato, que se celebrarán en noviembre, arrojarán una mayoría demócrata que incremente la presión sobre la cúpula saudí”, se pregunta.

En cuanto a Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Turquía, Moulay Hicham sospecha que “destilando información a la prensa sobre el asesinato, pero sin desvelar todas sus cartas, quiere debilitar a MBS, pero sin cargarse la monarquía saudí”. “Los turcos tienen cuentas que ajustar con Arabia Saudí, que alentó, por ejemplo, la persecución de los Hermanos Musulmanes en Egipto” con los que el partido de Erdogan mantiene estrechas relaciones. “Su objetivo es ahora aprovechar la atrocidad perpetrada en el consulado para arrinconar el islam saudí y expandir el suyo, el turco”.

El desenlace más probable es que, vaticina Moulay Hicham, para impedir que su poder se agriete aún más, “MBS incrementará la represión”. Aun así, esboza otra hipótesis que considera menos probable: “Quizás el rey Salman [de 82 años], que no debía de estar al corriente de lo que se tramaba con Khashoggi, intente ahora fomentar contrapoderes al heredero” que designó hace tan solo 16 meses. “Es muy difícil, porque el resto de la familia real no posee ya ninguna herramienta coercitiva; el Ejército y el aparato de Estado están sometidos a MBS”, concluye.

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