Gobierno de Donald Trump: Tal vez el ataque fue vírico: EEUU sigue acusando a Cuba y Canadá rompe el silencio. Noticias de Mundo
PROSIGUE EL ENIGMA y la crisis diplomática

"Tal vez el ataque fue vírico": EEUU sigue acusando a Cuba y Canadá rompe el silencio

Los misteriosos síntomas sufridos por diplomáticos estadounidenses y canadienses en La Habana siguen sin respuesta más de un año después. Ottawa habla por fin en mitad de la tormenta política

Foto: Un guardia de seguridad vigila la Embajada estadounidense en La Habana, el pasado 12 de diciembre de 2017. (Reuters)
Un guardia de seguridad vigila la Embajada estadounidense en La Habana, el pasado 12 de diciembre de 2017. (Reuters)

Más de un año después de que se detectasen los primeros fenómenos, el misterio sobre qué afectó a decenas de diplomáticos de EEUU y Canadá destacados en Cuba sigue sin resolverse. El pasado lunes, el FBI emitió un informe en el que concluye que no existen evidencias sobre presuntos 'ataques sónicos', la primera hipótesis manejada por el Departamento de Estado, y el escepticismo al respecto crece entre numerosos congresistas. EEUU ha expulsado a 15 diplomáticos cubanos y ha repatriado a casi todo el personal de su embajada en La Habana, clausurando todos los servicios consulares y obligando a los ciudadanos cubanos que deseen un visado estadounidense a desplazarse a Bogotá, algo que muchos no están en condiciones de hacer y que se ha convertido en un verdadero drama. Cuba, de hecho, niega toda implicación, y comienza a vocear la teoría de que todo esto no es sino una mala excusa para volver a enfriar las relaciones entre ambos países.

A pesar de ello, la Administración Trump insiste en que sus diplomáticos fueron atacados intencionadamente de alguna manera: si no fue un ataque sónico, tal vez se llevó a cabo de otra forma. “Sé que otro tipo de ataques están siendo considerados en relación con esto. Está el vírico, están los ultrasonidos, hay todo un abanico de cosas a las que los expertos están prestando atención”, declaró este martes Todd Brown, director adjunto de seguridad diplomática en el Departamento de Estado, ante un comité del Senado que investiga la cuestión.

Después de meses de investigación, la teoría del ataque sónico no se sostiene desde un punto de vista científico: cada supuesta víctima reaccionó con síntomas y percepciones muy diferentes de los incidentes, y ningún experto tiene idea de cuál podría ser la presunta tecnología que lo habría permitido. Pero del casi un centenar de trabajadores de la embajada estadounidense -muchos de ellos, agentes de inteligencia- y sus familiares cercanos examinados por equipos médicos especializados, al menos 24 han resultado afectados físicamente, con un mínimo de 16 mostrando daños cerebrales leves. De estos, una decena ha vuelto ya al trabajo de forma parcial, mientras que los otros siguen recibiendo tratamiento.

“Los hallazgos sugieren que esto no es un episodio de histeria de masas”, aseguró el doctor Charles Rosenfarb, el médico principal del Departamento de Estado, ante el mismo comité. “En este momento somos incapaces de determinar si los daños pueden resultar en consecuencias adversas a largo plazo para la futura salud de los individuos o sus habilidades funcionales”, señaló.

Miembros del Departamento de Estado durante la sesión del comité de relaciones exteriores del Senado, el 9 de enero de 2018. (Reuters)
Miembros del Departamento de Estado durante la sesión del comité de relaciones exteriores del Senado, el 9 de enero de 2018. (Reuters)

Canadá: "Nunca hemos visto nada como esto"

Además, los sonidos descritos por los pacientes existen: lo demuestran varias grabaciones realizadas por personal estadounidense y enviadas a la Armada para ser analizadas, que fueron obtenidas y publicadas a mediados de octubre por la agencia Associated Press. Algo que en el Departamento de Estado creen que puede ser un mero señuelo: “El elemento acústico puede haber sido usado como pantalla”, afirmó Brown.

Pero hay otro elemento que no encaja: si la relación entre Cuba y EEUU ha sido tradicionalmente turbulenta, no sucede lo mismo con un Canadá tradicionalmente amistoso, de modo que, ¿por qué tratar de dañar a diplomáticos canadienses? Las autoridades cubanas, que insisten en su inocencia, han ofrecido su total cooperación, permitiendo trabajar libremente en la isla tanto al FBI como a los investigadores de la Real Policía Montada canadiense. Pero a diferencia de EEUU, Canadá no ha retirado a su personal diplomático de la isla -aunque algunos de sus trabajadores han vuelto a Canada, estos han sido sustituidos por otros-, y ha mantenido un perfil bajo sobre esta cuestión, sin hacer apenas declaraciones al respecto. Ayer rompió su silencio, pero sin añadir demasiado a lo que ya se sabía.

"Nunca hemos visto nada como esto en ninguna parte del mundo", declaró un funcionario de la oficina de Asuntos Globales, la institución que regula las relaciones diplomáticas y consulares de Canadá. No obstante, confirmó que un total de ocho canadienses han experimentado síntomas misteriosos, como dolores de cabeza, mareos y sangramientos nasales. El último episodio, de hecho, tuvo lugar el pasado diciembre, hasta un año después del inicio del fenómeno y con la investigación bastante avanzada. Los canadienses afectados, sin embargo, no experimentan consecuencias tan serias como los estadounidenses: apenas uno de ellos sigue sufriendo dolores de cabeza, mientras que no hay nada que indique que ninguno de ellos haya sufrido daños permanentes. Solo uno de los canadienses ha asegurado haber oído sonidos del tipo descrito por los estadounidenses.

De momento, el enigma persiste.

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