carlo cottarelli, nuevo primer ministro

Míster Tijeras, así es el hombre llamado a 'salvar' Italia

Cottarelli ha sido nombrado primer ministro. Es la despedida temporal de la enjundia posideológica de la Liga y el M5S para dar la bienvenida al pragmatismo de un tecnócrata "europeísta"

Foto: El recién designado primer ministro italiano, Carlo Cottarelli (c), acude a su reunión con la presidenta del Senado en Roma. (EFE)
El recién designado primer ministro italiano, Carlo Cottarelli (c), acude a su reunión con la presidenta del Senado en Roma. (EFE)

Un mes antes de ser elegido primer ministro de Italia, en un momento en que no pocos le consideraban ya como un candidato al puesto, Carlo Cottarelli (Cremona, 1954) entraba en la sede de la Asociación de la Prensa Extranjera. Iba solo, cargando únicamente con un maletín, con unos zapatos negros gastados y una corbata que le apretaba excesivamente el cuello. En medio de una crisis política sin precedentes, Cottarelli venía sobre todo para responder a una de las preguntas más insistentes: “¿Italia se encuentra al borde del precipicio?”. “No, el riesgo no es inmediato. El riesgo solo aumentará si el país cae en una recesión”, contestaba relajado, en voz baja. Tras su nombramiento oficial este lunes —que aceptó con reservas, por pura formalidad—, el economista italiano expresaba ese mismo optimismo flemático, aun cuando la tormenta ha enrarecido ahora todavía más el ambiente político en Italia.

“En los últimos días, ha aumentado la tensión en los mercados financieros. Todos lo saben: la prima de riesgo ha subido”, dijo este lunes Cottarelli desde el Quirinal, tras recibir el encargo por parte del presidente italiano, Sergio Mattarella. “Dicho esto, quisiera avisar que la economía italiana sigue creciendo y que las cuentas públicas están bajo control”, advirtió, repitiendo el mantra del mes anterior, en una comparecencia en la que también explicó que su paso por la presidencia del Consejo de Ministros ha sido algo bien calculado. “Si mi Ejecutivo no tiene el voto de confianza en el Parlamento, habrá nuevas elecciones después de agosto. Si lo tiene, aprobaremos la Ley de Presupuestos y se votará a comienzos de 2019”, precisó.

Huérfano de padre desde los 18 meses e hijo de una madre que ejerció la profesión de maestra, Cottarelli entró a una edad temprana en los círculos de la llamada ‘alta’ economía internacional. Tras licenciarse en Economía en la Universidad de Siena y obtener un máster por la prestigiosa London School of Economics, ingresó —con apenas 27 años— como investigador en el Banco de Italia y después en la empresa petrolera estatal ENI, uno de los núcleos duros del poder empresarial italiano. Luego, en 1988, con 34 años, fue contratado en el Fondo Monetario Internacional (FMI), donde finalmente trabajó durante dos décadas y media —también fue de 2008 a 2013 director de Asuntos Fiscales—.

Míster Tijeras

Un cargo que finalmente abandonó aquel año —con Italia aún en plena resaca por la crisis económica de 2008—, después de que el entonces primer ministro italiano, Enrico Letta, le pidiera convertirse en el comisario extraordinario para la Revisión del Gasto Público. Fue entonces cuando los italianos pasaron a conocerlo por un epíteto bastante elocuente y del cual Cottarelli nunca se ha liberado: 'Míster Tijeras, por su misión de aplicar recortes a todos. Algo que le valió la enemistad de medio país, en particular dentro del sector empresarial, porque sus detractores lo describían con una caricatura demoledora: la de un tecnócrata frío y desalmado. Con todo, identificó 32.000 millones de euros en gastos inútiles en la Administración pública, algo que solo pudo corregir en parte, puesto que pronto el liderazgo político cambió nuevamente. “Fue frustrante”, dijo entonces.

Una fama, la de Cottarelli, que posteriormente también continuó alimentándose —cuando llegó al poder el progresista Matteo Renzi— cuando fue propuesto en 2014 para el puesto de director ejecutivo del 'board' del FMI. Un cargo que finalmente obtuvo, pasando a encargarse de la situación económica en Italia, Grecia y Malta. Así, la irritación continuó, incluso después de que en septiembre de 2017 fuera elegido director del Observatorio para las Cuentas Públicas italianas de la Universidad Católica de Milán.

Cottarelli aceptó las críticas con deportividad. “Dicen que la culpa es nuestra, de los tecnócratas, pero miren el caso de Portugal. Se mejoró el PIB, se redujo la deuda, y el país puso el piloto automático. Ahora, la prima de riesgo de Portugal está mejor que la de Italia y también la de España, y su economía va muy bien”, explicaba en el encuentro con la prensa extranjera, en que también estaba esta periodista. “Lo importante es que en Europa no vayamos de nuevo hacia una desregulación del sistema financiero, que es algo de lo cual se habla de nuevo ahora”, afirmó.

El recién designado primer ministro italiano, Carlo Cottarelli, se reúne con la presidenta del Senado, Maria Elisabetta Alberti Casellati, en Roma. (EFE)
El recién designado primer ministro italiano, Carlo Cottarelli, se reúne con la presidenta del Senado, Maria Elisabetta Alberti Casellati, en Roma. (EFE)

Unas ideas que, en algún momento, cosecharon también el beneplácito del conservador Silvio Berlusconi, e incluso del Movimiento Cinco Estrellas (M5S); todo eso, antes de las elecciones de marzo. “Es cierto. Poco antes de los comicios, Berlusconi me llamó para preguntarme si quería ser ministro y le dije que no. [El líder del M5S, Luigi] Di Maio parece que comparte algunas de mis ideas sobre los recortes a la política, aunque nunca nos encontramos”, indicó, en referencia a algunas declaraciones de apoyo al economista pronunciadas por el político del M5S.

Un perfil bajo, en suma: menos provocador y sin el vibrato característico de la retórica de los políticos duros y puros. También más aburrido y pragmático. Al menos en el lenguaje. Porque por la vía de los hechos, la impresión general es la contraria. Puesto que Cottarelli también acaba de pasar al contraataque frente a las posiciones euroescépticas de Liga y M5S, los dos partidos que más han avanzado en las últimas elecciones italianas. “No me presentaré en las próximas elecciones, ni lo hará ninguno de los ministros que elegiré”, dijo el lunes. “Pero les puedo asegurar que, durante mi mandato, Italia continuará en la senda de una prudente gestión de las cuentas públicas”, añadió. Y aclaró que, “si bien el diálogo para la defensa del interés nacional es esencial” y no excluye una “amplia confrontación", todo esto debe hacerse en el marco de la Unión Europea y de su política económica común.

Los pecados de Italia

La respuesta de Liga y M5S no se hizo esperar. “El señor representa a las finanzas internacionales”, dijo de él el domingo Matteo Salvini, líder de la Liga, en un vídeo difundido en Facebook. “Es uno de los expertos que han recortado de una manera abrumadora la educación, la salud, la agricultura...”, añadió Di Maio, jefe político de los ‘grillitos’ indignados, en un acto celebrado en Fiumicino, cerca de Roma. “Las medidas propuestas por Liga y M5S costarían alrededor de 126.000 millones de euros", había dicho Cottarelli, al criticar una semana antes el pacto de gobierno presentado por las dos formaciones. “No aceptaré ninguna propuesta política [de candidaturas] si eso implica aumentar el déficit de Italia", había aclarado, hace semanas.

Es más, su último libro tiene este título: 'Los siete pecados de la economía italiana', lo que ha llevado a algunos a considerar que ese será su programa de gobierno. Puesto que, en este volumen, Cottarelli indica como males que afectan a Italia la corrupción, la evasión fiscal, la asfixiante burocracia, la extenuante lentitud de la Justicia, las bajas tasas de natalidad, la creciente brecha entre norte y sur, y la dificultad en aceptar el euro. Este ha sido el error de Liga y M5S, “hacer creer a las personas que sin el euro, sus problemas desaparecerán… Están intentando decir que somos genéticamente incompatibles con la moneda común”, dijo, en una reciente entrevista en la italiana Radio Radicale.

Fue la despedida temporal de la enjundia posideológica de la Liga y el M5S para dar la bienvenida al pragmatismo de un tecnócrata que se califica como “europeísta”, un nuevo aspirante de la política a larga distancia, aunque, con toda probabilidad, su mandato no llegará a las navidades. Todo ello, con consecuencias también para los equilibrios políticos italianos y europeos.

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