RECUPERA EL TERRENO PERDIDO POR AZNAR

La maniobra de España para ganar cinco escaños en la Eurocámara (gracias al Brexit)

El Brexit va a tener alguna ventaja, al menos para España, que está a punto de hacerse con cinco nuevos escaños en la Eurocámara. Si el acuerdo sellado este martes sale adelante, pasará de 54 a 59 en 2019

Foto: El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, preside un debate del estado de la Unión en la Eurocámara en Estrasburgo. (EFE)
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, preside un debate del estado de la Unión en la Eurocámara en Estrasburgo. (EFE)

Si algo hemos aprendido gracias al humor archibritánico de los Monty Phyton es que no es lo mismo golondrina africana que europea, que los romanos no hicieron nada por Judea —más allá del saneamiento, la medicina, el vino, las carreteras, el orden público y un par de cosillas más— y que siempre, pase lo que pase, hay que mirar “el lado bueno de la vida”.

Incluso el Brexit, que es para tomárselo poco a broma, va a tener alguna ventaja. Al menos para España, que está a punto de hacerse con cinco nuevos escaños en la Eurocámara. Si el acuerdo sellado este martes sale adelante, el país será —junto con Francia— el que más asientos británicos logre, con lo que pasará de los 54 a los 59 escaños en 2019.

Recuperar terreno cedido por Aznar

Cinco puestos en un Parlamento de 751 pueden saber a poco, aunque en un voto justo pueden ser clave. Pero España no solo gana en poder absoluto, sino también relativo, porque con el Brexit se suprimirán 46 escaños. Tampoco hay que olvidar que, con este movimiento, el país logrará recuperar el terreno perdido cuando José María Aznar, allá por 2003, en el Tratado de Niza.

El expresidente, que se movía con soltura en el Consejo, la institución que representa a los gobiernos en Bruselas, consideró que merecía la pena ganar fuerza en esta institución a costa de perderla en la Eurocámara. España pasó de 64 escaños a 50, fue el país que sufrió el zarpazo más duro. Desde entonces, el quinto país de la UE por peso económico y poblacional está infrarrepresentado en sus bancadas.

Alianza entre el PP, PSOE y liberales

Cerca de cinco meses de negociaciones entre bambalinas han sido necesarios para que España pueda reclamar los cinco asientos. Casi medio año en el que Esteban González Pons (PP), Ramón Jáuregui (PSOE) y Maite Pagazaurtundúa (UPYD) han ido de la mano para poner presión y hacerse con los asientos.

“Si nos íbamos del acuerdo, nos íbamos todos”, explica González Pons a El Confidencial. El tridente contaba con que dejar al acuerdo de reparto de escaños tras el Brexit sin los cerca de 40 votos que suman sus delegaciones era una seria amenaza.

También ha sido clave el apoyo mutuo entre España y Francia. Este último país también se ha hecho con cinco asientos, lo que lo sitúa en los 79 escaños. Así se acerca un poco más a Alemania, que con sus 96 eurodiputados ha decidido no optar a ninguna de las vacantes dejadas por los británicos.

España se desmarca de Polonia

A los que no les ha hecho ninguna gracia este movimiento es a Roma y Varsovia. Italia se ha hecho con tres nuevos escaños (hasta los 76), pero ve cómo Francia le gana terreno.

Polonia, que durante la crisis amenazó con sobrepasar a España como quinta economía comunitaria, suma uno, hasta los 53. Los españoles marcan así distancias con los polacos y reafirman sus aspiraciones a asentarse en la primera línea de la política comunitaria.

Sin embargo, para poder cantar victoria, España tendrá que esperar a que el acuerdo respaldado este martes en la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Eurocámara reciba también el visto bueno del pleno durante la primera semana de febrero y, después, de las capitales.

Un paso europeísta: listas trasnacionales...

Los europeístas también quieren sacar tajada del Brexit. Al calor del empuje de Emmanuel Macron, la Eurocámara está a un paso de ver hacer realidad las primeras listas electorales transnacionales europeas. ¿Qué quiere decir esto? Hasta ahora, los españoles solo votan a candidatos españoles, los chipriotas a chipriotas, etc.

Pero si la propuesta sale adelante, pese a las reticencias del Partido Popular Europeo, 27 escaños serán ocupados por eurodiputados elegidos con votos de toda la Unión. Una perspectiva que interesa a Macron, dispuesto a presentarse a las elecciones europeas de 2019 con un movimiento similar al En Marche que le llevó hasta el Elíseo.

El presidente francés ha sido clave a la hora de permitir que esta propuesta, históricamente defendida por grupos como Los Verdes, vea la luz. “Esta es la mejor forma de fomentar el sentimiento de pertenencia europeo y, por tanto, de posibilitar una mayor solidaridad y redistribución de la riqueza”, ha celebrado el eurodiputado de Equo, Florent Marcellesi.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, durante una ceremonia en el Elíseo. (Reuters)
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, durante una ceremonia en el Elíseo. (Reuters)

… con cierto riesgo populista

El PPE se negaba en redondo a aceptar estas listas, temeroso de que líderes populistas muy conocidos —como Marine Le Pen— lograran apoyos más allá de sus propias fronteras. Además, una enmienda impulsada por los italianos de Cinco Estrellas permitirá que movimientos, además de partidos, compitan por estos escaños.

Pero Macron ha conseguido romper las filas conservadoras. Ha puesto de su parte a Mariano Rajoy, al chipriota Nikos Anastasiadis y al irlandés Leo Varadkar, que se suman al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Y Angela Merkel, cerca de aliarse con el expresidente de la Eurocámara Martin Schulz, también es posible que lo acepte.

Un perfil más democrático y político

Los eurodiputados de la comisión de Asuntos Constitucionales también han marcado una línea roja —de nuevo, pendiente de confirmación del pleno— a Merkel. La canciller alemana tenía puestas las miras sobre el sistema conocido como Spitzenkandidat, por el que el presidente de la Comisión tiene que presentarse como candidato a las elecciones europeas.

Este se utilizó por primera vez en los anteriores comicios, en 2014, pero Merkel quería prescindir de él de cara a 2019. Los eurodiputados, en cambio, se han plantado: afirman que vetarán a cualquier candidato que no haya concurrido en las urnas.

Quieren, además, que los comisarios europeos puedan compatibilizar su cargo con hacer campaña electoral. Una medida más para preservar el carácter 'político' adoptado por la Comisión Juncker, apunta González Pons, ponente de este informe. Un buen modo de contener los avances germanos por reducir a la Comisión a un mero órgano gestor.

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