el último nazi deportado

Tras los restos de las SS: los 'cazanazis' encuentran unos 30 sospechosos cada año

Jakiw Palik es el último miembro de las SS que ha deportado Estados Unidos a Alemania: tiene 95 años y llegó hace medio siglo al país, donde mintió para obtener la nacionalidad

Foto: Jakiw Palij, guardia en un campamento nazi, ha sido deportado de Estados Unidos a Alemania. (Departamento de Justicia de EEUU)
Jakiw Palij, guardia en un campamento nazi, ha sido deportado de Estados Unidos a Alemania. (Departamento de Justicia de EEUU)

"Estados Unidos nunca será un paraíso seguro para aquellos que participaron en atrocidades, crímenes de guerra y abusos de los Derechos Humanos": el fiscal general estadounidense, Jeff Sessions, es tajante. Washington firmó esta semana la deportación de Jakiw Palij, un polaco de 95 años que obtuvo la ciudadanía estadounidense en 1957, ocho años después de llegar al país y 12 después del final de la Segunda Guerra Mundial. Para convertirse en ciudadano estadounidense, ocultó a los servicios de inmigración del país su pasado nazi y aseguró que durante el conflicto había trabajado en la granja de su padre en su ciudad natal —entonces parte de Polonia y actualmente territorio ucraniano— hasta 1944, y después en una fábrica alemana. "Jakiw Palik mintió sobre su pasado nazi para inmigrar a este país y entonces convertirse de forma fraudulenta en un ciudadano americano. No tiene derecho a la ciudadanía, ni siquiera a estar en este país", afirmó el propio Sessions.

Palij es el 68.º nazi que Estados Unidos expulsa con el objetivo de "eliminar a estos criminales nazis" de su país. Después de adquirir la ciudadanía haciéndose pasar por un granjero común, en 2001, cuando ya llevaba medio siglo disfrutando de la naturalidad que le otorgaba su documentación, reconoció que había sido entrenado durante la primavera del 1943 por las SS en el campo de Trawniki, muy cerca de la frontera con Ucrania, en territorio polaco ocupado. Sin embargo, los documentos evaluados por el Departamento de Justicia confirmaron que Palij había participado de forma activa en la 'operación Reinhard' para acabar con los judíos.

Himmler, en el campo de entrenamiento nazi de Trawniki. (Departamento de Justicia de EEUU)
Himmler, en el campo de entrenamiento nazi de Trawniki. (Departamento de Justicia de EEUU)

En noviembre de 1943, cerca de 6.000 hombres, mujeres y niños judíos ingresaron en el campamento de Trawniki en que acabó siendo una de las mayores masacres del Holocausto. "Al ayudar a evitar que los prisioneros escaparan del campamaneto, Palij jugó un papel indispensable asegurándose de que llegaban a su trágico destino a manos de los nazis", sostiene el Departamento de Justicia.

Después de más de una década tratando de expulsarlo del país, donde vivía de ayudas sociales en el barrio de Queens (Nueva York), finalmente ha regresado a Alemania, aunque todavía no se sabe si se abrirá o no un proceso en su contra. Jens Rommel, fiscal superior de la Oficina Central de Administraciones de la Justicia para la Investigación de los Delitos Nacionalsocialistas, con sede en Ludiwgsburgo, ya explicó hace unos meses que la mera pertenencia a las SS o la formación recibida en un campo nazi no son delitos punibles en virtud del derecho alemán. De hecho, el proceso contra Palij ya fue suspendido en Alemania hace unos años por falta de pruebas, por lo que si no aparecen evidencias nuevas no volverá a ser investigado.

El máximo líder de la organización 'cazanazis' alemana continúa su trabajo, siete décadas después del fin de la guerra. En declaraciones recogidas por la agencia alemana DPA, Rommel ha asegurado que el trabajo de búsqueda y localización de antiguos integrantes de las SS por todo el mundo lo realizan él y otros 20 empleados de la oficina, entre ellos otros siete fiscales. La oficina transmite cada año un total de 30 casos a las fiscalías competentes, ya sea de sospechosos que residen en Alemania o en el extranjero. Actualmente, la atención está centrada en los diferentes campos de concentración nazis.

En 2017 surgieron varios casos relacionados con los antiguos campos de Ravensbrück, Mauthausen —donde murieron muchos españoles— y Buchenwald; en 2018, el foco se ha puesto en los responsables de las atrocidades de los campos de Sachsenhausen, Gross-Rosen y Mittelbau. Según Rommel, en función del caso el asesinato o complicidad puede demostrarse con más facilidad siempre que el sospechoso formara parte de la organización de un campo de concentración. La probabilidad de que estos todavía sigan con vida en la actualidad no es remota, ya que los esbirros nazis eran, por aquel entonces, muy jóvenes.

Muchos países no los juzgan por su edad

Si bien solo la Fiscalía competente —la del lugar donde se encontraba el campo de concentración o el país de residencia del sospechoso— puede presentar cargos contra los nazis que va localizando la organización, en la mayor parte de los casos no se les acusa por su avanzada edad: la mayor parte de los sospechosos superan los 90 años y, por lo general, no están en condiciones de ser juzgados.

Sin embargo, en Alemania hay al menos cuatro casos abiertos que todavía están siendo investigados y en los últimos años se ha juzgado a más de uno antiguo guardia de seguridad o colaborador en campos nazis. El pasado mes de abril, la Fiscalía germana presentó cargos contra un hombre de 94 años —cuya identidad no trascendió— que había sido guardia de las SS en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, tal y como recoge la cadena británica BBC. Con 19 años, a este alemán se le acusa de participar entre diciembre de 1942 y enero de 1943 en el asesinato de 13.335 personas que habían sido clasificadas como "no aptas para trabajar" y enviadas a las cámaras de gas del campo.

En junio de este mismo año tuvo lugar otro de los casos que no se pudo juzgar, como ha ocurrido con Palij: Wilhem Karl Friedrich Hoffmeister, de 95 años, vio cómo la Justicia no podía demostrar que fuese responsable directo de ningún asesinato, pero se le acusaba de haber participado de forma indirecta en las masacres cometidas durante la Segunda Guerra Mundial. Según los medios alemanes, Hoffmeister fue un cabo de la SS del que se sospecha que pudo formar parte de los escuadrones de la muerte de la Einsatzgruppen (“equipos móviles de matanza”) en Ucrania, una especie de avanzadilla de las SS antes del establecimiento de los campos de concentración. Hoffmeister, que vive actualmente en una residencia de ancianos, estuvo implicado en la masacre del barranco de Babi Yar (a las afueras de Kiev) en septiembre de 1941, considerado como uno de los episodios más sangrientos del frente soviético.

En 2015, por su parte, fue condenado a cuatro años de cárcel el 'contable de Auschwitz', el exmiembro de las SS hitlerianas Oskar Gröning, que murió en marzo de este mismo año. En junio de 2017 fallecía Reinhold Hanning, otro de los guardias nazis condenados a prisión, antes incluso de entrar en la cárcel.

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