EN EL TABLERO GEOPOLÍTICO DE ORIENTE MEDIO

Por qué es tan importante (y tan torpe) el asesinato del periodista Khashoggi

Las guerras de Irak y Siria, el bloqueo a Qatar por sus vecinos y las sanciones de EEUU a Irán están cambiando la geoestrategia regional. El asesinato es negativo para los intereses saudíes

Foto: Protesta ante la Casa Blanca por la muerte de Khashoggi. (Reuters)
Protesta ante la Casa Blanca por la muerte de Khashoggi. (Reuters)

Estos días, varios responsables políticos cercanos al rey de Arabia Saudí, Salman ben Abdelaziz, se afanan por afirmar en las televisiones árabes por satélite que el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en la legación diplomática de Riad en Estambul fue llevado a cabo por una “mafia” y que “no es un crimen de Estado”. Pero el rey tiene 82 años y se le observa con la mirada perdida en las imágenes de sus últimas recepciones a responsables internacionales. El verdadero poder fáctico en el reino wahabí están en manos de su hijo y heredero al trono, Mohamed ben Salman.

El príncipe maneja los hilos: vende por el mundo un reino más moderno, controla y encarcela a los disidentes políticos que no siguen su línea reformista, negocia contratos con las grandes multinacionales y, supuestamente, habría arropado al comando de 15 miembros de la seguridad que viajaron hasta Estambul el pasado 2 de octubre para descuartizar a Khashoggi.

El periodista había cometido la osadía de pedir democracia para el mundo árabe, exigir un derecho tan fundamental como la libertad de expresión y criticar la acción política del príncipe heredero desde un podio tan privilegiado como ‘The Washington Post’. De los 22 países que componen la Liga Árabe, solo dos tienen una legislación favorable a que los medios trabajen con cierta libertad: Túnez y Qatar. Incluso, Khashoggi se atrevió a afirmar que la Primavera Árabe había sido secuestrada por los "islamistas y los Hermanos Musulmanes". Sus mensajes eran un 'tomahawk' en la línea de flotación del régimen saudí y su tímida apertura reformista.

Los asesinos de Khashoggi han arrojado un quinqué al pajar de los intereses saudíes y estadounidenses en Oriente Medio

Pero ¿por qué es tan importante el asesinato de Khashoggi en un contexto de cambios trepidantes en el tablero geoestratégico de Oriente Medio? Los asesinos del periodista han arrojado un quinqué al pajar de los intereses saudíes y estadounidenses en esa región, hasta el punto de que benefician las posiciones de Moscú, Teherán, Damasco y Ankara. El propio presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, manifestó este martes que se trataba de un “asesinato salvaje” y que "no ayudaba en absoluto a las relaciones de cooperación regional".

Las guerras de Irak y Siria, el bloqueo político-económico a Qatar por sus vecinos del golfo Pérsico, la mejoría de relaciones entre Rusia y Turquía y las sanciones de Estados Unidos a Irán han modificado en los últimos años el equilibrio de fuerzas en esa región en perjuicio de Riad y Washington.

La Administración de Barack Obama dio la espalda a Oriente Medio durante ocho años tras el desastre de la guerra de Irak, la cual ha dejado un Estado débil y desmembrado. Ese vacío de poder lo ha ocupado la Rusia de Vladimir Putin, aliándose con los poderes chiíes de la zona, principalmente Irán, Siria y la guerrilla Hezbolá en Líbano.

La acción exterior de la Unión Europea en Oriente Medio ni está ni se la espera

Pero también las relaciones económicas y diplomáticas turco-rusas han mejorado considerablemente durante el año corriente con varias reuniones al más alto nivel. Ankara ha recibido muchas críticas occidentales por la política represiva del Gobierno de Erdogan contra la oposición política y los medios de comunicación. Ahora, tras el asesinato de Khashoggi, encuentra una ventana de oportunidad para mostrarse firme con Riad, el aliado de Occidente en el Oriente Medio islámico.

Superada la inacción de Obama en Oriente Medio, Donald Trump está intentando recuperar el protagonismo estadounidense para contrarrestar la influencia creciente de Moscú y lo pretende hacer junto a Arabia Saudí. Sin embargo, un crimen como el ocurrido en Estambul pone en aprietos esa estrategia.

La acción exterior de la Unión Europea en Oriente Medio ni está ni se la espera.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó este martes que la muerte de Khashoggi fue un acto premeditado. (EFE)
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó este martes que la muerte de Khashoggi fue un acto premeditado. (EFE)

La pinza ruso-chií

La Administración Trump llegó a la geopolítica de Oriente Medio con una decisión que sorprendió a muchos de sus aliados europeos, Alemania y Francia entre ellos. El pasado mes de mayo, Trump se retiró unilateralmente del acuerdo nuclear con Irán y anunció duras sanciones económicas contra Teherán. Las empresas europeas han tenido que hacer las maletas. Habían invertido en la construcción de fábricas y en el desplazamiento de numerosos ingenieros a suelo iraní para hacer pingües negocios tras un periodo de calma y esperanzas de prosperidad económica tras la firma del acuerdo nuclear.

No era el mejor comienzo para combatir la alianza ruso-chií que se ha fraguado entre Moscú, Damasco, Bagdad, Teherán y Hezbolá por la guerra de Siria e Irak contra la organización del Estado Islámico, donde EEUU y Europa han estado prácticamente fuera de combate. Ello, a pesar de que sus sociedades son blancos habituales del terrorismo yihadista.

La pinza ruso-chií se ha afianzado también por la guerra de Yemen que asola ese país paupérrimo desde 2015. Arabia Saudí está combatiendo con ferocidad a la minoría chií de los hutíes. Hoy, Yemen es el escenario bélico de la enemistad histórica entre los suníes y los chiíes, las dos principales facciones del islam. El Gobierno de Riad, que se erige en guardián del mundo suní, no desea un país gobernado por chiíes en su patio trasero. Mientras el régimen de los ayatolás apoya militarmente a los hutíes, las potencias occidentales no cesan en su negocio de vender armas a Arabia Saudí para exterminar la minoría chií de Yemen.

Ahora, el asesinato de Jamal Khashoggi no solo debilita la acción política reformista de Arabia Saudí, la punta de lanza de EEUU en Oriente Medio junto a Israel, sino que también consolida la 'realpolitik' de Rusia en sus esfuerzos por ser la potencia hegemónica en la región. En el Kremlin, se oye música de fondo. Descuartizar al periodista no es una buena carta de presentación para que EEUU y Europa enarbolen la bandera de la defensa de los derechos humanos en un área geopolítica donde su aliado árabe comete ese tipo de crímenes.

Un refrán árabe dice que “la vida es como una zanahoria, un día la tienes en la boca, otro día la tienes en el ano”. Tras el “asesinato salvaje” de Khashoggi, según las palabras de Erdogan, el príncipe heredero saudí, Mohamed ben Salman, no tiene la zanahoria precisamente en su boca. A sus 33 años, ha cometido una gran torpeza de repercusiones imprevisibles para su país y para Oriente Medio. En los pasillos de la residencia presidencial de Teherán, se están frotando las manos.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios