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irán y rusia se disputan proyectos suculentos

Las ambiciones por la reconstrucción de Siria enfrentan a los aliados de Al Asad

250.000 millones de dólares. Es la cifra que fijó la ONU para financiar la reconstrucción de Siria, que entra en el séptimo año de guerra en manos de potencias exteriores con intereses económicos

Foto: Vista general de una calle de Alepo, en el distrito de Saif al-Dawla, en marzo de 2015. (Reuters)
Vista general de una calle de Alepo, en el distrito de Saif al-Dawla, en marzo de 2015. (Reuters)

250.000 millones de dólares. Es la cifra que fijó Naciones Unidas para financiar la recuperación de Siria y que el país vuelva a ser un estado funcional. Los últimos siete años de guerra han arrasado la edificación, las infraestructuras y los principales sectores productivos del país -como el del gas o el petrolífero, la minería, las fábricas textiles o la industria alimentaria- y la mitad de las principales ciudades son inhabitables. La economía del país necesitará varias décadas -algunos expertos auguran 30 años- para volver a los niveles de subsistencia previos a 2011.

Todo un país necesita ser reconstruido: las carreteras, los aeropuertos, la zonas urbanas, los hospitales, las escuelas, el tejido industrial, las instalaciones militares… El Gobierno de Damasco, en la más absoluta bancarrota financiera, no puede afrontar los altísimos costes. El país no tiene la capacidad de generar la liquidez necesaria para su propia restauración. Así pues, la reedificación de Siria depende de la aportación exterior. Y, ésta, de un asunto político. Los países occidentales relegan su participación a un acuerdo sobre el destino de Al Assad. Por lo que, ante la falta de consenso, son los aliados del régimen, como Rusia, Irán o China, quienes se benefician de los prometedores proyectos de reconstrucción.

Irán: no perder la influencia en Damasco

El plan económico de Teherán en Siria ha estado basado desde el principio en objetivos estratégicos. El país árabe no produce materias primas que escaseen en Irán sino que, desde incluso antes de la revolución, Siria ha sido el eje fundamental para mantener la vía de acceso al Mediterráneo. En los últimos meses, el consorcio iraní Khatam al Anbia, un grupo que pertenece a los Guardianes de la Revolución -IRGC-, es el que encabeza los proyectos de reconstrucción en Siria.

“Los esfuerzos están orientados a que Irán recupere sus socios económicos en Siria puesto que la guerra ha sido muy costosa para todos”, asegura a El Confidencial el columnista iraní Amir Taheri. El escritor afincado en el Reino Unido afirma que el verdadero objetivo de los esfuerzos económicos es no perder la influencia en el país, “es muy probable que estos memoranda de entendimiento no sean más que propaganda”, sigue, “y nunca lleguen a materializarse”. “Las únicas fotografías que he observado en la prensa iraní sobre obras de construcción en Siria son la decoración con artesanía de lugares de peregrinación”, concluye.

Soldados rusos y del régimen sirio en un check-point en el campo de Wafideen, Damasco. (Reuters)
Soldados rusos y del régimen sirio en un check-point en el campo de Wafideen, Damasco. (Reuters)

Los dos países han firmado acuerdos que incluso han alcanzado el sector de las telecomunicaciones. Hace un año, representantes oficiales se reunieron en Teherán donde que estipularon que una compañía iraní fuera el tercer proveedor de telefonía móvil en el país. Sin embargo, un año más tarde, el convenio no ha llegado a materializarse. Otro de los grandes proyectos Damasco-Teherán, para la explotación de fosfatos en el área de al Sharquiya, no ha resultado de exclusivo beneficio de Irán sino que deberá ser compartido con firmas de Moscú.

Los proyectos están enfrentando a los valedores de la última vía de negociación, las conversaciones de Astaná: Rusia e Irán

Irán y las compañías iraníes han sido excluidas del proceso de reconstrucción en Siria”, publica el diario iraní conservador Baztab, “y si Irán quiere tomar partido en ella debe negociar con los rusos (…) esto es algo que ha preocupado al Gobierno iraní”. La República Islámica se ha visto relegada a ser el segundo consejero de Damasco ya que Rusia es el aliado que más influencia ha logrado no sólo en el plano económico, sino en el político -es quien domina las conversaciones de paz- y militar -cambió el curso de la guerra en 2015-, algo que ha neutralizado la influencia de Teherán en Siria.

Rusia: explotar el sector energético

Los empresarios rusos seremos la principal prioridad para la reconstrucción de la economía siria, según el Presidente Bashar al Assad”, declaró Sergei Katyrin, el presidente de la cámara de comercio rusa en Moscú a principios de mes. En el encuentro, se debatieron hasta 26 proyectos que contarán con la financiación del país que preside Vladimir Putin. Entre otros, “un tren que conectará Damasco con el aeropuerto, fábricas de cemento, levaduras o ruedas, o una planta de generación de energía eléctrica en Homs”, cita un artículo en el periódico británico 'Financial Times'.

El único freno para los inversores rusos son las sanciones impuestas por las potencias occidentales, a las que acusan de impedir la auténtica reconstrucción. Las medidas punitivas dificultarían la financiación en el sector y las empresas rusas arriesgarían sufrir las sanciones de manera indirecta. En respuesta, la Unión Europea insiste en que no facilitará los proyectos de reedificación en Siria hasta que los actores acuerden un asentamiento político sobre el futuro de Bashar al Assad.

Edificios destrozados por los ataques aéreos en Duma, Guta Oriental, el 25 de febrero de 2018. (Reuters)
Edificios destrozados por los ataques aéreos en Duma, Guta Oriental, el 25 de febrero de 2018. (Reuters)

Influencia en el proceso de paz

Sin solución política la reconstrucción es inviable”, es el lema de algunos expertos economistas, como Osama Kadi, el presidente de `Syrian Economic Task Force´, un lobby económico de la oposición. Según su postura, la fase de recuperación económica debe centrarse en los sectores de “agroindustria, agricultura y ecología”, mantiene. “Si el período de post-conflicto y reconstrucción comienza en 2018 al 4,5% de crecimiento, la recuperación puede durar unos 20 años”, afirma. Décadas en las que se deben elaborar medidas para luchar contra “la pobreza masiva, la destrucción del sector sanitario, el educativo, el desplazamiento de ciudadanos sirios y la pérdida de capital humano (…), la depreciación del cambio monetario y la dolarización e inflación…”.

De modo paradójico, los planes de reconstrucción pueden poner en riesgo la única solución de paz para Siria. Los suculentos proyectos de reconstrucción están enfrentando a los principales valedores de la última vía de negociación, las conversaciones de Astaná: Rusia e Irán. Si se encaran en el nuevo escenario, la rehabilitación del país más devastado por un conflicto armado en el siglo XXI estará supeditada a los caprichos ajenos. “Esto supondrá que cada potencia desarrollará sus proyectos en su área de influencia”, mantiene Taheri -Turquía en el noroeste, EEUU en el noreste, Irán y Rusia en las zonas del régimen-. Y cinco reconstrucciones paralelas no darán lugar a un país sino a un territorio de pseudo provincias al servicio de naciones extranjeras.

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