"EL FSLN ES hoy UN PROYECTO DE DICTADURA DINÁSTICA"

"Es peor que con Somoza": los sandinistas que rechazan al 'traidor' Daniel Ortega

La mayoría de los nicaragüenses siguen siendo sandinistas, pero sandinismo no es igual que orteguismo. Muchos de los antiguos revolucionarios de los 70 y 80 están hoy en la oposición

Foto: Una manifestante enarbola un cartel que dice: Ortega, Somoza, son la misma cosa, durante una marcha en Managua el 23 de abril de 2018. (Reuters)
Una manifestante enarbola un cartel que dice: "Ortega, Somoza, son la misma cosa", durante una marcha en Managua el 23 de abril de 2018. (Reuters)

La bandera roja y negra del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) es omnipresente en Nicaragua. Riega los edificios públicos, las viviendas de sus simpatizantes y decora hasta los postes de electricidad. Es el símbolo de los revolucionarios que en 1979 derrocaron al dictador Anastasio Somoza Debayle.

El nicaragüense sigue siendo mayoritariamente sandinista. Pero sandinismo no es igual a orteguismo, advierten en el país centroamericano.

Desde hace más de dos décadas, y en un proceso muy progresivo, muchos de los ex compañeros de armas del antiguo comandante revolucionario, y ahora presidente, Daniel Ortega, han pasado a criticar al partido nacido de la insurrección y forman ahora parte de la oposición. Ese proceso ha tenido también su réplica en la sociedad. Hoy se cuentan por cientos de miles los nicaragüenses que se sienten sandinistas pero critican al Gobierno del FSLN.

“Muchos nos distanciamos de Ortega en 1995, cinco años después de la derrota electoral del Frente. Era ya claro entonces que el partido estaba siendo enrumbado en una dirección perniciosa, totalitaria y autoritaria. Después terminaría prácticamente en manos de la familia Ortega”, explica a El Confidencial Dora María Téllez, histórica comandante guerrillera y Ministra de Salud tras la Revolución. Es una de las mayores críticas del presidente, que afronta estos días la peor crisis política y social tras su vuelta al poder, en 2007, después de 17 años en la oposición. Al menos 42 personas han perdido la vida, según organizaciones de la sociedad de civil, en unas protestas iniciadas el pasado 18 de abril por un decreto que consignaba recortes a la Seguridad Social, pero que ahora se han convertido en manifestaciones que reclaman la renuncia del presidente y también de Rosario Murillo, su esposa y vicepresidenta del país.

“El FSLN prácticamente ha desaparecido. Sólo queda este proyecto de dictadura dinástica de los Ortega Murillo, que es el que tiene a Nicaragua en su crisis actual”, comenta la ex guerrillera Téllez. “El país ha sufrido en estos últimos cuatro días la peor masacre de los últimos casi 40 años. Estamos hablando de más de 40 jóvenes, muchachas y muchachos, que han sido asesinados porque Daniel Ortega ordenó disparar con armas de fuego a la Policía. También a sus grupos de choque. A sus pandilleros. Estamos hablando de una dictadura que no solamente restringe las libertades, no solamente censura a los medios, sino que además es una dictadura represiva, cruel, que ha cometido un genocidio en Nicaragua”, dice.

Tanto ella como el resto de opositores creen que el Gobierno de Ortega es inconstitucional, ya que la Carta Magna nicaragüense prohíbe la reelección presidencial continua. Fue la Corte Suprema de Justicia quien dio la luz verde a su candidatura en 2009, aludiendo a la igualdad de derechos de todos los nicaragüenses, en un fallo similar al que ha permitido reelegirse en Honduras al gobernante conservador Juan Orlando Hernández, y al adoptado en Bolivia para permitir la candidatura del izquierdista Evo Morales.

Manifestante con morteros caseros, en la Universidad Politécnica de Managua (H. Estepa)
Manifestante con morteros caseros, en la Universidad Politécnica de Managua (H. Estepa)

"¡Que se rinda tu madre!"

Quienes critican a Ortega desde el sandinismo denuncian también un aumento del autoritarismo de un Gobierno que, en su opinión, controla los poderes Judicial y Electoral. Ese desencuentro ha sido palpable en las protestas de estos días. Las consignas de la insurrección del 79 siguen vigentes en las calles de Nicaragua, pero ahora muchos las lanzan contra Ortega, quien coordinó el Gobierno revolucionario hasta 1984, y después se convirtió en presidente de Nicaragua bajo las siglas del FSLN, hasta su derrota electoral en 1990.

“¡Que se rinda tu madre!”, le gritan ahora al ex guerrillero. Es una proclama cargada de simbolismo. La lanzó el joven revolucionario Leonel Rugama en 1970, durante un combate desigual contra la Guardia Nacional somocista. Perdió la vida en dicho enfrentamiento y se convirtió en un emblema para el FSLN. La frase es ahora utilizada por los jóvenes que protestan contra Ortega en las calles.

“Ortega, Somoza, son la misma cosa”, es otro de los cánticos. Para el comandante guerrillero y general del Ejército en retiro, Hugo Torres, no es lo mismo, sino peor. “Es difícil comparar lo ocurrido estos días con alguna 'razzia' o algún crimen tan brutal y masivo durante la dictadura de los Somoza. Y en aquella época los que enfrentábamos a la dictadura conformábamos un grupo guerrillero armado. Hoy no. Ortega y su mujer se han ensañado con jóvenes indefensos”.

También él cree que el presidente cooptó el FSLN: “Ortega transformó el viejo Frente que hizo la Revolución y, aunque mantuvo la misma bandera, y las misma siglas, lo transformó en un partido familiar y personal. Es el eterno secretario político y candidato a la presidencia de ese partido”, señala el ex guerrillero sandinista. “Lo ha vaciado de contenido político, de moral, y ética, con maniobras internas y amparado en la popularidad que tenía como la figura más relevante de la década de los 80, en un país centroamericano donde la figura del caudillo pesa mucho. Amparado en eso, Ortega maniobró para sacar a los cuadros que estábamos reclamando cambios en ese partido”, añade.

Él se separó del Frente en los 90. “Nosotros reclamábamos convertirnos en un partido de izquierda democrática. Un partido progresista. Pero Ortega no lo entendió así”. Cree que el proceso de desencanto con el FSLN se ha acrecentado en los últimos días. “En estas jornadas heroicas de ahora, muchos viejos sandinistas, que todavía se resistían a aceptar que ese Frente de Ortega ya no era el FSLN donde ellos lucharon, ya dieron el paso. Inclusive muchos sandinistas jóvenes ya dieron el paso en esta semana, hastiados ante los crímenes cometidos de manera tan brutal”.

El ex comandante sandinista Hugo Torres, hoy en la oposición. (H. Estepa)
El ex comandante sandinista Hugo Torres, hoy en la oposición. (H. Estepa)

'La Piñata' aún colea

Tanto Téllez como Torres son fundadores del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), un partido que aglutina a muchos de quienes ahora reniegan del presidente. Ha ido coaligado con los liberales varias de las últimas elecciones. Sus líderes no pudieron participar en las presidenciales de 2016, tras ser expulsados de la alianza liberal, junto a otros diputados, por la Corte Suprema de Justicia. Denunciaron entonces que el tribunal estaba controlado por Ortega y declararon las elecciones como fraudulentas.

Otros antiguos socios de Ortega se distanciaron del FSLN por ‘La Piñata’. Así se denomina en Nicaragua al proceso emprendido por los sandinistas tras perder las elecciones de 1990, y antes de entregar el poder, para adueñarse de muchas de las propiedades expropiadas a los gerifaltes y terratenientes de la dictadura somocista. “Yo creí en esta revolución que botó [derrocó] una dictadura cruel con las armas, pero también entraba ofreciendo democracia y legalidad como estatuto fundamental. No pude aceptar la Piñata. Haber robado los bienes del Estado y de otras personas fue la derrota moral del FSLN. Para mi esa fue la gota que colmó el vaso”, dice Vilma Núñez de Escorcia, aliada del antiguo sandinismo, y ahora directora del Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh).

Ciertos críticos de Ortega, ahora en la oposición, han sido también señalados por haber recibido supuestamente alguna propiedad en el reparto. “Los abusos de un sector minoritario tampoco deben hacernos perder de vista que, en justicia, lo menos que podía tener alguien que había abandonado todo, inclusive las posibilidades de formarse y hacer dinero como profesional, era un techo donde vivir”, señaló el ex general Torres, al ser cuestionado sobre el tema en 2003.

Quienes defienden al Gobierno de Ortega creen que las críticas vertidas contra el ex guerrillero por sandinistas históricos son fruto del rencor. “No ha sido este Ejecutivo quien ha generado la distancia. Entre los que están hoy en la oposición hay mucho resentimiento personal, que no permite construir diálogo con nuestro Gobierno”, apunta Maritza Espinales, vicepresidenta de la Asamblea Nacional.

Ortega probablemente no se imaginaba, hace 40 años, que le iban a comparar con su archienemigo Somoza.

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