el fenómeno sigue sin explicación

Después de Cuba, ¿China? EEUU evacua a otros dos diplomáticos por 'ataques sónicos'

El Departamento de Estado ha reportado dos casos más de afectados por síntomas similares a los del personal en La Habana, pero esta vez a 14.600 kilómetros de distancia, en Guangzhou

Foto: Vista general del consulado estadounidense en Guangzhou (Cantón), China, el 7 de junio de 2018. (Reuters)
Vista general del consulado estadounidense en Guangzhou (Cantón), China, el 7 de junio de 2018. (Reuters)

“El Departamento de Estado [de EEUU] se está tomando este incidente muy en serio”, afirmó la portavoz de la institución, Heather Nauert, el pasado 23 de mayo. No era para menos: acababa de reportarse otro caso de un presunto 'ataque sónico' contra un diplomático estadounidense, solo que esta vez a 14.600 kilómetros de distancia de los anteriores, en el consulado de la ciudad de Guangzhu (Cantón), en China. Tras experimentar síntomas similares a los que los dos años anteriores aquejaron al personal de la embajada en La Habana, un empleado fue enviado de regreso a Estados Unidos, donde se determinó que había sufrido “daños cerebrales leves”.

Ahora ha vuelto a ocurrir: este miércoles, el diario The New York Times reveló que un segundo empleado en Guangzhu y su familia han sido evacuados, después de que él y su esposa exhibiesen síntomas neurológicos -incluyendo dolores de cabeza, falta de sueño y náuseas- a lo largo del año pasado, tras haber escuchado sonidos extraños en tres o cuatro ocasiones. El afectado afirma que no habían conectado todos estos sucesos hasta que a finales de mayo se hizo público el primer caso en su edificio.

“Las indicaciones médicas son muy similares, y totalmente consistentes con las indicaciones médicas que afectaron a los estadounidenses que trabajaban en Cuba”, dijo el Secretario de Estado Mike Pompeo al revelarlo. “No somos conscientes de otras situaciones similares en China, tanto dentro como fuera de la comunidad diplomática”, afirmó el Departamento de Estado en un comunicado dirigido a sus personal, en el que aconsejaba visitar a un doctor si experimentaban “preocupación sobre algún síntoma o problema médico”. Y si escuchaban algo extraño, advertía a sus empleados, “no intenten localizar la fuente. En lugar de eso, muévanse a un sitio donde los sonidos no estén presentes”.

Este último consejo subraya que las autoridades estadounidenses siguen manteniendo la teoría de que lo que ha podido afectar a sus ciudadanos en Cuba y China sea algún tipo de arma sónica, una idea que ha servido para justificar el colapso de las relaciones entre el Gobierno de La Habana y Washington. En el caso chino, de momento, EEUU está siendo más cauto.

Aunque se desconoce la identidad del primer diplomático afectado en Guangzhu, el segundo ha sido identificado como Mark A. Lenzi, ingeniero de seguridad del consulado. Y tal vez en este último dato se encuentre la clave, puesto que los primeros individuos que mostraron síntomas en La Habana, y que arrastran secuelas más serias, eran miembros de la red de operativos de la CIA en Cuba, tal y como reveló en su momento la agencia Associated Press. El propio Lenzi “cree que su profesión podría haberle convertido en objetivo”, según indica el New York Times.

Entrada del consulado estadounidense en Guangzhou. (Reuters)
Entrada del consulado estadounidense en Guangzhou. (Reuters)

Críticas hacia la gestión estadounidense

Lenzi, de hecho, está muy molesto con las autoridades diplomáticas de su país. En un correo electrónico enviado a todo el personal del consulado se quejó de que el primer empleado fue evacuado en abril, pero nadie avisó de las sospechas sobre su salud hasta un mes después, cuando los médicos estadounidenses encontraron evidencias de trauma cerebral. La primera alerta publicada en el consulado indicaba que se trataba de un caso aislado. Pero “sabían perfectamente que no lo era”, señaló.

Otro dato que podría ser relevante es que Lenzi vivía en el mismo complejo de edificios que el primer afectado, un condominio de lujo llamado The Canton Place. Ambas personas podrían haber sido expuestas allí a la fuente que provocó los síntomas, puesto que el propio consulado, construido en 2013, está diseñado para evitar escuchas y otros problemas y amenazas relacionados con el espionaje.

“Sigue sin estar claro si las enfermedades son realmente el resultado de ataques. Otras teorías incluyen toxinas, aparatos de escucha que accidentalmente emitían sonidos dañinos, o incluso histeria de masas”, señala el New York Times. “Funcionarios estadounidenses han expresado sospechas sobre si otros países, tal vez China o Rusia, podrían estar detrás”, indica.

Un funcionario estadounidense ha declarado a dicho rotativo que había oído informaciones sobre episodios aislados de este tipo en otros lugares del mundo, pero que no parecían seguir un patrón reconocible. Los investigadores trabajan con la hipótesis de que, al menos en un porcentaje considerable de estos casos, se trata de reacciones psicológicas y psicosomáticas ante estos sucesos por parte de compañeros y otros empleados del Departamento de Estado, pero no de verdaderos afectados. Por este motivo, es difícil determinar cuántos incidentes han tenido lugar realmente. De momento, el enigma no deja de crecer.

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