el camino hasta la prosperidad

Igualdad y riqueza: el 'mejor país del mundo' celebra sus 100 años de independencia

Finlandia celebra su libertad. Pero también que ha llegado a convertirse no sólo en una de las naciones más ricas e innovadoras, sino también en una de las más transparentes e igualitarias

Foto: 609 voluntarios hacen una guardia de honor en las tumbas de los soldados, en Rovaniemi, Finlandia. (EFE
609 voluntarios hacen una guardia de honor en las tumbas de los soldados, en Rovaniemi, Finlandia. (EFE

Finlandia está de aniversario. Un día como hoy, hace justo 100 años, el país nórdico se independizaba de Rusia. Y lo está celebrando con bombo y platillo: desfiles y banderas por todas partes, solemnes conmemoraciones en el Parlamento, edificios iluminados de azul y blanco, velas ante las tumbas de sus presidentes. Y también iniciativas más desenfadadas, como una multitudinaria convocatoria para tomar café y pastas, bailes populares y música en los bares de karaoke, donde la noche del martes miles de ciudadanos entonaron emocionados el himno nacional.

La tradicional recepción en el Palacio Presidencial pondrá este miércoles la guinda al centenario, que, bautizado Finlandia 100, arrancó hace justo un año y se ha ido transformando en una especie de fenómeno abierto, muy a la finlandesa, con cientos de eventos, grandes y pequeños, promovidos desde la sociedad civil.

Para Brandt-Vahtola, uno de los mayores puntos de orgullo es su "el liderazgo en educación", que se debe al amplio estado del bienestar

Catharina Brandt-Vahtola tiene 66 años y vive en un pequeño pueblo cerca de Helsinki. Ahora está jubilada, pero toda su vida ha trabajado como profesora de ciencias naturales en un instituto. Su experiencia de lo que su país está viviendo estos días es muy positiva. "Creo que todo el mundo sabe que estamos en un año importante. El espíritu de las celebraciones nos une todavía más". Una atmósfera a la que ella misma ha aportado su granito de arena, organizando visitas guiadas por Helsinki con el foco puesto en el centenario.

Se estima que unas 600.000 personas se han implicado directamente en la organización de los festejos. El programa se ha centrado, principalmente, en la historia, la cultura y la naturaleza. Pero también en valores muy fineses, tales como la democracia o el admirado sisu, que viene a ser una mezcla de coraje, perseverancia y determinación ante la adversidad. Un concepto muy propio de los pueblos del norte y que, en gran medida, explica que sus gentes hayan sobrevivido a lo largo de los siglos en tierras tan inhóspitas.

Con todo, este miércoles, Finlandia celebra su libertad. Pero también todo lo que ha logrado a partir de ella y que la ha llevado a convertirse no sólo en una de las naciones más ricas e innovadoras del mundo, sino también en una de las más transparentes e igualitarias.

Para Brandt-Vahtola, por ejemplo, uno de los mayores puntos de orgullo es su "el liderazgo en educación" y que, en gran medida, se debe al amplio estado del bienestar. En Finlandia la inmensa mayoría de las escuelas son públicas. A su vez, ese acceso a una formación académica de calidad por parte de todos los ciudadanos también explica la envidiable igualdad social lograda por este país.

"Finlandia es uno de los países donde las diferencias entre ricos y pobres son menores", explica Hannu Arvio, que es periodista y también ejerce como profesor de finés del Instituto Nórdico de Barcelona. En su opinión, que todo el mundo tenga las mismas oportunidades, es el mayor éxito alcanzado por su país.

Nacido hace 49 años en un pequeño pueblo del norte de Finlandia, Arvio lleva media vida en Barcelona, con lo que ha vivido de cerca la actual crisis catalana. La pregunta sobre si ve diferencias y semejanzas entre el proceso que vivió su país hace 100 años y el separatismo catalán es obligada. Pero, a su modo de ver, "son dos realidades muy distintas y difíciles de comparar".

Históricamente, Finlandia siempre se había considerado un conjunto de provincias perteneciente al Reino de Suecia, bajo cuyo dominio permaneció unos seis siglos. Pero en 1809, el Imperio Ruso doblegó al monarca escandinavo, que, muy a su pesar, tuvo que ceder sus provincias más orientales, es decir, Finlandia, al enemigo. Con la anexión a Rusia, Finlandia se convirtió en un Gran Ducado autónomo de Rusia. Fue entonces, bajo el gobierno del zar, cuando se construyó la identidad nacional. El auge de los nacionalismos por toda Europa hizo mella. Hubo quien cambió su apellido sueco por uno finés y éste idioma también empezó a conquistar las instituciones en las que, hasta ese momento, se hablaba en sueco.

"Antes de la invasión rusa no había nacionalismo. Quien unificaba al país era el Rey. Pero bajo el imperio ruso, las cosas cambiaron", señala Arvio que, por otro lado, destaca que "la tolerancia del zar hacia el pueblo finés fue otra pieza clave en el camino hacia la independencia". En otras palabras, el Imperio Ruso dejó una gran autonomía a Finlandia. Ésta tenía su propio Senado, su Parlamento, su moneda e incluso su Banco Central. "En esto, en la construcción de las llamadas estructuras de estado, sí que podemos hallar alguna semejanza con el proceso catalán".

Varios ciudadanos mencionan la relación con Rusia y la creciente tensión en la región báltica como uno de los mayores retos para Finlandia

Pero, por lo demás, "el contexto histórico era completamente diferente". Finlandia se independizó en el convulso año 1917, con la Primera Guerra Mundial todavía en curso y a raíz, sobre todo, de la caída del Imperio Ruso, que supuso una oportunidad de oro para el nacionalismo finés. Con el estallido de la revolución y la llegada de Lenin al poder, Rusia tenía asuntos mucho más graves en los que pensar y Finlandia vio su momento. A las pocas semanas, de hecho, el propio Lenin reconocía la independencia, dando pie a que otros países hicieran lo mismo.

"Hoy, la situación de Cataluña no tiene nada que ver. Es una democracia, en tiempos de paz y en un mundo que va en la dirección opuesta. Antes se separaban pequeños países. Ahora la tendencia es hacia un mundo cada vez más global".

Para Pär Stenbäck, ex ministro de Educación (1979-1982) y de Exteriores (1982-1983), las diferencias entre los dos procesos también son "más grandes que las semejanzas, principalmente, por el salto temporal". "Finlandia obtuvo la independencia por la derrota rusa en la Primera Guerra Mundial y la revolución bolchevique, al igual que muchos otros países europeos. En tiempos de paz, las nuevas naciones europeas se han independizado bien por acuerdo (Eslovaquia) o cuando la nación a la que pertenecían ha ejercido una violencia intolerable (Kosovo)", destaca.

Vista del monte Saana en Lappland iluminado durante la celebración del aniversario de independencia de Finlandia, en Kilpisjärvi. (EFE)
Vista del monte Saana en Lappland iluminado durante la celebración del aniversario de independencia de Finlandia, en Kilpisjärvi. (EFE)

Aunque el primer fruto de la independencia finesa no fue precisamente la unión sino la guerra. Bajo la influencia de la revolución comunista, el naciente país nórdico desembocó en una sangrienta guerra civil entre la burguesía y la clase obrera. "Sin embargo, no fue un conflicto entre independentistas y anti-independentistas. Éste era un asunto sobre el que había bastante unanimidad. Sino que, sobre todo, fue un conflicto entre clases", puntualiza Arvio.

En cualquier caso, el camino hasta la posición próspera y, en muchos sentidos, ejemplar, que Finlandia ostenta hoy no ha sido fácil. Tras la guerra civil, el país sólo disfrutó de 20 años escasos de paz hasta que, en 1939, el ejército ruso volvió a llamar a la puerta. Con la ayuda de la Alemania nazi, Finlandia consiguió defender su independencia. Pero luego llegó la Guerra Fría y su posición frente al gigante ruso se volvió a complicar.

Teniendo en cuenta su delicada posición geopolítica, Finlandia optó entonces por la neutralidad, evitando cualquier postura que pudiera irritar a la Unión Soviética. Una opción que los medios de comunicación bautizaron con el término finlandización para describir la peculiar situación de un país que, a pesar de estar en Occidente y no haber sido ocupado por Moscú, estaba, de alguna manera, bajo la esfera de influencia de los soviéticos.

Si bien también fue criticado, por lo general, muchos fineses aprecian el pragmatismo mostrado por su país en unas circunstancias difíciles. La caída del muro supuso un gran alivio para Finlandia. El país se unió a la Unión Europea y adoptó el euro. Y, al mismo tiempo, "empezó a desarrollar unas fuertes relaciones políticas y económicas con Rusia, que se convirtió en un importante socio comercial, con un flujo también creciente de turistas rusos visitando Finlandia", destaca Tapio Raunio, profesor de Política de la Universidad de Tampere, que lamenta el giro "autoritario" adoptado recientemente por Rusia. "Esto ha complicado las cosas, tanto en términos comerciales y turísticos como políticos. Ahora, la política finesa con respecto a Rusia se gestiona mayoritariamente a través de la UE", destaca.

Es un tema que preocupa. Varios ciudadanos consultados por este diario mencionan la relación con Rusia y la creciente tensión en la región báltica como uno de los mayores retos para Finlandia. Por el momento, el país sigue fuera de la OTAN y, según reiteró el propio primer ministro, Juha Sipilä, en una entrevista con Reuters, las cosas seguirán estando como están.

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